Dos autoras bordan sobre sí mismas sin consuelo [1]

Dos autoras bordan sobre sí mismas sin consuelo [1]

  • Cubierta del libro Sin pudor. Foto: Cortesía de Ediciones UNION
    Cubierta del libro Sin pudor. Foto: Cortesía de Ediciones UNION

He leído con agrado dos libros de dos narradoras cubanas que profundizan con pie firme en el tratamiento del tema femenino. Ellos son Agua dura de Mylene Fernández Pintado, y Sin pudor, de Lourdes de Armas, ambos publicados por Ediciones UNIÓN en 2017. En el primero los temas de la madre como el héroe de la familia, y a la vez, como el personaje infeliz —qué dialéctica manera de ser real—, la mujer en busca de lo que es o suele ser la felicidad, algo que se convierte en un enigma por complejos que una sociedad machista ha hecho tragar, y que a su vez se han convertido en absurdos clichés, son recreados de forma sencilla y efectiva en estos cuentos provistos de un fino humor, que no por eso deja de ser sutilmente corrosivo.

En este cuaderno la sutileza es concepto esencial desde el cual se mueven las visiones del mundo de quien escribe. Sin pudor, catalogado por algunos críticos y lectores como un libro feminista a ultranza, donde los temas sobre la mujer parecen desembozados, a mi entender, clama por la autenticidad femenina.

En el libro se reflejan historias de mujeres que asumen su sexualidad con naturalidad, que no enmascaran posibles tentaciones con el falso pudor femenino, que ha llevado a muchas a ser infelices. Se asume la ironía para denunciar las solapadas y abiertas maneras en que se teje la discriminación contra ellas, donde la hembra, si es contemplada como un ser de placer, no significa, no existe.

Son tratadas la soledad, el anhelo del amor femeninos, amparados en lo más profundo de una espiritualidad difícil de encontrar en el entorno. Invitamos a lectoras y lectores a degustar estos títulos, y les auguro que no se van a arrepentir.

Notas:

[1] Título que toma como base el verso propio “Bordé sobre mi misma sin consuelo” del poema “El ojo sin su párpado, milagro de la pérdida”.