Una relegada entre los pioneros del cine

Una relegada entre los pioneros del cine

  • Apenas con 23 años de edad, Alice Guy hizo su primera película, El hada de los repollos. Foto tomada de Internet
    Apenas con 23 años de edad, Alice Guy hizo su primera película, El hada de los repollos. Foto tomada de Internet

En el mundo hoy, al evidenciarse protagonistas en todas las facetas sociales y aun reconociendo lo que falta por luchar contra la misoginia y contra la subvaloración de las mujeres, es difícil percatarnos de la nefasta herencia del machismo milenario. Así, cuando Alice McMagan publicó Alice Guy Blaché, una visionaria perdida del cine (2008), revitalizó y nos devolvió a la francesa Alice Guy, a reconocerse cada vez más hasta hoy como la primera persona (antes que ningún hombre), que logró mantenerse profesional y económicamente por su obra cinematográfica; llegó a rodar en sus 95 años que vivió, más de mil películas en Francia y desde 1907, en los Estados Unidos, donde compitió como productora y directora independiente, y fallecería en 1968 en New Jersey. Apenas con 23 años de edad, en época tan temprana como 1896 recién nacido el cine, hizo su primera película, El hada de los repollos, donde combina el teatro con imágenes en movimiento y algunos expertos la llaman la primera película de la historia del cine; 26 años después había filmado más de 600 películas al regresar a Francia, donde había decaído la industria del cine por la competencia estadounidense, y tuvo que regresar a Estados Unidos.

Hija de editores, pasó su infancia entre Francia, Chile y Suiza, y se hizo secretaria en la Compañía General de Fotografía de Max Richard, que en 1895 la compró León Gaumont y creó la célebre Compañía Gaumont nombre tan vigente y patrimonial a la historia del cine, asociado con Gustave Eiffel el que recién había construido la torre Eiffel, y con el astrónomo y geógrafo Joseph Vallot y el banquero y filántropo Henri Besnier. Así Alice Guy fue muy amiga de los hermanos Lumiére aunque nunca trabajó con ellos, pues ella fue la primera en ver que podía construir historias con el nuevo invento el cinematógrafo (ellos todavía no), y con el éxito inimaginable que tuvo la joven, fue que los Lumiére, Georges Melies y otros decidieron continuar por el camino que ella trazaba, por lo que la obra de ellos no se puede entender sin la influencia de esta mujer.

Por eso ella se considera la primera persona, antes que ningún hombre, en ser realmente realizadora de películas, la fundadora del cine narrativo y de la narración cultural más allá de lo que habían hecho los Lumiére y pionera por tanto para el cine de ficción, a partir de historias ficticias, originales para el cine o adaptaciones de la literatura y del teatro; pionera de los efectos especiales, de la ciencia-ficción fílmica, del lenguaje cinematográfico, destaca en la teoría fílmica al referir planos, iluminación, atrezo, montaje, caracterización, doble exposición del negativo, técnicas del retoque, cámara lenta y rápida, movimiento atrás, primera en usar gramófono al tiempo con las imágenes, y de los luego productores y productores ejecutivos. Con protagonistas de ambos sexos por igual, burgueses, incluía personajes de todos los rangos sociales.

Esta valiente y talentosa dama insigne de la historia del cine, injustamente silenciada por el machismo de tantos historiadores, en 1901, al tanto de las investigaciones de Etienne-Jules Marey y Georges Demeny en Francia, filmaba Comadrona de primera clase y asoció los errores técnicos para crear sus primeros trucos usando cachés, la superposición y la proyección de la banda hacia abajo; en 1905 filma La Esmeralda, por la novela de Víctor Hugo El jorobado de Notre Dame. En 1906 rueda todos los exteriores de La vida de Cristo en el bosque de Fointainebleau, primera película de gran presupuesto de la Compañía Gaumont donde trabajaron 300 extras; de 1906 también destaca Los resultados del feminismo, título muy sugerente para la avanzada antaño.

En 1907 se casa con el camarógrafo Herbert Blaché quien trabajaba para la Gaumont británica y se mudan a Estados Unidos, donde poco después él devino director, coproductor y socio de varias empresas de cine. Abren una sucursal Gaumont en Flushing, Nueva York, que dirigía él, pero donde ella sigue realizando cine, y en 1910 funda su compañía Solax Company y dirige Film Supply Company. Ella hizo películas que luego se llamarían “del oeste”, drama, espionaje, fantasía, policíacos y otras, con actores estrellas del cine mudo y éxito abrumador; creó un estudio en Fort Lee, New Jersey, y la Metro Goldwyn Mayer distribuyó sus películas hasta 1918. Solo en 1912 por ejemplo, realiza en Estados Unidos Un tonto y su dinero, Algie el Minero, Algie haciendo un ciudadano americano y Caen las hojas; en 1913, Una casa dividida, El hoyo y el péndulo, Sombras del Molino Rojo y El Límite de Velocidad del Matrimonio; y escribió El lugar de las mujeres en la producción del Fotoplay, denunciando la exclusión de las mujeres en el cine cuando este se hacía rentable y medio de difusión masiva; pionera en reconocer el cine como arte, ya no para entretener a los pobres como hasta entonces, sino para contar historias. En 1914 filmó La mujer de misterio; en 1915, Mi Madonna, y en 1917 Casa de Cartas, cuando solicitó el divorcio, también muy revolucionario entonces en una mujer, y trabajó para el empresario y magnate estadounidense William Randolph Hearst. Entre otros de sus títulos se citan La Gran Aventura (1918) y Vampiro (1920). Galardonada con la Legión de Honor por el gobierno francés en 1953, al cumplir sus 80 años de edad, y homenajeada por la Cinemateca francesa en 1957, el machismo de muchos historiadores subvalorándola por ser mujer la han silenciado, atribuyéndole sus obras a su esposo como director de la sucursal Gaumont pero eran obras de ella, y sus méritos a otros realizadores; desde estas cuartillas nos sumamos a reconocerla a ella y a tantos otros valores de ambos sexos que aún no conocemos por la miopía, los prejuicios, los oportunismos y la ignorancia: la investigación siempre hablará más alto.