Ingmar Bergman. Filósofo del cine

Ingmar Bergman. Filósofo del cine

  • En el filme Persona, de este realizador, se da abiertamente la presencia de la máscara adherida a la persona. Fotos tomadas de Internet
    En el filme Persona, de este realizador, se da abiertamente la presencia de la máscara adherida a la persona. Fotos tomadas de Internet
  • En el filme Persona, de este realizador, se da abiertamente la presencia de la máscara adherida a la persona. Fotos tomadas de Internet
    En el filme Persona, de este realizador, se da abiertamente la presencia de la máscara adherida a la persona. Fotos tomadas de Internet

Este año es el centenario del natalicio de ese grande del cine que fue Ingmar Bergman (1918 - 2007). En recordación, la Cinemateca de Cuba ha realizado recientemente dos ciclos de sus filmes, incluida la proyección de algunos menos conocidos; y la Televisión Cubana ha presentado igualmente su filme Persona (1966), uno de los más enigmáticos de su larga carrera artística, en el cual experimenta osadamente con el lenguaje cinematográfico.

Aún cuando todo su cine parezca estar dirigido al estudio del comportamiento de los individuos, de la pareja o de la familia, se propone lanzar luces más abarcadoras sobre los modos de ser de la sociedad, siempre a través de escrutar la individualidad.

Para el logro de ese propósito desarrolla el método creativo de atomizar lo tratado en diversas facetas, siguiendo los cauces de las metodologías analíticas procedentes de las ciencias y del arte, surgidas a fines del siglo XIX yrenovadas en la primera mitad del siglo XX.No obstante, está movido igualmente por un decidido afán metafísico, cuya atmósfera envuelve a sus filmes, incluso hasta los menos aparentemente próximos a ese fin.

Al efecto, hace trascender lo fenomenológicamente mostrado en las escenas pararevelar aspectos subyacentes más abstractos y generalizables, escondidos detrás de los comportamientos particulares de las personas. Debe tenerse muy presente ese doble condicionamiento gnoseológico a la hora de hurgar en su filmografía, pues perderlo de vista conduciría al espectador al extravío interpretativo.

La sensación frecuente de incertidumbre que sugieren sus filmes proviene del influjo de los cambios acaecidos en el pensamiento intelectual, tras las abruptas conmociones de la segunda guerra mundial y el arribo a las inseguridades e inquietudes de las filosofías existencialistas de diversa gama en los años de su mejor producción; detenidas a indagar gnoseológicamente acerca de los modos paradójicos de proceder del hombre.

No es el suyo un cine estrictamente sicológiconi interesado únicamente en ideas universales acerca del comportamiento social. Se mueve sin embargo entre esas dos aguas. Él habita artísticamente en ese interregno: en lo específico de las motivaciones individuales del ser y en los condicionamientos que rebasan el marco de las decisiones personales. En esa doble esfera de indagación se despliega su imaginación creadora a través de situaciones que conducen a sus personajes a replantearse sus vidas y a entregarse a la reflexión, de por qué las actitudes asumidas por ellos con sumo apego durante mucho tiempo,quelos han marcado profundamente en su modo personal de ser.

Bergman observa en sus estudios sobre los procedimientos actorales y en las vidas de él mismo y los demás, cuan fuerte actúa la relación entre máscara y ser, y cómo todo se revela y funciona no de una manera directa, sino a través de la mediación. El ser individual no se revela como tal. No se exterioriza. Por el contrario, se muestra en parte satisfecho al haberse acomodado a un comportamiento, a una manera externa de darse a ver socialmente. Ha creado de ese modo su máscara defensora con la cual desea ser identificado.

Con esa observación Bergman destaca con énfasis en sus filmes, incluido Persona, una fractura entre la manifestación exterior de las personas y su modo interior de ser, normalmente no confesado, ni siquiera a sí mismos, como unprocedimiento instintivo de resguardo para mostrarse públicamente bajo una supuesta integridad sicológica. Esa exteriorización del ser asume cualidades diferenciadas de las internas. Se inviste de una máscara, construida en el devenir de su existencia de manera incipiente desde la niñez, con la función de protegerse de los demás.En el fondo es una apariencia, siendo revelada su naturaleza de máscara en los momentos de atravesar una crisis existencial. La máscara es el signo de la mediación. El ser de las personas no se revela de modo directo, sino por medio de las imágenes exteriorizadas,construidas a lo largo de su vida.Por tanto, existirá siempre una fractura ontológica entre el ser y el parecer.

El empleo de la máscara en el teatro —arte en el cual Bergman logró brillar antes de dedicarse al cine— aduce a la duplicación de la identidad personal del actor,suplantada por otra diferente, la del personaje, manifestada exterior e interiormente como una realidad diferente a la suya, pretendiendo erigirse en autónoma respecto a la del intérprete.

La máscara resulta ser una construcción psicosocial, decidida a ser reconocida como un existente real. Es la expresión de un desdoblamiento entre lo externo y lo interno del ser. Lo prueban las culturas ancestrales estudiadas etnológicamente en los siglos XIX y XX donde la máscara cumple la función de mostrar una personalidad, la de la fuerza espiritual,y de encubrir y protegerde esta a quien la porta, como atestiguan los rituales más antiguos en numerosos pueblos del orbe.

