La Bella Cubana cumple, honra y festeja

La Bella Cubana cumple, honra y festeja

  • Gerardo  agradeció con muy pocas palabras. “Perdónenme, quiero decir más pero  me he pasado la vida expresando emociones y sentimientos a través del canto y  la ejecución de la guitarra”. Foto de la autora
    Gerardo agradeció con muy pocas palabras. “Perdónenme, quiero decir más pero me he pasado la vida expresando emociones y sentimientos a través del canto y la ejecución de la guitarra”. Foto de la autora

Nadie faltó a la cita de La Bella Cubana del pasado sábado 21 de abril y la Sala Rubén Martínez Villena resultó pequeña para tantos rostros que llegaron al convite para honrar y festejar.

El programa cultural mensual que enaltece a las mujeres cubanas de la música festejó sus primeros diecinueve años de realizaciones y los cincuenta años de vida artística del trovador Gerardo Aldana, uno de los creadores del programa junto a la musicóloga Alicia Valdés.

Las voces de los invitados se confunden y disputan el orden de la palabra pero Alicia reclama cordura  para poder introducir el acto con palabras que muchos conocen. Habla de los principales objetivos del programa; de cómo La Bella Cubana ha visibilizado y posicionado mujeres que, no obstante destacarse como creadoras, intérpretes, profesoras…no se  mencionan ni están presentes en  los registros históricos ni  en los libros fundamentales de la historia de la música porque las narrativas solo ponderan a las figuras masculinas; hace referencia al aumento creciente y notable inserción de la mujer en muy diversos roles profesionales asociados a la música,  y de la historia colectiva que se ha escrito desde La Bella Cubana que conjuga memoria testimonial y argumentación documental. Lo anterior lo ejemplifica con la proyección de un material  audiovisual realizado por la  Casa de Documentales Octavio Cortázar, de la propia UNEAC.

Bárbara Sánchez, directora de la Empresa Comercializadora de la  Música y los Espectáculos “Ignacio Piñeiro”, presente en la Sala junto a otras compañeras que  forman parte de su grupo de dirección,  agradece a la UNEAC por la posibilidad de honrar, desde ese lugar, a uno de los músicos de su catálogo, agradecimiento que Alicia completó cuando expresó: “no hay  mejor lugar que esta Institución  porque  Gerardo Aldana es uno de sus miembros y pertenece al pequeño grupo de los fundadores de La Bella Cubana. Además, se lo merece  porque él representa un modelo de entrega al oficio, pues se ha mantenido sin dobleces promoviendo la canción trovadoresca, a pesar de las promociones desmedidas e interesadas  por otras expresiones musicales de moda, los muchos olvidos y la falta de delicadeza con que, lamentablemente, la vida lo ha marcado”, concluyó Alicia. Gerardo entonces recibió un diploma que reconoce sus años de vida artística y una pintura del destacado pintor cubano Mariano Rodríguez.

En el intercambio trascendieron los inicios y las remembranzas para honrar a un trovador  que no posee una trayectoria académica, pero ha aprendido con sus compañeros de ruta, en  las Casas de la trova de Santiago de Cuba, Manzanillo y Sancti Spíritus;   y escuchando a los exponentes históricos de la canción trovadoresca que, como Pepe Sánchez, Miguel Matamoros, Ángel Almenares, Miguel Companioni y Carlos Puebla, le entregaron  la brújula que él aún conserva.

Sobre el ambiente familiar, habló su nieto Ián, joven de 24 años y orgullo de su abuelo porque siguió sus pasos aunque en el canto lírico. “Los padres de mi abuelo no querían que se dedicara a la música, sino al magisterio o a la medicina, pero él, empecinado como es, y contra viento y marea, integró como cantante varias agrupaciones musicales donde aprendió a pulsar la guitarra y a dominar las técnicas interpretativas necesarias para el acompañamiento. Participó activamente en la vida bohemia de la ciudad santiaguera y comenzó a abrirse las puertas para la posterior creación de un proyecto propio como solista vocalista-instrumentista”. 

