EL BRINDIS CLUB

EL BRINDIS CLUB

  • "El  Brindis" para darles la acogida que como parte del pueblo cubano, Ustedes se merecen. Fotos del autor
    "El Brindis" para darles la acogida que como parte del pueblo cubano, Ustedes se merecen. Fotos del autor
  • "El  Brindis" para darles la acogida que como parte del pueblo cubano, Ustedes se merecen. Fotos del autor
    "El Brindis" para darles la acogida que como parte del pueblo cubano, Ustedes se merecen. Fotos del autor

Hace tres años me mudé para el Casino Deportivo, municipio Cerro. Atrás quedó el Vedado, la capital de Plaza de la Revolución, que a su vez es “la capital de la capital”, donde radican la meca de las instituciones nacionales, y un número importante de centros culturales, de recreación, hoteles, restaurantes, bares, centros nocturnos y mi Gato Tuerto. En la zona del Casino, y en municipios colindantes como 10 de Octubre y Boyeros, hay una exigua oferta cultural y recreativa, por lo menos si lo comparamos con el Vedado. La movida me dio ventajas en espacio y tranquilidad, pero a una persona bohemia como yo, le faltaba algo, algo como algún lugar donde ir el fin de semana sin tener que recorrer largas distancias en auto o a pie. Así llegué, a través de comentarios de cantantes miembros de la UNEAC, a redescubrir la existencia del “Brindis Club” a menos de diez minutos de mi casa en auto, y escasos quince o veinte minutos a pie.
Y digo redescubrir, porque en mi juventud me eran conocidas las discotecas “El Túnel” y “El Brindis”. “El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos”, por lo cual cambia no tanto nuestro espíritu juvenil, sino el gusto musical y la búsqueda de intereses más cercanos a nuestro grupo etario.
Cuando me llegó la información de las peñas dominicales de “El Brindis” durante un sábado de bolero en la UNEAC, cita fija en mi calendario de los fines de semana, me decidí explorar el lugar. El Brindis Club se encuentra en una de las residencias de la barriada de la Víbora, en la calle D´strampes entre O’Farril y Patrocinio. La casa ha tenido en su historia, como la mayoría de esas residencias, varios usos y tipos de propiedad. La vivienda está ubicada muy cerca de dos muy transitadas y conocidas avenidas, la Avenida Mayía Rodríguez por el norte y la Avenida Acosta por el Sur. D´strampes es una de esas calles con inclinadas colinas, típicas de la topografía viboreña. El parqueo es relativamente fácil de lograr, pero después de disfrutar el espectáculo, la salida entre automóviles pone a prueba tanto el estado técnico del vehículo, la destreza del chofer, como su nivel etílico. Lo mejor es ir a pie, con transporte público, o con alguien del grupo que pertenezca al club de los abstemios. El cine Mónaco es un importante punto de referencia. Allí convergen varias rutas del transporte público como el P3 y la 174.
El “Brindis Club” es hoy una instalación subordinada a la dirección provincial de RECREATUR, por lo tanto, funciona como una instalación estatal. Está abierta al público fundamentalmente de viernes a domingo. Los sábados se mantiene una discoteca a las que acuden todos los fines de semanas varios cientos de muchachas y muchachos entre 18 y 30 años en su mayoría, junto a un porciento menor de personas fuera de ese rango de edad. Para los jóvenes de esta zona habanera la discoteca “El Brindis” es una oferta atractiva para compartir con sus amigos sin tener que moverse al centro de la ciudad. Paralelamente a su objeto social fundamental que es garantizarle una recreación atractiva a la juventud, desde hace alrededor de cuatro años, “El Brindis” ha diversificado sus servicios, y se ha insertado en la comunidad como una opción de recreación también para otros grupos.