La máscara se propone ser suficiente para dar a conocer a la persona y el personajea los demás. Ofrece la ventaja de servir de pantalla protectora, de resguardo; dejando abrigada la naturaleza del ser real,oculto detrás. Permite simular un modo de ser y se encarga de cubrir las debilidades personalesdel ser real.

Podría confundirse la máscara con un simulacro pero ellava más allá, se instituye con toda propiedad. Lo mismo en la vida que en la actuación. En la vida se construye de forma consciente e inconsciente para ser mostrada ante los otros.En el arte es sobre todo un proceso consciente. Resulta en ambos casos ser fenomenológicamente un ser otro que suplanta exteriormente al ser real situado detrás.Se da en lugar de aquel al cual desea sustituir.

Hay personas quienes se apegan tanto a su máscara, que se identifican y confunden con ella a lo largo de toda su vida, dejando a un lado la realencubierta para evitar posibles rechazos. Su fuerza visual y su impacto emocional han de mostrarse convincentes ante la sociedad. Ese es el fundamento de su representacióntanto en el arte como en la vida social. Bergman hace interrelacionar íntimamente ambas esferas sobre las cuales ha desarrollado su creación. Parte constantemente de analizar una y otra. Sus zonas de acercamiento y sus distancias.

Su labor en la dirección de actores durante tantos años llevaría a Bergman a tales reflexiones, porque el fundamento de la actuaciónes mostrar el comportamiento sicológico de las personas y el empuje de las fuerzas ocultas que los mueven, en correspondencia a lo que ocurre o pueda ocurrir en la realidad.

Asumir máscaras es el trabajo constante del actor. Este es una persona hábil en asumir diversas personalidades mediante la representación de personajes; léase máscaras superpuestas a la suya. Ha de ofrecerlas con gran credibilidad y fuerza comunicativa. Eso realza el carácter de constructo artístico en la elaboración de las máscaras actorales, con el fin social de comunicarconvincentemente emociones e ideas e a quienes los observen, cualquiera sea el medio empleado: la radio, el cine, el teatro o la televisión, los cuatro grandes medios imperantes en la época en los cuales transitó Bergman.

En el filme Persona, de este realizador, se da abiertamente la presencia de la máscara adherida a la persona en el personaje nombrado significativamente Alma, al punto de confundirse y suplantar externamente al ser real de este. Enfrentado a dúo con elpersonaje de la señora Vogler,la cual por ser una actriz famosa estáacostumbrada a entrar y salir en las máscaras de los personajes representados a lo largo de su exitosa trayectoria profesional,sin por eso suplantar a su propia personalidad. Porque el actor-actriz,tras construir una personalidad-máscara, deberá luego dejarla a un lado y preparar otra, y luego otra, en una cadena de sustituciones.

Esta dicotomía en el apego o desapego a la máscara es vital en el estudio desarrollado por Bergman en esta película. Responde a sus estudios sobre el modo de comportarse las personas en la realidad y en las artes escénicas.

Los personajes encontrados de Alma y la señora Vogler, testifican esa divergencia. Bergman parece preguntarse, ¿cuál máscara es más real, si la artística de los personajes escénicos o la propia?, construida esta última de acuerdo al temperamento de la persona en su contacto con los demás,en un proceso que se arraiga desde la infancia.

Máscara de una personalidad a la cual las personas se aferran y hacen suya, aunque dejen relegadas otras motivaciones divergentes que ocultan y son expresión genuina de su trasfondo sicológico. Las cuales dejan tan escondidas, que solo en determinados momentos afloran y son confesadas,soloante alguien en quien confían. Resultando muchas veces observada y juzgada con alguna indiferencia por quien ve y escuchala confidencia, como ocurre en el personaje de Alma, juzgado calladamente por la señora Vogler.

¿Vale entonces la pena revelarse a otros, si frecuentemente cae en el vacío,por cuanto quien escucha cuestiona constantemente el acto de sinceridad y desnudamiento de esa entrega, a la cual se juzga con descrédito yfrente a la cual no se conmueve, al asumir con frialdad gnoseológica lo comunicado?

Cabe a las palabras —según Bergman expresara muchas veces su recelo hacia ellas—--- el no ser un medio de comunicación del todo efectivo, porque media la subjetividad de quien escucha, sometiendo constantemente a juicio de descrédito parte de lo dicho con sinceridad por la persona que ha rebasado la máscara construida y mostrada como su personalidad. Este debate es un objetivo principal de Bergman en su filme Persona.

A pesar de ser la palabra la vía primordial para realizarse esa confesión en las prácticas cotidianas, es cuestionada por Bergman la eficacia del diálogo como un eficaz sistema comunicativo. La palabra ejerce un efecto sensible en el cuerpo de quien escucha, reaccionando emocional e intuitivamente a lo dicho, pero tiene el problema de actuar el mecanismo de valoración que sopesa las palabras dichas en una balanza donde el fiel constantemente pasa de atribuir como verdad y no verdad a partes de lo dicho, juzgando con frialdad de emoción, ejerciendo la duda y separación supuestamente objetiva respecto del que habla. Ese juzgar imperfecto por el otro condiciona los sinsabores y malentendidos. Como es constatable día a día en la realidad y en el arte. Ahí se afirmó Bergman al valorar los modos de ser y actuar de las personas. El cine es para este realizador una especie de duplicación de la vida. Lo constata el filme Persona y el resto de su filmografía.