Una amplia disertación en torno a importantes  acontecimientos que sobresalen en la biografía del homenajeado expuso el Dr. Olavo Alén Rodríguez, musicólogo y amigo  personal, quien recordó la estancia del trovador en Nicaragua, como parte del elenco artístico que protagonizó la apertura de la Jornada de la Cultura Cubana en ese país, en 1999 y donde asimismo tuvo la posibilidad de presentarse en el show del afamado músico nicaragüense, Luis Enrique Mejías Godoy; su protagonismo en un documental sobre la música tradicional cubana filmado por la Compañía Japonesa Hi-Vision Nipoo Hosokyosai con la colaboración del Instituto Cubano de la Música en el 2001;  los conciertos realizados para instituciones culturales y docentes colombianas y mexicanas desde el 2007 y hasta la fecha; la grabación de dos discos, la gestación de dos programas culturales y la obtención de la Distinción por la Cultura Nacional.

En el intercambio repercutió la pasión de Gerardo por hacer amigos y servirles, y aquellos que llegaron expresamente de Santiago de Cuba para la fiesta, compartieron también  razones; y la admiración  quedó expresada en otras muchas anécdotas y nuevas evocaciones. El desaparecido Maestro Harold Gramatges, quién fuera por muchos años Presidente de la Asociación de Músicos de la UNEAC,  también dejó  testimonio de su admiración al expresar “Entre los músicos que han mantenido la tradición bolerística se destaca José (Pepe)  Aldana; un amplio repertorio de boleros nutrido, además, con obras inmortales,  es vertido con apropiado estilo y emoción, y un hábil ropaje armónico —porque él también ama la guitarra—  complementa la presencia sonora de uno de los géneros que define un aspecto importante de nuestra cultura musical”.

Presentes en la sala estaban casi todas las  mujeres que a lo largo de 19 años han recibido el homenaje de La Bella…: Beatriz Márquez, Alina Orraca, Emilia Morales, Mailán Ávila, Mercedes Estévez, Daisy Ortega, Ada Oviedo…Se valoró lo andado y no faltaron los recuerdos, la evocación, la puntualización, el análisis... Muchas caracterizaron el espacio que las honró y enalteció como “un ámbito de encuentros para el ejercicio de la amistad, el tributo sustancial y el homenaje; y un lugar  que ha sido preservador de la memoria y recurso de justicia dentro de la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba”. Otras hablaron sobre las mujeres de la música que alguna vez estuvieron porque La Bella Cubana las honró y hoy están ausentes: Alicia Perea, Teresita Fernández, Lucía Huergo, Ana Menéndez, Cuqui  Nicola, Aida Teseiro,  Onelia Cabrera y María Matilde Alea; algunas,  abogaron por la presencia de la prensa escrita y televisiva y la  conveniencia de  crear dos sitios actualizados, uno digital y otro real donde se guarden  los nombres, curriculums y fotos de todas las que han estado  durante estos diecinueve años “porque la  UNEAC y la cultura cubana los necesita”.

El nombre de Harold Gramatges vuelve a mencionarse porque con Alicia labró una hermosa amistad y porque el maestro estuvo a su lado en el acto de constitución de La Bella Cubana, el 30 de abril de 1999,  en el Bar “Las Cañitas” del Hotel Habana Libre. Y el momento fue propicio para ratificar la justeza del compromiso que tiene la Asociación de Músicos de promover a sus miembros y  la responsabilidad que tiene Alicia, como investigadora, de continuar desempolvando historias de vida de mujeres, en reconocimiento inestimable hacia ellas y  hacia un legado que debe custodiarse, reverenciarse y aplaudirse.

La música no faltó y la canción trovadoresca llegó para honrar a todas y a muchos a través del Coro Solfa, el guitarrista Luis Manuel Molina, la Cantoría Coralillo y los jóvenes que forman parte de Los clásicos.

Gerardo  agradeció con muy pocas palabras. “Perdónenme, quiero decir más pero  me he pasado la vida expresando emociones y sentimientos a través del canto y  la ejecución de la guitarra”. Todos en la sala aplaudieron.

Alicia se despide. Está satisfecha. La Bella Cubana existe, tiene capacidad de convocatoria y nunca desaparecerá porque ha cimentado un camino  por el que continuaran transitando otras y nuevas  personalidades femeninas, por conocer o  recordar. La  música cubana es infinita  y el universo de mujeres  —algunas desconocidas—   que trabajan para su desarrollo, es inmenso.

Breve  resultó el tiempo para honrar y festejar tanta entrega. Congratulaciones para  el trovador y La Bella.

Por Lía Desval