Más que un festival

16 Festival de Teatro de La Habana

Más que un festival

  • Es más que un festival, un espacio donde se rencuentran viejos amigos, donde prospera el amor y las experiencias.
    Es más que un festival, un espacio donde se rencuentran viejos amigos, donde prospera el amor y las experiencias.

Todo lo que un día comienza tiene su fin, pero no cualquier final está previsto para este 16 festival de teatro porque los grandes acontecimientos llevan consigo la magia de un gran cierre. Toda una aventura, cargado de múltiples opciones donde ha primado la calidad, el talento y las puestas magistrales. No ha habido tiempo para distracciones ni entretenimientos banales, pues se tenía que estar muy atento para no perderse detalle alguno de las obras. ¡Cuánto de imaginación en cada entrega!

La Habana fue sede de la dramaturgia internacional. Propuestas europeas, latinas, norteamericanas y cubanas se exhibían en todas las salas. Vibró la música en el espectáculo Broadway con intérpretes de primera donde dieron vida a inolvidables melodías de la década del sesenta. Un momento de éxtasis, pues el capitalino Mella parecía hechizado, brillaba la luz en cada canción y solo se podía responder con aplausos. El público y los artistas se mezclaron para enamorarse de cada tema.

Otra de las propuestas fue el evento teórico donde tanto figuras nacionales como internacionales ofrecieron sus experiencias y metodologías sobre el arte de la dirección escénica y las técnicas necesarias que deben conocer los actores para triunfar. Se homenajeó además al grupo Buendía, compañía que en sus treinta amaneceres ha desempeñado un rol primordial en la dramaturgia cubana, así como las clases magistrales ofrecidas por Eugenio Barba, director del Odin Teatret el cual hizo referencia a la dimensión humana del teatro como el medio para expresar deseos, caprichos, amores, odios, pasiones, cuestiones sociales, en fin, significa ese vínculo del hombre con la sociedad, con su ser y sus emociones.

El teatro para los pequeños también tuvo su espacio y disímiles propuestas como Aventura en pueblo chiflado, Historias de amor, Pinocho y otras, ofrecieron sus interpretaciones al público más sensible y alegre, pues trabajar para los infantes es un acto de coraje.

Tragedias, conflictos y romances fueron algunos de los asuntos tratados en obras como Ayer dejé de matarme gracias a ti Heiner Müller, donde se recrea a través del personaje Amlet, ese conflicto eterno de la obra shakesperiana en Hamlet: ser o no ser y temas como el racismo, el sexo, la sociedad consumista entre otros tópicos. O el erotismo de las féminas en Monólogos de la vagina, el cual expone entre risas, la necesidad de conocer ese órgano para disfrutar de una sexualidad a plenitud. También la historia tuvo su momento, pues en Allende, la muerte de un presidente y Villa fueron representados hechos claves de la nación chilena que estremecieron a los espectadores relatando sucesos reales e impactantes.

La función especial del Ballet de Montecarlo y el espectáculo Tablao fueron interpretaciones únicas y especiales, mientras que el buen humor y la reflexión estuvieron a cargo de obras como Harry Potter: se acabó la magia, por Teatro El Público y Los ladrones por Teatro Cuer2, así como otras puestas llenas de talento, originalidad, y calidad. Es más que un festival, un espacio donde se rencuentran viejos amigos, donde prospera el amor y las experiencias. No hay tiempo para tristes despedías, comienza ahora el momento de demostrar el conocimiento adquirido. El tiempo pasará volando y dentro de dos años reiremos juntos de nuevo.