Televisión cubana: por menores y por mayores

Televisión cubana: por menores y por mayores

  • Para las noches de sábado, reaparece Montalbano, con mejor ritmo que los policiales franceses trasmitidos.
    Para las noches de sábado, reaparece Montalbano, con mejor ritmo que los policiales franceses trasmitidos.

Entre los prejuicios que lastran la televisión cubana, una torpeza radica cuando se anuncia una comedia de la que salimos llorando.

Es el caso de El último amor del Sr. Morgan, película trasmitida en febrero del 2016, lo que no cuestiona en absoluto los valores del drama sobre la incomunicación entre
padres e hijos y el tedio ante la viudez de Sr. Morgan (interpretado por Michael Caine), y su relación con Pauline, su profesora de baile.
No se discute su promoción como película alemana por su producción, pero todo transcurre en París y se habla en inglés y por momentos, francés; son elementos en los que una presentación digna debiera detenerse.

Algo similar ocurrió al anunciar Mortdecal en Arte 7 el domingo 4 de julio del 2015, anunciada con la polémica denominación de “acción” aunque realmente funcionaba más como comedia (o en concesión a los más convencionales: “comedia de aventuras”, si bien el propio término “aventuras” vuelve a ser polémico).

También al amanecer el domingo 12 de julio de 2015, Cubavisión exhibió entre las 3 y las 5 de la madrugada The Laramie Projet (2002) de Moisés Kaufman. ¿Pudo haber una hora de más difícil acceso para un pueblo que requiere ver obras como esta, que por demás no era primera vez que se mostraba en nuestra televisión? Con el título Proyecto de un crimen, anunciada como otro polémico género: suspenso.
La película versa sobre las torturas y asesinato de Mathew Shepard, por homofobia, en fecha tan reciente como 1998; tal clasificación irrespeta y es casi  cómplice del crimen.

Le antecedió El destino de Júpiter (ciencia-ficción), y hubiera sido mucho mejor al menos el cambio de horario entre ambas, dado el mayor interés en todos los aspectos de The Laramie Projet, no solo por lo reflexivo educativo.

Para las noches de sábado, reaparece Montalbano, con mucho mejor ritmo que los policiales franceses que han pretendido sustituirlo. Casi todo el tiempo que se estuvo trasmitiendo la serie Dos hombres y medio, era promovida por el propio Canal Habana como Dos hombres y medios… contra toda enseñanza elemental primaria de nuestro idioma, que no admite el plural en los adverbios. ¿Nadie se percató en tanto tiempo en todo el sistema de la televisión, que rectificara tamaño error más que la pésima traducción?

En el caso de las traducciones (por hispanoparlantes pero que no conocen bien el español), echan por tierra tantos logros de nuestro sistema de enseñanza, vuelven a reimplantar en nuestra cultura expresiones incorrectas como “de gratis”, “comer en la mesa”, etc… Tanto en las traducciones escritas como orales, en filmes y telenovelas, al margen del arte logrado y su daño a nuestro idioma a través de los medios.

En inconcebible que un filme como el francés La vida de los animales sobre el polémico ecoterrorismo haya sido clasificada como comedia en Tribuna de La Habana. ¿Es así como se informa a la prensa?

Todos estos aspectos, casi siempre soslayados, no pueden obviarse para entender la cultura que sobre la televisión y cada una de sus obras y mensajes se forma y deforma en nuestra población; estos, entre otros muchos.