Apuntes de lector

Apuntes de lector

  • Las citas brindan tributo o ayuda al entendimiento de los misteriosos entresijos de la poesía.
    Las citas brindan tributo o ayuda al entendimiento de los misteriosos entresijos de la poesía.

“¡Las citas ¡Oh! las citas deliciosas!”

Algunos poetas suelen citar versos de otros bardos, por lo general de culto o difícil deletreo, lo que da ciertos visos de alta lectura, sapiencia, docta posición entre sus colegas y lectores. A veces tales exergos van en otro idioma y de facto, ello da mayor aureola al escribiente que puede no haya siquiera leído en su lengua original al autor citado.

Suele también citarse a Krauss, sin haberle comprendido o tan solo mencionar su nombre, que ya es algo. O nombrar el poema Les quatre cents coups. Y poner entre comillas alguna bobería que por rara, parezca mejorar la alcurnia del texto.

Es una enfermedad, por lo común, de poetas jóvenes. Ataca subrepticiamente como una bacteria que contagia desde el entorno enrarecido pero puede aparecer a cualquier edad o estadio. Funciona entonces, en el poema, como una piel falsa de visón en medio del salón.

Decía Erasmo de Rotterdan:

He querido de esta manera imitar a algunos de los retóricos de nuestro tiempo
que se tienen por unos dioses en cuanto lucen dos lenguas,
como la sanguijuela, y creen ejecutar una acción preclara al intercalar en
sus discursos latinos, a modo de mosaico, algunas palabritas griegas,
aunque no vengan a cuento. Si les faltan palabras de lenguas extranjeras,
arrancan de podridos pergaminos cuatro o cinco palabras anticuadas con las
cuales derramen las tinieblas sobre el lector, de suerte que los que las
entiendan se complazcan más con ellas, y los que no, se admiren tanto más
cuanto menos se enteren. Efectivamente, mi gente se complace más en una
cosa a medida que de más lejos viene. Y si en ella los hay que sean un
poco más ambiciosos, ríanse, aplaudan y, según el ejemplo de los asnos,
muevan las orejas a fin de que parezca a los demás que lo comprenden todo.
Y basta de este asunto. Vuelvo ahora a mi tema.

Y yo al mío: La cita suele ser necesaria, imprescindible a veces para el autor que reconoce así la convergencia, inspiración o génesis del propio proceso creativo de la obra en cuestión. En otras ocasiones, brinda tributo o ayuda al entendimiento de los misteriosos entresijos de la poesía.

Quien que es no ha pecado alguna vez, enamorado de una frase que le parezca contundente misteriosa y rutilante. Y la ha puesto ahí en el borde superior derecho del poema, ábrete Sésamo de la gloria.

Pero ojo, no seamos demasiado infieles con nosotros mismos, pues la poesía, al fin y al cabo, no perdona jamás los adulterios.