Cuando la Galería invita

Cuando la Galería invita

  • La Galería Holguín expone la muestra colectiva La Galería invita. Fotos del autor
    La Galería Holguín expone la muestra colectiva La Galería invita. Fotos del autor
  • La Galería Holguín expone la muestra colectiva La Galería invita. Fotos del autor
    La Galería Holguín expone la muestra colectiva La Galería invita. Fotos del autor

Aunar generaciones y poéticas diferentes en un mismo espacio físico, la galería, es una de las cuestiones más complejas a la hora de abordar la curaduría de una muestra colectiva que, de alguna manera, intente ser representativa de determinado quehacer creativo. “Encontrar la unidad en la diversidad siempre es una tarea difícil y con frecuencia imposible de resolver. No obstante, hemos afrontado el reto de entender que esta colección constituye un excelente y atractivo conjunto, donde podemos palpar la diversidad de tendencias de las artes plásticas en nuestra ciudad”, asegura el artista Juan Carlos Anzardo sobre la muestra colectiva La Galería invita, expuesta en la Galería Holguín, con curaduría del propio artista y dirección general de Nalia Martínez Grau.

Lo más interesante de esta muestra —además de la calidad de las piezas expuestas allí— fue el nivel de convocatoria entre los artistas holguineros, experiencia que la institución piensa repetir en otras exposiciones. Además, permite que la Galería, muchas veces subutilizada o con exposiciones de menor alcance, consolide así un lugar, en años anteriores más que importante, en el mapa expositivo de la ciudad de Holguín.

“En el manojo de obras que conforman esta muestra se registran creaciones del tipo planimétrico, volumétrico y cinético. Con una marcada presencia de las obras bidimensionales o planimétricas”, subraya Juan Carlos Anzardo y añade: “Por otra parte, con tino y acierto selectivo, el conjunto se compone de piezas que, sin la pretensión de ser una antología exhaustiva ni un muestrario de carácter pedagógico, sí tiene en cambio la voluntad de agrupar un elenco de artistas lo suficientemente coherente y expresivo desde un punto de vista estético e imaginativo, tanto de las obras figurativas como en las no figurativas. Las obras están seleccionadas de acuerdo a un gusto por los valores plásticos, tanto en lo formal como en lo conceptual y, sobre todo, por una inclinación hacia un arte de autenticidad, cargado de profundos sentimientos de carácter anímico y humanista, con referencia a una realidad nacional siempre presente”.

Fotografía, abstracto, naif, cerámica, instalaciones… integran una muestra donde la primera de estas manifestaciones ocupa un lugar importante: las piezas fotográficas de la serie Desnudos, de Frank Batista Álvarez, y las instantáneas de Pablo Méndez Guarch: la primera explota magistralmente las potencialidades tenebristas —casi barrocas— del claroscuro en el cuerpo femenino, y la segunda, subrayan la interacción del cuerpo con la naturaleza, aunque más que compenetración vemos apoyatura dialógica.

Varias piezas abstractas destacan en la muestra, ejemplo de la pujanza de esta expresión en la ciudad: La ira de la tierra, de Eduardo Leyva Cabrera; Collage, mixta de José Emilio Leyva; el díptico mixto Crónicas del Espacio y el tiempo, de Juan Carlos Anzardo; My Blues, de Luis Santiago Peña; Sobre exposición al Sol, de Anival de la Torre Cruz; S/T, de Nalia Martínez Grau; Mi suerte, de Ramón J. Pérez; y S/T, de Eduardo López Osorio.

Rolando Salvador Pavón, uno de los principales exponentes del naif holguinero, muestra una escena típica de su trabajo en Eróticos de la cima; mientras Julio César Cisneros, en dos piezas sin título, expone su quehacer con la estética propia del graffiti y su recontextualización —e inclusión de referentes— como parte ineludible de las artes plásticas.

Otras dos piezas que quisiera subrayar —la primera compuesta por varias obras— son las instalaciones de la artista catalana radicada en Holguín, Cristina Fonollosa, a partir de “cajas” creadas con técnica mixta y en forma de escalera y donde Cristina entrega sus peculiares gatos y flores; y Ánfora, obra en cerámica de Julio Méndez Rivero, presidente de la UNEAC holguinera, y a quien el público agradece su presencia en la muestra.

“El arte también es una forma de memoria, es una especia de reencarnación espectral de las imágenes familiares”, añade Juan Carlos Anzardo sobre una muestra donde se incluyen también obras de creadores como Alexander Fritz Mulet, Erlys Alejandro Carballosa Moráguez, Rubén Batista García y Talía García Ricardo. Estas imágenes familiares, esa forma de memoria familiar, interactúan en las paredes de la Galería Holguín para disfrute de los espectadores.