¿Por qué solo durante la Feria?

¿Por qué solo durante la Feria?

  • La promoción del libro y la lectura debería ser más recurrente durante todo el año y no únicamente durante la Feria. Foto tomada de Prensa Latina
    La promoción del libro y la lectura debería ser más recurrente durante todo el año y no únicamente durante la Feria. Foto tomada de Prensa Latina

Si se siguen los programas dedicados a niños y jóvenes en la radio y la televisión nacional se podrá comprobar que, quizás, se mencione la proximidad de la 27 Feria Internacional del Libro de La Habana, pero no se sugieren títulos que podrán adquirirse, no se habla de autores que presentan sus obras, no se llama la atención sobre las mayores calidades que se ofrecerán en los espacios de lo que se supone también gran fiesta de la lectura.

Algunos alegarán que durante los días feriales habrá noticieros, espacios especializados, noticias librescas y libreras hasta la saturación y ahí está justo el problema: entonces será difícil seguir esa especie de maratón donde no  se distingue por sus jerarquías literarias lo que se ofrece lo cual podría hacerse como preámbulo para motivar la búsqueda según los intereses o para fomentar interés en temas sobre los que se quiera atraer la atención.

¿Qué impide que, con antelación, que las diferentes editoriales coordinen con la programación radial y televisiva destinada a los lectores más jóvenes? Se pueden buscar los libros afines con los temas que se tienen planificados presentar en la programación infantil y juvenil y así no sólo promover libros y autores, sino despertar curiosidad sobre las propuestas de la Feria.

Para esta ocasión se ha anunciado una mayor presencia de libros “digitales” o ebooks, como les llaman, y ese debería ser un aspecto más divulgado porque, cada vez más, es el soporte de lectura de estos tiempos ya que resulta más económico, pues evitan  las inversiones en papel y tinta y aumentan  en  la sociedad cubana los vínculos con las posibilidades de las nuevas tecnologías.

La promoción de los libros y la literatura siempre ha estado en desventaja respecto a otras expresiones artísticas. La música tiene la prioridad difusiva, le sigue el cine, el incremento y calidades de la danzan le han abierto espacios noticiosas, de igual manera sucede con las artes plásticas y visuales.

Es muy común escuchar informaciones de una canción que se estrena, un ballet, una exposición, pero no ocurre en la misma intensidad con los libros que, una vez pasada la Feria, apenas se mencionan, aunque siguen en las librerías esperando ser descubiertos y no se trata de crear nuevos espacios en la radio y la tv, sino de incorporar a las revistas informativas existentes, a las páginas de los periódicos y revistas, de papel o digital, la existencia de los textos publicados.

Es cierto que los libros para los más chicos “se venden solos” durante la Feria. La demanda suele ser mayor que la oferta. Sobre todo, se venden los de hermosos colores y diseños. Pero hay obras para los niños lectores que requieren ser publicitadas, ofrecer sinopsis de su contenido, resaltar los posibles atractivos.

Igual sucede con la literatura para los adolescentes e incluso para los jóvenes, que ya tienen sus preferencias. Es necesaria la información elemental  que propicie la motivación. Y eso, sin gastos extras de recursos, se puede hacer en la significativa cantidad de programas juveniles que existen en la radio y la tv, factores con los cuales el Instituto del Libro debería tener una fuerte colaboración, tomando en cuenta que esos medios tradicionales de comunicación todavía son de impacto en el país.

La Feria se ha sostenido como gran y masivo acontecimiento cultural, tiene una difusión prioritaria como suceso en los días de su realización pero sus ecos deberían resonar con una promoción más cotidiana a libros y autores en todos los medios de comunicación. Así existiría un mayor estímulo a la lectura.