Carlos Manuel de Céspedes en la literatura de ficción cubana. Sobre El camino de la desobediencia

Carlos Manuel de Céspedes en la literatura de ficción cubana. Sobre El camino de la desobediencia

  • El camino de la desobediencia, del escritor cubano Evelio Traba constituye un ejemplo muy “sui generis” de acercamiento a la figura de Céspedes. Foto del autor
    El camino de la desobediencia, del escritor cubano Evelio Traba constituye un ejemplo muy “sui generis” de acercamiento a la figura de Céspedes. Foto del autor

Dentro de la historiografía cubana existen varios ejemplos de títulos que abordan de una forma u otra la personalidad de Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874), iniciador del proceso independentista comenzado el 10 de octubre de 1868 con el alzamiento en el ingenio Demajagua; y entre los más importantes historiadores y estudiosos cubanos que en su momento abordaron al patriota bayamés tenemos a Herminio Portell Vilá (Céspedes, el Padre de la Patria. Madrid, Espasa Calpe, 1931); Rafael Esténger (Céspedes, el precursor. La Habana, 1949); Leonardo Griñan Peralta (Carlos Manuel de Céspedes: análisis caracterológico. Santiago de Cuba, Universidad de Oriente, 1954); Hortensia Pichardo y Fernando Portuondo (Carlos Manuel de Céspedes. Escritos (tres tomos). La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1982); Eusebio Leal (Carlos Manuel de Céspedes. El diario perdido. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1992)[1] y Roberto A. Hernández Suárez (Céspedes: con fuerza como la luz (La Habana, Casa Editorial Verde Olivo, 2016).

Sin embargo, la presencia de Céspedes no suele reflejarse en la literatura de ficción que ha tomado como tema las guerras independentistas cubanas contra el poder colonial español (la novela testimonial Biografía de un cimarrón del poeta y Premio Nacional de Literatura Miguel Barnet es un ejemplo singular en ese tipo de excepciones), de ahí que un libro como El camino de la desobediencia, del escritor cubano Evelio Traba (Bayazo, 1985) constituya un ejemplo muy “sui generis” de acercamiento a una figura que sin dudas marcó un punto de inflexión en el devenir de la política cubana en el siglo XIX.

Se trata de una novela coral que abarca la vida de Carlos Manuel de Céspedes desde su infancia en Bayamo y recorre diferentes momentos de su vida, a partir de la lectura de unas supuestas memorias redactadas por el hacia 1867, previo al alzamiento del 10 de octubre y que en 1871 fueron incautadas por las autoridades españolas durante una requisa y tratadas como botín de guerra, hasta que finalmente, tras la decisión de no publicarlas a razón de que su contenido “podría servir para afianzar con creces la imagen pública de su autor”, permanecieron olvidadas en el Archivo Militar de Madrid (Traba, p. 45).

De ahí que nos encontremos en presencia de un texto que constituye una suerte de novela biográfica o biografía novelada, donde el autor logra con acierto desarrollar una historia mediante la cual se recrea el devenir de una personalidad histórica mediante la puesta en práctica de dos axiomas expresados por Abel Posse y Mario Vargas Llosa respectivamente. El primero expresó en cierta ocasión que el novelista “debía colarse por las grietas y los silencios que deja la historia”; mientras que Vargas Llosa considera que: “La literatura no documenta la realidad, la transforma y adultera para completarla”.

Para lograr este objetivo y según la opinión del crítico y ensayista Rafael Acosta de Arriba, prologuista de la novela, “el autor se atuvo con suma seriedad a los hechos conocidos y refrendados por la historiografía en cuanto a la vida del iniciador de las guerras por la independencia de Cuba durante el siglo XIX. Esos vacíos, bien rellenados, como es el caso, son la sal de las biografías, el territorio donde maniobra el autor con su talento para acercarnos a la naturaleza íntima de su objeto de estudio, zona en la que, por demás, se funden los detalles nimios y corrientes con los destellos de la epopeya”.

Es por eso que para Acosta de Arriba, “las “adulteraciones” del libro que nos ocupa se dan exclusivamente en el plano personal (…). En los demás, Traba es rigurosamente  seguidor de los cánones establecidos por los historiadores. A su vez, se aleja definitivamente de la perspectiva hagiográfica: su Céspedes resulta ser de carne y huesos, un hombre de su tiempo, con todas las avideces, desatinos y errores propios de cualquier mortal” (Traba, p. 15 y 16).

Precisamente una de las principales virtudes de esta novela radica en que el lector descubre a lo largo de la historia narrada como, sin dejar de resultar una personalidad magnética, desbordante de plenitud, cultura y consecuente con sus ideas políticas desde los años juveniles, Traba nos presenta un personaje que, según el mismo definiera durante la primera presentación de la novela en el Aula Magna del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana hace un año: “Literalmente es otro Céspedes”.[2]

En el libro, si bien quedan reflejados las fuentes que nutren el pensamiento político de Céspedes, así como las causas y avatares de su ruptura con el orden establecido, incluido su origen de clase, el autor centra su atención en la interacción con los personajes del entorno, familiares principalmente. Dentro de esas subtramas sobresalen los vínculos con su padre y María del Carmen de Céspedes y del Castillo, su prima hermana y primera esposa; amén del nutrido conjunto de viñetas y textos intercalados que muestran las opiniones sobre el protagonista de enemigos, ex amantes, compañeros de armas e ideales y otras personas que de una u otra forma se relacionaron con el o fueron impactados por la impronta cespediana tras su muerte el 27 de febrero de 1874, elementos que indudablemente enriquecen la imagen humana del biografiado.

Resulta interesante constatar como a lo largo de la trama el lector puede realizar un balance sobre la numerosa familia Céspedes, los lazos internos entre varones y damas que formaban parte de ese clan, así como también el aporte y sacrificios del mismo a la causa independentista (más de veinte de sus integrantes fallecieron a lo largo de la contienda). En ese sentido, estos elementos muestran un ejemplo muy coherente del pensamiento representado por este tipo de núcleos no solamente en el plano meramente filial, sino sobre todo como representativos de un enfoque regionalista, que a mediano y largo plazo minó la unidad de las fuerzas patrióticas y tras la deposición de Céspedes en octubre de 1873, condujo a la Revolución del 68 a la derrota sin haber obtenido la independencia y la abolición de la esclavitud en la isla.

Por todo lo anterior, no resultaría exagerado afirmar que El camino de la desobediencia constituye un ejemplo muy novedoso en el necesario acercamiento a la historia de nuestras guerras por la independencia, mediante una combinación de belleza formal, respeto a los elementos de veracidad histórica y una trama de ficción que armoniza con los aspectos mencionados e indudablemente enriquecen la imagen de Carlos Manuel de Céspedes desde una perspectiva más cercana al elemento humano del biografiado.  

Por Dino A. Allende González

 

Notas:

[1] Este título tuvo una segunda edición en 1998 y veinte años después Ediciones Boloña presentó una nueva edición corregida,  que fue presentada durante la FIL de La Habana 2018, en el contexto del sesquicentenario del 10 de Octubre.

[2] Dino A. Allende González. El camino de la desobediencia. Cubaliteraria, 11 de octubre de 2017. http://www.cubaliteraria.com/articulo.php?idarticulo=20738&idseccion=30