Verdades sobre Venezuela y las “trumpadas” del imperio

Verdades sobre Venezuela y las “trumpadas” del imperio

  • Foto tomada de Telesur
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I

La Revolución Bolivariana de Venezuela, desencadenada por Hugo Chávez con un movimiento cívico-militar en 1994, es hija legítima de la encabezada por Miranda y Bolívar en el siglo XIX. Esta última condujo a la independencia de Venezuela y otros cinco países de Sudamérica. La iniciada en 1994 abrió las puertas al pueblo venezolano para las conquistas de libertad, justicia y equidad que les habían sido negadas y arrebatadas por las burguesías nacionales y extranjeras que habían desgobernado a la república. Ambas, con las diferencias propias y prevalecientes en sus épocas respectivas, sufrieron las arremetidas de los enemigos inveterados de los procesos liberadores: las plutocracias y las oligarquías egoístas, explotadoras y tiránicas. Este ha sido el proceso natural  de la historia política desde mucho antes de nuestra era (a.n.e), y constancia fehaciente y prolija de ello se encuentra en la obra Política de Aristóteles, quien fue muy preciso en caracterizar todos los regímenes que en el mundo habían existido, y cuya permanencia hasta nuestros tiempos es un hecho inobjetable, aunque con las particularidades sociales de la evolución durante siglos de las sociedades en los diferentes países surgidos en las sucesivas épocas históricas.”

II

Una revolución no es un paseo por las riberas del mar o de un río apacible, en cualquier época en que haya surgido o surja. Es una tormenta arrolladora del statu quo caduco. Es una conmoción descomunal que rompe los cimientos de la sociedad. Es a la vez destructora para ser constructora de una nueva sociedad. Y en ese camino le toca a una generación o más generaciones sacrificios y sufrimientos indecibles, a causa de las confrontaciones y escollos que les ponen en su camino sus antiguos opresores. Pero a la vez, y esto es muy relevante, disfruta placeres memorables, porque alcanza libertades antes solo soñadas y que, a partir de ese momento histórico, se vuelven tangibles y compañeras durante la existencia de cada día. Con razón expresó José Martí: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.”

III

Entre las muchas cosas memorables y que representan  gozos nunca antes vividos por el pueblo venezolano, mencionaremos solo algunas que abarcan beneficios para millones de personas, y también para otros millones de personas que son beneficiarios indirectos por ser sus familiares o convivir con ellas. En fin, son integrantes todos de esa parte esencial que se llama pueblo, y para quienes se instaura la verdadera democracia o gobierno de los más.

Pensemos el acumulado de felicidad que entraña aprender a leer y escribir durante el proceso de alfabetización desarrollado por la misión Robinson con el método cubano YO SÍ PUEDO, y cuyo resultado fue erradicar el analfabetismo en millones de personas que se enriquecieron humanamente para el resto de sus vidas, y ello significó una relación de mayor calidad y riqueza con otros millones de personas y en una sociedad de mayor cultura.

Pensemos en cuánta felicidad significa la atención médica, con sus funciones de promoción, prevención, curación y rehabilitación de la salud, organizada por la misión Barrio adentro, con médicos cercanos en sus comunidades que ofrecen sus servicios en forma eficiente y gratis. ¡Cuántas vidas salvadas! ¡Cuántas vidas con una calidad de vida mejor! ¡Cuántos años más de esperanza de vida para cada ciudadano significa ese acceso universal a la atención de la salud! ¡Cuánta alegría por poder recuperar la visión y dejar de vivir en las tinieblas gracias a la operación Milagro!

Pensemos en cuánta felicidad acumulada en los niños, adolescentes, jóvenes y adultos, y sus correspondientes familias,  se alcanza con el incremento del acceso gratis y protegido a todos los niveles de educación. El resultado más notorio son los miles de profesionales graduados de las distintas ramas, y cuyo hecho más significativo son los miles de médicos venezolanos ya formados, y que hoy brindan salud a sus compatriotas.

Pensemos en la recuperación de los recursos naturales, en especial el petróleo, que han aportado las riquezas necesarias para ponerlas en las manos de la población y puedan financiar la construcción de millones de casas, para asentar mucho más millones de personas; el incremento de instituciones y acciones de cultura; el aumento del número de jubilados; el incremento de los índices de ocupación laboral y de los sueldos.

