Erosiones de un tiempo

Erosiones de un tiempo

Debo confesar que han sido muchas las ocasiones en las que, luego de entrar a una librería, hojeo libros premiadoscon la expectativa de encontrar volúmenes interesantes y diferentes, mas, por lo general, termino decepcionada.

Hallar textos genuinos y de calidad poética, en estos tiempos de “fanfarria supuestamente lírica”, cuesta un poco, pero es posible, así lo ha demostrado el Premio Pinos Nuevos de Poesía 2017, titulado Erosiones.

Cuando tomé el libro en mis manos no conocía al autor, simplemente repasé las páginas como de costumbre, y luego me dirigí a pagarlo. Acababa de descubrir un cuaderno que captaba mi atención. Una vez leído, creí justo y necesario dedicarle unas palabras como la agradecida lectora que soy.

Su autor, el joven escritor Milho Montenegro ha escrito al pie de la letra de las palabras del Apóstol: “hay que ser hombre de su tiempo, para ser hombre de todos los tiempos”.

Sus poemas escritos en prosa, a modo de pequeñas historias, no se diluyen en exotismos; profundizan en el mundo que rodea al poeta y en el cual le ha tocado vivir. Divide sus versos mediante slash, no solo otorgando con ellos un viso contemporáneo sino, que, de algún modo, guía al lector en la respiración y el ritmo interior de los textos.

Repasando estas líneasdel poemario:“Era el tiempo del regreso […] Fuimos sombras que nadie recibió”, mi mente hacíauna conexión con un pasaje de Sobre héroes y tumbas, una de las más importantes novelas del argentino Ernesto Sábato: “Como cuando se piensa en cosas pasadas y se trata de reconstruir oscuros recuerdos que exigen de toda la concentración de nuestro espíritu […] en días que se alargan y se deforman como tenebrosos fantasmas sobre las paredes del tiempo”, porque de alguna forma sentíaque aquellas palabras eran como un resumen al concepto fundamental que da vida al libro de Montenegro. En su texto Sábato nos muestra la misteriosa y turbulenta ciudad del Buenos Aires de la época, y en Erosiones, título galardonado, el poetadibuja con versos el panorama que vislumbra, en el cualtiene que resistir: “las pérdidas, el desplome, la apatía”. Martín, personaje de Sábato, se busca así mismo, del mismo modo Montenegro realiza esta búsqueda existencial a través de los recuerdos y los vestigios del tiempo a partir de una estela un tanto oscura que traza el camino en retrospectiva: el camino-tiempo andado y al que, a pesar de sus palabras, no se pretende regresar, porque —ya se sabe— puede ser un acto peligroso. 

Al llegar a la concepción de este poemario el autor ha madurado escritural y biológicamente, yes capaz de discernir una serie de preguntas que, tal vez, lo han asaltado en la madrugada, por ejemplo: “me ha tocado ser todo para luego ser nada. En este instante en el que el tiempo moldea mi voluntad como barro inútil, lo he comprendido”; lo entiende “en este instante”, no antes, no después, ese momento fue el nacimiento del poema, y por ende de todo un cuaderno que entonces se gestó. Más adelante en “Soliloquio” proclama: “Ahora que la noche se adentra en mis horas sin remordimientos ni salvoconductos, comprendo que estoy a solas con un sentimiento que me deja absorto ante la vida”, una vez más es “ahora” que comprende, sin embargo, continúa reflexionando y un poco sin saber qué hacer, pues la vida misma es también incertidumbre, y comprender la pregunta no siempre nos ofrece la respuesta.

En una de sus conocidas citas el escritor y crítico inglés Samuel Johnson, proclama: “El que hace una bestia de sí mismo, se deshace del dolor de ser humano”. En su poema “Sumisión de la bestia”, Milho se sitúa en el papel del animal, no solo para deshacerse del dolor humano, sino para experimentar el del otro, y metido bajo su piel, prefiere someterse a ser perseguido por el hombre que es, y que viene a ser alegoría a la dominación de este sobre la vida en general.

Hay una palabra que aparece tanto gráfica como conceptualmente a lo largo del cuaderno y quepareciera ser un hilo terrible que entrelaza sus textos, VACÍO: “Falto de contenido || Abismo, espacio sin materia|| Falta, carencia o ausencia de alguna cosa o persona”. De todas sus definiciones posibles hallaremos muestra en estos poemas de dolorosa hermosura.

Es la imagen de una mariposa saliendo de la madrugada el símbolo para el aprendizaje de qué es la muerte, vacío ante los que no están, los difuntos que no logran desterrarse son fantasmas que se posan en los ojos del poeta, como la noctámbula mariposa que se estrella contra el muro. Ese “vacío” llega incluso más allá: “aquel que fui un día me abandona”. Se extraña hasta al ser que se ha sido ante y que ya nunca se volverá a ser.Además del sentimiento de abandono sus versos nos remiten a otra cuestión: la temporalidad.

El filósofo griego Heráclito dijo: “En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”, refiriéndose al curso del río y cómo debido al flujo sus aguas nunca son las mismas como tampoco lo es el bañista con el paso de los años. Si la existencia es en definitiva la estancia en el mundo, y esta estadía está dada en el devenir, entonces el ser debe dejar alguna huella como prueba de su existir, una vez que ya no esté; Montenegro lo sabe: “un hombre sin propósito pasa como sombra por su tiempo”. Todo es transitorio:“la vida es límite/ hilo podrido siempre a punto de quebrarse”.

No solo la existencia es efímera y cambiante, sino también el cuerpo: “Retornan con otros cuerpos y otros rostros/ los que regresan jamás son los mismos/ Nosotros/ los quedados/ tampoco”.“Me aferro al cuerpo […] Soy como la Palma Real: hombre ceñido a la tierra buscando su lugar”. “Nuestros cuerpos no fueron sino amalgama de vida/ extensión contra la sombra”.

El cuerpo es el que padece el dolor, la enfermedad, la vejez, la erosión.

De modo general, es preciso señalar un par de cuestiones que de ventaja se trasforman en inconveniente: la no fracción en partes del cuaderno y la individualidad de cada uno de sus textos. Los poemas funcionan por sí solos a diferencia de ciertos libros donde solo lo hacen como conjunto, pero esto puede ser peligroso ya que el hilo conductor al ser tan largo y complejo puede llegar a perder al lector. Otro elemento es que, dentro de las nuevas promociones muchas veces cuesta a los jóvenes autores discernircuándo sobra una palabra, un verso, un poema, Montenegro no se libra de esto. Sin embargo, ya se ha venido precisando: los poemas son de calidad al igual que el conjunto, tan genuino como desgarrador. Erosiones es un mapa sobre el dolor de una época.