¡Aquí está Zumbado!

¡Aquí está Zumbado!

  • Portada del texto de Letras Cubanas.
    Portada del texto de Letras Cubanas.

A la venerada memoria de Héctor Zumbado.

El laureado escritor y caricaturista Héctor Zumbado (1932-2016), Premio Nacional del Humor 2000, es el autor de ¡Aquí está Zumbado!, publicado por la Editorial Letras Cubanas, e ilustrado con una caricatura de Lázaro Miranda (LAZ), quien lo muestra in puris naturalibus (sin ropa que lo cubra) y sobre su fiel jamelgo Rocinante, cual Caballero de la Triste Figura, cuya función es “deshacer entuertos”, donde quiera que aparezcan.

En las páginas de esa gema de la literatura humorística insular… y mucho más allá de nuestras fronteras geográfico-culturales, el autor recoge lo mejor de los artículos de opinión publicados en las columnas Reflexiones y Limonada, secciones fijas del diario Juventud Rebelde, relatos cortos y hasta ensayos literarios, que han evadido las trampas que suele colocar el implacable dios Cronos, y que parecen acabados de escribir por su incisiva pluma.  

¡Aquí está Zumbado! deviene una mezcla sui generis, sazonada con el delicioso ajiaco multi-étnico-cultural que identifica a ese mestizo único e irrepetible que vive, ama, crea y sueña en la mayor isla de las Antillas; el talento chispeante de Ñico Saquito; los textos signados por el doble sentido y escapados de la fecunda inspiración de Faustino Oramas (El Guayabero); el sabor agridulce del genial actor y cineasta Charles Chaplin; la tozudez de Don Quijote, quien arremete contra los molinos de viento, los cuales percibe como caballeros medievales a quienes enfrenta con arrojo y valentía, propios de un ¿”loco cuerdo”?.

La sagacidad que identifica al psiquiatra y escritor vienés Sigmund Freud quien explorara el inconsciente, zona oscura y enrevesada de la psiquis humana. La vista de un águila que escudriña el espacio desde la cima de la montaña. Y un poder mágico de síntesis periodístico-literaria a la hora de cortar —con el uso eficaz de un verbo filoso, cual machete mambí— el “marabú mental” que, desde las décadas de los 60, 70, 80 y 90 del pasado siglo, hasta las primeras del XXI, interfieren con el desarrollo de nuestra sociedad, la cual padece de tumores malignos sociales que se deben extirpar de raíz si se quiere evitar a tiempo que se reproduzcan cual metástasis, y por consiguiente, le impidan alcanzar al pueblo cubano su máxima aspiración: vivir en un mundo mejor, presidido por el amor, el perdón, la paz y la solidaridad con el otro o no yo.

En ese texto, el lector podrá apreciar la agudeza, el genio y el ingenio, el salero culto, así como la sandunga criollísima del también miembro distinguido de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (INEAC) y de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

Por otra parte, está consciente de que, según el escritor Georg Simmel, “culto es aquel que sabe dónde encontrar lo que no sabe”. Por lo tanto, se lanza, pluma en ristre, a criticar sin ofender ni lastimar a quienes se aferran —como la hidra a la pared— a una obsoleta programación socio-cultural, que defiende —contra viento y marea— el sacrosanto valor del “papeleo”, las orientaciones que solo pueden venir del nivel superior, e infinidad de medidas irracionales, hijas naturales de la ignorancia supina, y que no responden a realidades objetivas, sino a intereses e ideas preconcebidas por unos cuantos.   

Para luchar contra esos males, arraigados en la mente y en el alma de muchos funcionarios administrativos, dirigentes de base y hasta de algún que otro trabajador (que existe, lo único que se necesita es buscarlo, y seguramente, lo encontrará al doblar de la esquina), Zumbado utiliza un lenguaje directo, sin medias tintas ni cortapisas, efusivo, optimista y cargado de energía positiva.

Estoy seguro de que la publicación de ¡Aquí está Zumbado! constituye —sin ningún género de duda— el feliz regreso al ámbito editorial caribeño del azote sin piedad a la burocracia, la mediocridad, la incultura, la ineptitud, la indolencia, la desidia u otras lacras sociales que se deben eliminar para continuar avanzando hasta la edificación de una sociedad más justa y sana de cuerpo, mente y alma.       

 Tomado de Cubaliteraria