Pensemos en los otros muchos más, y lo logrado en cada campo de la sociedad, a pesar de las guerras sistemáticas contra la economía de Venezuela puesta en práctica por los sectores de la oposición y, en los últimos tiempos, las impuestas por sectores privados internacionales y el gobierno de los Estados Unidos.

IV

El gobierno de Obama delineó el inicio de las medidas contra Venezuela al calificarla como “peligro para la seguridad nacional de EE.UU.” Ahora el presidente Trump, en su corto periodo de ejercicio propio de un elefante instalado en un laboratorio de cristal en la Casa Blanca, ha lanzado sus “trumpadas” agresivas, es decir, sus coces o patadas,  en forma de sanciones financieras y económicas y, cometiendo un desaguisado mayor, amenazó a Venezuela con una agresión militar. Nadie podrá negar que las amenazas proferidas, y las sanciones proclamadas, son contrarias al derecho internacional y constituyen una violación de la Carta de las Naciones Unidas y, un ejemplo más, de injerencia en los asuntos internos de la república bolivariana. Vamos a ver qué dirán cuando en Octubre vuelva a analizarse la resolución de Cuba contra el bloqueo, en que se escucharán muchas voces condenando a los EE.UU. no solo por el bloqueo a Cuba, sino también por las medidas aplicadas contra otros muchos países. Pero en fin, no nos asombremos de la actuación presente del gobierno estadounidense.  Si bien es verdad que todo cambia, en EE.UU. nada cambia para el resto del mundo. Como le calificara Martí, sigue siendo, un “vecino esencialmente hostil”, un “avieso vecino”, la “Roma americana”; “un país en que todo se sacrifica al logro de una riqueza material”. Añadía que “De sus generales se envanecía Roma: y los Estados Unidos de sus ricos”. Hoy tendría que expresar: “De sus ejércitos, buques, aviones, armas y ricos se envanecen los EE.UU.”

V

Un hecho que ha concitado la ojeriza de poderes imperiales y sus satélites vasallos, ha sido la convocatoria, la elección y el funcionamiento de la Asamblea Constituyente de Venezuela, que es tan legítima e inobjetable jurídicamente, que cualquiera que revise en apenas unos minutos a la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, encontrará en su articulado esta institución suprema del poder político profundamente democrática. ¿Alguien en su sano juicio natural y político puede negar que el cumplimiento de lo regido por la Constitución de cualquier país no sea legal, legítimo y respetable? ¿Alguien nacional o extranjero posee alguna potestad o razón para cuestionar el hecho de que el derecho constituyente sea reconocido y ejercido por el pueblo originario de Venezuela?

VI

La mencionada ojeriza de los gobiernos extranjeros injerencistas, se corresponden con el odio y acciones contrarrevolucionarias de la oposición venezolana, que nunca quiso la Constitución vigente, que la combatió durante su génesis y después de ser aprobada por el pueblo. Que durante el breve golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez, la hizo añicos con un edicto de Pedro el breve y toda su cohorte reaccionaria y revanchista. Todos los poderes del Estado elegidos al amparo de la constitución fueron abolidos en aquel día de revanchismo loco.

Hoy que la revolución bolivariana usa los instrumentos de su querida Constitución, para dar nacimiento, a través del parto de la Constituyente, a una hija natural, que proteja al máximo el presente y futuro de la nación, la oposición ha recurrido a una guerra de calle y a una guerra económica empresarial, para causar el máximo daño al pueblo, y pretender con ello que el pueblo equivoque su rumbo y su destino y vaya contra la revolución que le ha dado lo mejor que tiene, y aspira a que se lance a los brazos de sus enemigos históricos. ¡Qué se creen esos canallas que actúan como papanatas al juzgar así tan superficialmente al heroico pueblo venezolano, heredero de Bolívar! ¡Hay que demostrarles una y mil veces que la ingratitud jamás cabrá en el pueblo de Bolívar y de Chávez!

VII

Estas no son todas las verdades que pueden reflejar el pasado, presente y futuro de Venezuela y las intromisiones de gobiernos extranjeros, especialmente de los Estados Unidos, en los asuntos internos del país. Estimados lectores, les convoco a continuar enriqueciendo este arsenal de ideas, con verdades grandes y pequeñas, en defensa de un pueblo que merece mucho respeto y honor.