No me refiero a la tercera o cuarta edad, sino a las personas con juventud acumulada, desde trenton@s a noventon@s con deseos de bailar, escuchar buena música, compartir y distraerse las tardes noches de domingo. Hasta ahora me he referido a la instalación, pero detrás de cualquier proyecto están las personas, los protagonistas que gestan las ideas y las hacen realidad entre aliados indispensables para su ejecución. En este caso se aliaron los que dirigen la instalación por un lado y los artistas por el otro. El germen de las peñas dominicales fueron encuentros de amigos y amigas de la tercera edad que se encontraban regularmente allí, donde también tenían lugar actividades festivas de las organizaciones de la comunidad. La simpática Margot próxima a cumplir los 69 con una iniciativa y un espíritu dignos de la envidia de cualquiera de los que aún no hemos alcanzado esa edad, era el centro de dichas tertulias. Pero Margot apostaba por más, y le planteó al gerente del local, Fernando González Magariño, la idea de ampliar el espacio y convertirlo en una peña de buena música, combinada con baile, poesía, y humor. Fernando lleva quince años al frente de la instalación, y tiene una gran sensibilidad hacia la cultura, por lo que no le fue difícil a Margot convencerlo para desarrollar juntos este espacio cultural comunitario aportando sus propias ideas conceptuales y acompañándose de un colectivo de trabajo con un alto sentido de pertenencia y con larga data en la instalación, todos encabezados por el subgerente Lilfredo Molina Pérez.
Nacida la idea y garantizada la logística del proyecto, faltaba “el pollo del arroz con pollo”, los artistas. Un disparo en el centro de la diana fue la propuesta hecha al destacado cantante, director del cuarteto “Génesis”, Jorge Luis Solares, de armar el “muñeco” cultural. Desde entonces Jorge Ali, como se le conoce en el ambiente musical cubano, mantiene las riendas de la dirección artística y cuenta con la estelar conducción del locutor de la radio cubana, Osvaldo Díaz Fundora. La intérprete insigne, el alma musical fundadora de las peñas dominicales es la destacada cantante Luanda Suárez. Como suele suceder en el mundo musical, Luanda se mudó a otros espacios donde ha continuado cosechando éxitos. La dirección artística echó mano al rico fondo musical de nuestro país, y diversificó el espacio con una lluvia de estrellas de la canción que cada domingo alumbran al público con su arte.
La peña dominical nació, creció, existe, y se mantiene, y se mantiene, a mí entender, por las razones que les cuento a continuación:
Desde el primer domingo que asistí a la peña quedé entrampado literalmente en esa joya recreativa de la calle D´strampes, y me convertí en un sistemático asistente de ese espacio. Solo alguna enfermedad o salida fuera de la ciudad ha impedido mi habitual ruta en las tardes de domingo. Quizás a mis lectores les interesen las razones que provocan mi accionar y que puedo resumir en: Buena música, un ambiente familiar, un buen servicio, una oferta popular, y todo ello acompañado de una gran seguridad. Como asiduo y ferviente cliente de las instalaciones culturales de nuestra capital puedo decir que “El Brindis” es uno de los lugares donde mejor se conjugan los aspectos mencionados anteriormente, con la particularidad de que ello tiene lugar no en el centro de la ciudad, sino en una barriada, en el seno de la comunidad, y en el municipio más poblado de la capital. La música es de las más variadas en géneros y en generaciones de intérpretes. Por allí han pasado y pasan todos los domingos como invitados cantantes que gozan de una alta popularidad y reconocimiento nacional, entre ellos: Farah Maria, Niurka Reyes y el cuarteto “Genesis”.
Pero el plato fuerte que conforma el elenco principal del espectáculo son excelentes cantantes casi desconocidos, que aún no han alcanzado el merecido reconocimiento y divulgación en el contexto de la música cubana. Algunos de ellos hicieron aquí su debut, y ya hoy están incorporados a los catálogos de las agencias de música del Ministerio de Cultura. Por solo mencionar algunos de ellos tenemos a Mikel Wilson “el inquieto Wilson”, voz de oro, no precisamente un diamante bruto como suele decirse, sino un diamante pulido, solo que aun no lo suficiente conocido, el impetuoso Michel Bravet, dueño del canto y de la escena, y que pone de pie al público con su acostumbrado performance, y entre las cantantes a Mariela Diéguez, que bien pudiera haber sido inspiración de las criollitas de Wilson, quien además cuenta con una brillante voz, dominio de la escena y excelente comunicación con el público.

