La naturaleza del método y Antón Arrufat

La naturaleza del método y Antón Arrufat

  • El convidado del juicio es el último título de Antón Arrufat publicado por Ediciones UNIÓN.
    El convidado del juicio es el último título de Antón Arrufat publicado por Ediciones UNIÓN.

[El] tiempo pasa de prisa cuando gozamos y estamos inmersos en experiencias intensas y exaltantes, que nos embelesan, distraen y absorben.
Mario Vargas Llosa

En los libros existen líneas estremecedoras, líneas que abarcan muchas cosas, líneas dignas de ser recordables. Son estas líneas las que en mí opinión hacen un libro bueno, excelente, deseable de relectura. Y aquí está una de ellas: “Yo no solo leía, inventé para mí un destino de escritor”1.

En ella, millonésima fracción de un volumen de considerable grosor, El convidado del juicio (UNIÓN 2015) de Antón Arrufat, existe una predicción imponente; pero también, actitud y anhelo. Porque, ¿qué es, en definitiva, el “destino de escritor”? De ser, acaso, la irremediable insatisfacción ante lo que rodea y su necesidad de exponerlo todo a partir de la palabra (un enfoque de eminente función social en el fondo), o el deseo de acercarse a esa acción casi vomitiva cuando lo que se lee regurgita ampliándose o achicándose (perspectiva aglutinante y algo confesionaria), o esa incapacidad de silencio que traza el carácter del hombre al cual el ojo (la mirada) se le vuelve ansioso.

Estaríamos delante de un “destino” que estuviera al borde la esquizofrenia; es decir, delante de un “destino” fuera de la organización (desde el lenguaje) de lo verosímil que necesita el discurso para funcionar. Yo, por mí parte, aún no he encontrado respuesta, pero la busco.

En El convidado del juicio, libro de carácter, elaborado y prologado por Cristian Frías, Antón Arrufat establece su método y su naturaleza crítica. En cada una de las tres secciones en las que está dividido el libro se nota que esa luz cenital, que ilumina o nace desde el piso enlosado, comienza en una mancha de sangre, esta mácula rodeada del primer umbral está en expansión, pero no una expansión vista como si la luz fuese aumentando en intensidad, sino una expansión que la nota quien observa puesto que su luminosidad va llenando la mirada, lo físico en el ojo. Más allá, la luz no alcanza; en lo oscuro, la interpretación puede volverse (y se vuelve) tan amplia y desperdigada que a la mirada no le queda otra que esa aleación de silencio y ausencia.

Uno puede desde sus páginas (y gracias a esta colección 80 Arrufat) regresar a la vida de la Isla desde los ojos del crítico, dramaturgo, novelista, cuentista, poeta, en resumen escritor. Porque Antón Arrufat conquistó en la conjunción de los géneros que la palabra lograra, no solo ser espinosa, sino que su espina estuviese dirigida a lo que en realidad los ojos vieron, las manos tocaron y el oído no dejaba de escuchar.

La Isla nunca dejó de formarse una idea —las líneas (grandiosas) crujen por todas estas 388 páginas— de quien escribía sobre sus pobres poetas, sobre sus teatristas insalvables, sobre sus novelas y cuentos. Y de paso, también la dibujó a su antojo, diciendo lo que le concernía y lo que le asombraba. Me llama mucho la atención de la segunda sección, llamada II (asimismo se llaman las otras: I y III, pero creo que su explicación se alcanza por la sugerencia de Christian Frías de que por encima de todo los textos de Antón Arrufat tengan el protagónico, el primer plano), los artículos Los 60 en La Rampa (165), Los poetas amigos (174) y La poesía a la vista (209). Y para los que gusten de las escabrosas pendientes de la cultura cubana, pueden encontrar: Una vuelta en Nash (251).

Las tres secciones comienzan con una extensa entrevista de Christian Frías realizada a Antón Arrufat para este volumen de textos de diversa índole, pero todos con ese dejo crítico “enfático” del cual todo el mundo comentaba acerca de Antón Arrufat y nadie era capaz de probar. Así que ambos (Christian y Antón) cumplen con el rumor (lo que debe hacer un pilar de la acción creadora: cumplir con su destino de escritor y completarse en la mitología).

El convidado del juicio es un libro de experiencias lectoras que puede leerse como una novela, una reunión de cuentos, zendas críticas literarias y humanas de una Isla que tiene su consumación cada amanecer.

Solo queda decir, que ese mundo literario al cual pertenece Antón Arrufat ya no existe, es como si estuviéramos observando un museo vivo (el libro), una ventana siempre abierta que no se despoja de un paisaje obsoleto. Antón Arrufat ha sobrevivido, y porque este libro tiene ese señorío, sobrevivirá.


1 “Donde el autor se cuenta”, El convidado del juicio de Antón Arrufat (Unión 2015), pág. 44.