Emily Dickinson, entre la literatura y el cine

Emily Dickinson, entre la literatura y el cine

  • Emily Dickinson (1830-1886), cuya obra es considerada icónica para el feminismo. Foto tomada de Internet
    Emily Dickinson (1830-1886), cuya obra es considerada icónica para el feminismo. Foto tomada de Internet

Entre la soledad y la enfermedad, entre el jardín y su habitación propia, la escritora estadounidense Emily Dickinson (1830-1886) erigió un cuerpo poético singular donde el verso no buscaba confortar siempre por las rimas. Sus alegorías y asociaciones transitaban como en una historia breve. Sus temas recurrentes fueron desde la muerte hasta la duda religiosa pasando por el erotismo y el amor. De hecho, a su cuñada Susan Hungtinton Dickinson le dedicó más de trecientos poemas. Eran poesías de amor.

Sin embargo, no es oportuno colocarle una sola etiqueta a quien fue, a un tiempo, tímida y retraída, rebelde e irónica. Entre hombres y mujeres, prefirió a las segundas, si bien la sedujo la inteligencia varonil. Publicaría poco en vida y siempre bajo seudónimo. Tal vez por ello no supo lo que era la fama. Desde hace tiempo con las traducciones no solo de su poesía, sino de sus cartas y apuntes, Emily Dickinson es considerada un icono del feminismo y una poetisa especial.

Pese a sus dolores físicos e reservas emocionales no fue de insistentes reclamos y quejas. A veces su poesía es dura pero no de una amargura e inconformidad con el mundo. Ni menosprecio ni indiferencia con las creaciones de aquél. Razón le asiste al prologuista y traductor cubano Rafael Ramírez, quien en Purple Trafic, Ediciones La Luz, en su colección Rosetta, expresa: “Curiosamente, Emily Dickinson no es una poetisa que impone nombres: los acepta. Su combate es discreto, como el de los predicadores protestantes. Un día a la vez”.

Aunque las durezas del mundo influyeron en su obra, no pretendió biografiar poéticamente su experiencia vital. La voz de la Dickinson nos recuerda el tono existencialista de otras voces de su tiempo: Melville, Emerson y Whitman. Ahora, en comparación con ellos, la escritora no insistió en ser reconocida. Su condición de mujer y su carácter introvertidotal vez la frenaron. El libro de Ramírez viene a complementar Una pasión discreta (2016), la película valiente, hermosa y sobre todo, dura del director británico Terence Davies (La casa de la alegría, El profundo mar azul, La biblia de neón…) acerca de la obra y figura de Emily Dickinson.

En una pasada entrevista se le preguntó a la actriz norteamericana Cynthia Nixon, quien interpreta a Emily Dickinson en Historia de una pasión, que si había logrado descifrar el acertijo que es aún la notable poetisa de Massachusetts. La Nixon no dudó en responder: “No lo creo. Es que hay tantísimo que mostrar sobre ella… Sin embargo, creo que en esta película logramos mostrar una buena parte, aunque no todo”.

La película, que ha llegado a Cuba a través del “paquete” y que muchos hemos podido ver, destaca por una legitimidad de exposición estética sin descuidar la existencia difícil de una mujer enfermiza pero de disposiciones creativas expandidas y hasta chocantes para su época. Historia de una pasión, que destaca por sus diálogos eficaces, pues están muy alejados de intenciones recitativas que pudieran emular con la poesía de la Dickinson, es una impresionante película biográfica de cámara, destacable además por sus actuaciones y las soluciones narrativas como las elipsis que el director resuelve de manera admirable mediante el efecto del morphing. La visualidad del filme se enriquece asimismo por el logro de esa atmósfera interior, camino entre la soledad espontánea de la creación y el encierro impuesto por la frágil salud de la escritora. Historia de una pasión expande los pormenores de una vida singular que sobrepasa una sola época.

Si bien existen muchas biografías y estudios sobre Emily Dickinson, en Cuba podemos localizar un texto hermoso de Gastón Baquero y otro harto revelador de Beatriz Maggi sobre la importante poetisa estadounidense. Lo más reciente es la edición bilingüe de PurpleTrafic de Rafael Ramírez  y la propuesta cinematográfica ya mencionada de Terence Davies.

Acercarnos a la obra de Emily Dickinson es aún un desafío y una tentación. Familiarizarse con ella es intentar atraparla con su diadema.