Entre las canciones no puede faltar la poesía. Nuestro presentador Osvaldo se viste de declamador y nos recuerda los poemas de José Ángel Buesa y Joaquin Sabina. En el espacio de la poesía y la declamación han pasado por su escenario invitados como Aurora Basnuevo, Diana Rosa Suarez, Mario Limonta, Paula Ali y Aramis Delgado. El presidente de la UNEAC, Miguel Barnet también llegó a Destrampes y le dedicó a la peña del “Brindis” y un bello poema.
El cubano no puede vivir sin reír, se ríe hasta de su propia suerte y de sus desgracias, por eso el humor también está presente en el programa. El humor no centra su arte en el choteo. Los humoristas invitados, como el maestro Pablo Salcedo intentan un humor crítico y sobre todo un humor que nos haga reír, pero también reflexionar sobre nuestra cotidianidad.
El programa se complementa con la pareja de baile “De Cuba Son”, integrada por Yoel Letan y Asmara, bailarines que actúan en los mejores espacios de la escena musical cubana. En su segunda salida Yoel cambia a Asmara por una fémina del público y que convierte en bailarina, sin importar la edad o el peso corporal y comienza una coreografía no ensayada para regalarle a los presentes uno de los espectáculos de participación del público más esperado del programa.
No puede hablarse del aspecto musical sin dejar de mencionar a la banda sonora “Eclipse Mix” que abre y cierra el espectáculo, y que está integrada por artistas jóvenes egresados de nuestras escuelas de arte y poseedores de la maestría de interpretar cualquier género musical. Aunque el sitio no cuenta con un sofisticado equipo de audio y sonido, el técnico de audio, Lazarito, tiene la magia de producir un sonido de calidad que satisface a los intérpretes y al público presente. Por otro lado, no es posible en un espacio abierto como este trabajar con rigidez en la concepción y conducción del guion. Ali y Osvaldo se convierten en verdaderos magos, y hacen uso de la varita de la flexibilidad para darle espacio a intérpretes invitados u otros del elenco habitual que se incorporan al programa escalonadamente después de haber librado la batalla del transporte, y haber cumplido compromisos en otros espacios.
Y qué decir del público, el otro componente protagónico de las tardes noches de domingos: parejas, amigos, vecinos, colegas, pueblo en general con buen gusto musical que viene a pasarla bien, a compartir, bailar, y disfrutar la cultura. La idea inicial de una peña para la comunidad, una peña para el vecindario, se quedó chiquita. Los asistentes de los domingos no sólo son los vecinos del lugar, no solo son gentes de la zona, asisten grupos de amigos de todos los municipios de La Habana, de la Lisa y Alamar e incluso vienen excursiones organizadas desde Quivican en la vecina provincia de Artemisa y de otros confines. No encontrarán los saludos habituales que se propician en otros sitios con la pregunta acerca de los países de residencia de algunos visitantes, porque rara vez vienen extranjeros, pero eso no es lo más importante. Importa la cubanía que se respira en un ambiente natural. Las personas vienen a relajarse de la rutina de la semana, a recuperarse de las batallas libradas en el día a día. No hay miedo ni pena para comunicarse ni para bailar. No habrá quizás muchos bailarines dentro de los asistentes, pero si hay siempre muchas bailadoras y bailadores de varias edades. No se da la típica escena de los cantantes en el escenario, y el público sentado como oyente y espectador. Apenas suenan los primeros acordes se paran las primeras parejas, o bailadores, básicamente bailadoras, a moverse al compás de la melodía que interpreta el cantante. Al final de la canción solo se escucha la música, porque la silueta del artista se confunde entre los bailadores, que colman todo el espacio danzario. Sólo el micrófono los distingue e identifica en medio de tantos danzarines. Se ligan todas las generaciones y todos los grupos de amigos como si fueran una familia. El núcleo central es un grupo repitente que siempre arrastra a alguien nuevo, el cual es afiliado automáticamente a la familia. Ahí sigue estando Margot y sus “niñas” de la tercera edad, poniéndole vida a los años, como si hubiesen regresado a sus mejores tiempos de juventud. Realmente apenas he visto que alguna fémina se haya negado a bailar con un desconocido, porque en este sitio no hay desconocidos. Por el contrario, no es algo inusual que una mujer saque a bailar a un hombre. No hay cabida para la pena o los prejuicios. Los estereotipos machistas, si existen, se dejan afuera, porque no son bien recibidos en el ambiente peculiar de ´´El Brindis´´.
Hemos hablado del público, de los artistas, faltando el componente de la oferta y el servicio que se brinda. Resaltamos al inicio que se trata de una instalación estatal. En los últimos tiempos, con la proliferación de los servicios gastronómicos en el sector no estatal y la apertura de eficientes instalaciones de esta forma de propiedad, se hace injustamente una estigmatización conjugando lo estatal con el mal servicio y deficiente oferta. Este local es un ejemplo de que la forma de propiedad no determina por sí misma una mejor o peor calidad del binomio servicio-oferta. En realidad lo determinante en ´´El Brindis” es el grado de motivación de sus trabajadores y su sentido de pertenencia, unido al amor y la dedicación que le pone la gerencia al lidiar con un suministro deficitario de insumos, producto todo ello de las dificultades económicas de que vive nuestro país. Sin embargo o con embargo con bloqueo y a pesar del bloqueo de casi 60 años, aquí encontrará ofertas en las dos monedas. Desde un ron económico en pesos cubanos hasta un Havana Club en pesos convertibles, una cerveza Cacique o una Cristal y también podrá tomarse una sangría preparada con la maestría cantinera de Medina. No hay una variada oferta comestible, pero la administración se esfuerza por brindar alguna vianda frita, las sabrosas croquetas y pollo frito de Danai que es, según la opinión generalizada de los asistentes habituales, el mejor pollo que usted puede comerse en La Habana.
Amigos, después de todo lo que les he contado, el próximo domingo iré una vez más al Brindis, a conocer gente, a oír buena música, bailar, divertirme, a reencontrarme con la familia. ´´El Brindis´´ no será el mejor lugar de La Habana, pero se hace todo para que usted se sienta de lo mejor. Inviten a sus parejas, a sus amigos, a sus vecinos, a sus compañeros de la universidad o del trabajo. Allí estarán los artistas, el colectivo de trabajadores y la familia de ´´ El Brindis ´´ para darles la acogida que como parte del pueblo cubano, Ustedes se merecen.

