Las maneras de colgar los versos

Las maneras de colgar los versos

  • Con los stencils había una diferencia esencial entre aquella y esta manera de dar a conocer nuestros versos.
    Con los stencils había una diferencia esencial entre aquella y esta manera de dar a conocer nuestros versos.

Me estoy acordando ahora de los tiempos en que “picábamos” stencils para imprimir nuestros versos en aquellos boletines de tirada limitada, rectangulares, blanquinegros y a veces adornados por manchas de tinta inoportuna.

El stencil era entonces la maravilla de la tecnología: un doble pliego de un papel especial que los tipos de la máquina de escribir (había que sacarle primero la cinta) horadaban perfectamente y por donde después, en el aparato impresor, pasaba la tinta con que embadurnábamos el rodillo. Eso y darle vuelta a la manigueta era pan comido.

Sé que resulta difícil explicarlo y más aún entenderlo para aquellos que hoy pueden sencillamente colgar sus versos en facebook, facebú, o feibu, como queramos llamarle.

Pero por encima de todas había una diferencia esencial entre aquella y esta manera de dar a conocer nuestros versos: No había espacio que perder.

Aquella hoja de papel gaceta color agua sucia de ocho y medio por trece tenía los milímetros contados. Eran milímetros preciosos que debíamos aprovechar hasta los márgenes precisos. Ni chistecitos baladíes ni chismecitos insulsos. Nuestras redes sociales de entonces (más manuales que sociales) se dedicaban por entero a la cosa.

Ahora, hay que mezclarse con la frivolidad, el videíto cómico, el póster de mansedumbre religiosa, las fotos del vacilón o el ataque virulento a esta o aquella posición político-ideológica.

De manera que con esto tengo que lidiar si quiero “colgar” mis versos en las redes sociales. Y no digo que sea peor que en los tiempos del stencil.

Pero, lo confieso, me mata la nostalgia.