Fuegos que arman la luz IX

Teresa Melo

Fuegos que arman la luz IX

  • La escritora Teresa Melo junto a su hija.
    La escritora Teresa Melo junto a su hija.

En su poesía se hallará el dulce amargor de la mordida, la sorpresa de encontrar a la vuelta de un verso la develación de los misterios, o los misterios de las develaciones. Las descifraciones de lo oculto tras el fuego del tiempo. Teresa es la misma que leyó, junto a su fraterno León Estrada, poemas encendidos de luz en los predios de Carilda. La misma que subía las escaleras junto a la pequeña muchedumbre de hacedores de quimeras de los años ochenta. Sigue siendo la misma que amansa el aire cuando entra por sus ventanales, la que domestica zorras en el corazón y corta paciente raíces de baobad. La editora sagaz que propone y defiende las audacias. La organizadora de los talleres de Poesía del Festival del Caribe en su ciudad de siempre. Teresa Melo y su poesía, su mirada fija y penetrante, su pelo que era negrísimo y ahora le surcan hilillos de leche. Teresa la amiga sempiterna, breve y tenaz en su presencia.

Era el hijo de alguien el hermano el padre

El vecino cercano …..el enemigo

El tipo de la esquina

El joven una vez …..el abuelo de él

El de la compra diaria del periódico

la sal de las comidas …..la carencia

El del parque contiguo mirando las baldosas

los gorriones clonados …………. las hojas del laurel

El del agua caliente para el baño

El que no podía haber sido ministro

ni cartero.

Demasiado tiempo para demasiadas cosas

Su cansancio antiguo como las formas de vivir

que le tocaron

como el hierro forjado que apretaba

como la felpa muda de su cuello

los buenos días …..la desnudez del torso

las piernas levantadas sobre el borde

la inocencia caída …… la culpable.

Para no ser más

el observado por la muchacha que fui

la dócil bebedora del ajenjo

la que cargaba su casa como un caracol escarmentado

la que ponía su foto en los carteles

y una solitaria bandera en la pared.

Después de la fiesta

no pudieron encontrarse:

el rodó hasta detenerse

contra la pared que guardaba los autos

ella no pudo verle desde el asiento

en que quedó clavada

ni creer que era posible bajar las escaleras

y partir

como si nada hubiera sucedido.

Teresa de la Caridad Melo Rodríguez nace en Santiago de Cuba en octubre de 1961. Comenzó a darse a conocer como poeta en sus años de estudiante universitaria. Graduada de Filosofía por la Universidad de La Habana, ha tenido una activa labor como editora, directora y miembro de Consejos de Redacción de importantes publicaciones literarias, entre ellas, la Revista Cúpulas del Instituto Superior de Arte, la  SiC de la Editorial Oriente, El Caimán Barbudo y La Jiribilla. Fue además Directora y Editora de Ediciones Santiago y Directora del Centro Provincial  de Libro de esa ciudad. Es además vicepresidenta de la UNEAC de Santiago de Cuba.

Entre sus obras publicadas están El Libro de Estefanía; El vino del error; Yo no quería ser reinael poemario infantil El mundo de Daniela, Las altas horas, Los poemas de Estefanía, El tiempo sólo engaña a los suicidas, Respirar en la oscuridad, La sombra protectora.