Adrián de Souza y las dinámicas de Echu

Adrián de Souza y las dinámicas de Echu

  • Portada del libro.
    Portada del libro.

A la venta ya, en esta XXV Feria Internacional del Libro de La Habana, Echu-Elegguá: Equilibrio dinámico de la existencia.[1]

Una vez más, la editorial UNIÓN ofrece la oportunidad al lector de adentrarse, de la mano de un estudioso como Adrián de Souza,[2] en el vasto universo místico-filosófico asociado a Elegguá. En esta ocasión, nos encontramos frente a un trabajo sensiblemente enriquecido respecto a la edición que vio la luz en el año 1998. De hecho, el propio Adrián de Souza sintió, según nos cuenta Margarita Díaz Ramos, su viuda, que no todo estaba dicho en aquella primera oportunidad, y que el conocimiento de una deidad como Elegguá resulta imprescindible y crucial para adentrarse en el complejo cuerpo litúrgico de Ifá, así como en otras religiones de origen africano. Al respecto De Souza nos comenta que:

Echu no es ni bueno ni malo, no se le llama, ni se le espera, él está ahí, latente en el dinamismo que emana de nuestra propia naturaleza. Es una de las divinidades más prominentes y principales en la mitología yorubá y su presencia se destaca de forma constante, activa y definitoria en cada uno de los doscientos cincuenta y seis odus del sistema adivinatorio de Ifá.[3]

Más adelante aclara: “…este libro constituye un acercamiento al pueblo yorubá para saber de dónde venimos, es el fragmento de un viaje a la raíz.”[4]

  De eso se trata, de que los yorubás, los congos y carabalíes —junto a los españoles de la espada y la cruz—, son los elementos de mayor importancia en esta amalgama biológica, religiosa y sociocultural que somos los cubanos y una buena parte de los latinoamericanos. Las culturas se mezclan, se integran y se constituyen en otras nuevas culturas, pero la esfera mística de un pueblo no es fácilmente disoluble y menos si esta ha sido una mística de la resistencia, una mística cuyas semillas han sido el tiempo y el dolor.

Echu-Elegguá, su lugar en la liturgia, sus características, sus diferentes caminos, su apariencia y las más de treinta maneras de llamarlo en países como Nigeria, Cuba, Haití, Brasil, República Dominicana, Jamaica, México y Surinam, todo se nos revela en este volumen de poco más de doscientas páginas editado por Olga Marta Pérez, ganadora del Premio Nacional de Edición 2015. Ameno trabajo este que, junto a ciertas disquisiciones filosóficas, es ilustrado profusamente con proverbios e historias típicas de la riquísima mitología yoruba.

En Echu-Eleguá, merecen importante atención los análisis de ciertos patakíes, esas leyendas referidas al origen activo de todas las cosas y que contienen una gran parte del espíritu,  la ética y la moral, de los que, a nivel cosmovisivo, es portador nuestro pueblo. Son estas las páginas en que la pericia del investigador y la devoción religiosa del sacerdote de Ifá que fue De Souza, alcanzan sus mejores frutos. Quizás, después de un libro como este, entendamos de mejor modo piezas emblemáticas de la literatura africana como El bebedor de vino de palma de Amos Tutuola.

Por otra parte, en momentos como este, en que tantas cosas se mercantilizan, y en los que el rol de ciertas religiones —que en Cuba, cabría no olvidarlo, fueron hijas del saber y el sufrimiento de hombres y mujeres arrancados de su tierra— se invierte y codifica socialmente como business o como mera manifestación de status económico, escritos como este vienen a esclarecer los verdaderos caminos del religioso.

La filosofía ancestral que reflejan los postulados de Ifá, nos lleva a mirar en la oscuridad de nuestro pasado, y, más aún, a entender la mística como elemento vital de la cultura de los pueblos. Además de ser, como todas las religiones, vía de verdad y consuelo en nuestras vidas actuales.


[1] Adrián de Souza: Echu-Eleguá: Equilibrio dinámico de la existencia, Ediciones UNIÓN, La Habana, 2015

[2] Adrián de Souza Hernández (La Habana 1957 – 2013). Durante su carrera literaria, obtuvo dos premios de la crítica, y publicó más de una docena de libros de ensayo y narrativa. Fue un intelectual de respetado criterio y sus libros son una fuente constante de consulta y conocimiento para estudiantes, investigadores y practicantes de las religiones de origen africano.

[3] Ibídem, pág. 11

[4] Ibídem, pág.12