Brindis Club
(Poema de Miguel Barnet)

Aquí solo se toma ron blanco y limonada frappé
Y cuando hay cervezas bajan las estrellas
Las paredes no están decoradas
con pinturas de Toulusse Lautrec
No hay danzas de euritmias ni acrobacias
ni se invoca a Madame Meller que se llamó Raquel
favorita de Pablo Picasso y gran cupletista
En las mesas se sirven croquetas caseras
y picaditos de aceituna con dados de queso blanco de Camagüey
Todo, la risa, los aplausos, el saludo enfático
del animador, su mechón de pelo amarillo a la moda
su ceñido traje y su salario son en moneda nacional
Susy, la veterana de la noche
exhibe sus apliques color garbanzo
y baila su epiléptico son cubanísimo
con un joven que oculta su calvicie
con un sombrero de castor comprado fuera de frontera
El frío del aire acondicionado produce estornudos
que se mitigan con tragos de ron
Con los ojos cerrados evoco este paradisíaco falansterio
donde solo se habla español
y no hay putas aladas ni jineteros febriles
sino mujeres de campo y tiernas amas de casa
de pasiones dormidas y hambres de amor
El animador llama al público que no viene
de Italia ni de Francia, tampoco de Chile o de Colombia
y mucho menos de los países bajos
Dónde están los de Nueva Paz y ebrio
desde una mesa del fondo un cliente levanta la mano
con su vaso de ron y su Parkinson
Dónde están por allá los de Bauta y de otra mesa
con gritos eufóricos responden a mano alzada: ¡aquí!
Dónde los de Caimito del Guayabal
y dos mujeres solas levantan sus brazos rollizos
y engalanados con bisutería local
Del útero de la noche brota una inmensa alegría
que inunda el lugar y nos contagia a todos
La moneda convertible no siempre garantiza
el gozo de vivir

Por Jesus Ismael Írsula Peña