Problema de gustos

Problema de gustos

  • Las opiniones sobre la telenovela Vidas cruzadas, dirigida por Heiking Hernández y con guion de Yamila Suárez, son variadas. Foto tomada de Portal de la TV Cubana
    Las opiniones sobre la telenovela Vidas cruzadas, dirigida por Heiking Hernández y con guion de Yamila Suárez, son variadas. Foto tomada de Portal de la TV Cubana

Vidas cruzadas, la telenovela cubana que pasa Cubavisión, tiene defensores y detractores, tal como ocurrió con Conciencia y suele ocurrir con la mayoría de los productos nacionales porque los públicos consumen todo tipo de audiovisuales de otros lares y una parte de ellos se han acomodado a códigos más “ligeros” o a la opulencia formal que por razones financieras no se pueden fabricar aquí.

El asunto de los gustos siempre ha sido contradictorio. Una buena parte de la teleaudiencia, en cualquier parte del mundo, suele preferir lo más simple, lo que no obliga a pensar, entre otras razones porque están acogidos al principio del entretenimiento como modo de liberarse de las tensiones cotidianas que, como se sabe, tiene una buena parte delos terrícolas en cualquier lugar.

Según las opiniones vertidas sobre Conciencia y ahora sobre Vidas cruzadas la teleaudiencia nacional está dividida en tres grandes grupos. Los que quieren que las mas agudas problemáticas del país aparezcan en pantalla. Los que se hastiaron  de que solo se reproduzca ese aspecto de la realidad por reiterado en filmes y programas televisivos Y los que aprecian un equilibrio entre esas dos posiciones cimentado sobre todo en la elaboración artística conseguida en la serie de Rudy Mora Conciencia y en la telenovela Vidas cruzadas, dirigida por Heiking Hernández y con guion de Yamila Suárez.

Creo que también hay un elemento reclamado incoscientemente  por los públicos según la tradición  y las circunstancias. Y es la necesidad de personajes paradigmáticos, y mediante ellos, el sustento de la esperanza  de que, como decía mi abuela, quien vivió las frustraciones de las guerras de independencia en la República: hacer el bien tiene que ser la base de la felicidad.

Ya sé que términos como hacer el bien resultan completamente “demodé”, pasados de moda, pero en el imaginario popular subsiste, incluso entre los jóvenes, la aspiración de  que luego de los conflictos las cosas terminen  bien, a favor de los que más tuvieron que batirse por conseguirlo.

Tanto Conciencia como Vidas cruzadas tienen a su favor una realización que toma en cuenta los factores estéticos, fotografía y música que contribuye a elaborar un lenguaje visual más rico. Pero no pocos se molestaron con Conciencia por la imagen de los científicos, expuestos como seres humanos, y ahora rechazan a Vidas cruzadas porque su tema les parece fuera de la realidad.

Sin embargo, no han faltado opiniones favorables de espectadores y críticas que valoran los elementos de la realización señalados para confirmar que los problemas de gusto son muy, pero muy variados.