Adiós a Rosa C. Báez Valdés: la polillita cubana

Adiós a Rosa C. Báez Valdés: la polillita cubana

  • La polillita cubana, Rosa C. Báez Valdés.
    La polillita cubana, Rosa C. Báez Valdés.

La bibliotecaria, periodista y poetisa de alto vuelo lírico, Rosa C. Báez Valdés (1952-2016), falleció en la capital de la mayor de las Antillas, como consecuencia de una afección letal que tronchó la fecunda vida de quien fuera jefa de redacción y edición del boletín electrónico Librínsula, publicación periódica de la centenaria Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (BNCJM).

En la institución, Báez comenzó a trabajar desde 1972 hasta 2008, fecha en que decidió dar un salto cualitativo a los medios de comunicación, y concretamente, a las redes sociales, desde donde desarrollara —hasta su lamentable deceso— una impecable labor profesional en defensa de la cultura y la revolución cubanas.

Valdés era licenciada en Bibliotecología y Ciencias de la Información por la Universidad de La Habana y miembro de la Asociación de Bibliotecarios de Cuba (ASCUBI), entre otras instituciones nacionales y foráneas.

Varios poemas suyos aparecen en revistas cubanas y latinoamericanas (sobre todo, mexicanas y argentinas).

Mi acercamiento a Rosa

Conocí a la Premio Internacional Madre Teresa de Calcula, la única cubana a la que una biblioteca pública bonaerense le otorgara tan honrosa distinción, en lo que fuera el estrecho local de Librínsula (con antelación, había sido el claustro materno de La Polilla Cubana).

Recuerdo, con meridiana claridad, que nos presentó la doctora Araceli García-Carranza, jefa de redacción de la publicación insignia de ese templo de la cultura caribeña y universal. La Polillita (como era cariñosamente conocida en el medio donde desarrollara su infatigable actividad bibliotecológica, periodística y poético-literaria hasta el final de sus días), con el fino olfato periodístico que la caracterizara, solicitó de inmediato mis colaboraciones para Librínsula, medio digital que viera la luz de la publicidad por indicación expresa del doctor Eliades Acosta Matos, director de la BNCJM desde principios de la década de los 90 de la pasada centuria hasta 2007. La polillita cubana, Rosa C. Báez Valdés.

Desde aquel momento inolvidable, comenzó nuestra relación profesional que, con el discurrir del tiempo, devino vínculo afectivo-espiritual que nos uniera desde 2003; fecha en que comenzara mi colaboración sistemática con la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, y posteriormente con Librínsula, hasta que —por voluntad propia— cesara en el cargo de jefa de redacción y edición de este último medio de prensa.

Evoco con una mezcla de alegría y tristeza los momentos agradables que compartimos juntos. Jamás hubo entre nosotros ni siquiera la más mínima fricción, ya que como colaborador cumplía al pie de la letra todas y cada una de sus acertadas orientaciones. Entre ellas, la de entrevistar a la doctora Mercedes Santos Moray (1946-2011), con motivo del número especial dedicado al centenario del doctor Raúl Roa García (1907-1982), ya que la finada poetisa, escritora y periodista había conocido personalmente al Canciller de la Dignidad; al doctor José Orlando Suárez Tajonera (1928-2008), Premio Nacional de Enseñanza Artística 2007, homenajeado en el Aula Magna de la capitalina Alma Mater por ser miembro fundador de la Comisión Nacional de Grados Científicos, así como a ilustres personalidades de la cultura insular y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas.

Nos encontramos varias veces en la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en la Casa de las Américas, en eventos culturales celebrados en la Ciudad de las Columnas, así como en la actividad festiva organizada por la nueva dirección de Librínsula cuando cumplió una década de su salida al ciberespacio.

Si la memoria no me traiciona, en ese fraternal encuentro con los antiguos y actuales integrantes del Comité de Redacción y asiduos colaboradores de Librínsula, fue la última vez que pude departir un buen rato con Rosa C. Báez Valdés, quien desde el pasado mes de abril se marchara al espacio infinito lleno de música, luz y color, a donde van las almas buenas para dormir en paz el martiano sueño de los justos.