La Bella Cubana festejó el Día de la Cultura Nacional

La Bella Cubana festejó el Día de la Cultura Nacional

  • La celebración fue propicia, además, para la pausa reflexiva por eso la lectura de unos párrafos del cuaderno Breve historia del Himno Nacional de Cuba. Fotos: Rubén Ricardo Infante
    La celebración fue propicia, además, para la pausa reflexiva por eso la lectura de unos párrafos del cuaderno Breve historia del Himno Nacional de Cuba. Fotos: Rubén Ricardo Infante

“En nuestro libro personal habitan cuantiosas páginas hermosas relacionadas con algunas fechas imposibles de olvidar: el nacimiento de nuestros padres, el día de nuestra boda, la llegada de nuestro primer hijo y de los primeros nietos, la muerte de un familiar querido que solo aceptamos porque asumimos  que cuidará nuestros pasos y estará junto a nosotros en lo más apreciado de nuestras remembranzas… Pero también hay otras fechas que nos pertenecen porque forman parte de la historia del país donde nacimos y vivimos”. Con estas palabras, la musicóloga Alicia Valdés daba la bienvenida el pasado sábado 20 de octubre, a un grupo de especialistas de la salud, que por primera vez llegaban a la Sala Villena para festejar, junto al público habitual, el día de la cultura nacional.

La celebración fue propicia, además, para la pausa reflexiva por eso la lectura de unos párrafos del cuaderno Breve historia del Himno Nacional de Cuba, cuyo autor es el musicólogo Jesús Gómez Cairo, Director del Museo Nacional de la Música, no se hizo esperar: “Desde 1980 el pueblo cubano y la nación toda celebramos el 20 de octubre como Día de la Cultura Cubana. Esta conmemoración tiene para la música una particular significación, porque es precisamente el surgimiento de una pieza músico-literaria, en determinados especiales contextos y circunstancias, lo que se ha tomado como fundamento para declarar oficialmente esta celebración. Estamos hablando de “La Bayamesa, Himno patriótico cubano” como lo nombró su autor,  devenido Himno Nacional de Cuba.

El 13 de agosto de 1867, el Comité revolucionario de Bayamo y particularmente Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio…encomendaron a otro integrante de ese comité, Pedro (Perucho) Figueredo Cisneros, hombre de conocimientos musicales y literarios la composición de un himno que, al, decir de ellos “fuese como La marsellesa de los revolucionarios cubanos”. Al día siguiente, Figueredo daba a conocer la pieza al resto de los conspiradores.

Con posterioridad, para su primera presentación pública… Perucho encargó al destacado músico…Manuel Muñoz Cedeño, elaborar una instrumentación de la pieza musical sin la letra, que pudiese encubrir el sentido que esta tenía de llamado a los bayameses al combate por la independencia. Esta presentación se realizó por la orquesta de Muñoz Cedeño en la festividad del Corpus Christi, primero dentro de la Iglesia Parroquial Mayor y después en la procesión, que se efectuaron el 11 de junio de 1868.

Cuatro meses después, iniciada la gesta libertadora por los revolucionarios bajo el mando de Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre, y una vez ocurrida la toma de Bayamo, diez días más tarde…la Bayamesa fue cantada por primera vez como himno de combate por el pueblo.[1]

Luego de la lectura del texto, la anfitriona de la Bella Cubana pidió a la Maestra Digna Guerra y al Coro de Cámara Entrevoces, invitados para la ocasión, que interpretaran el himno nacional, y solicitó al público presente que puestos de pie acompañaran el canto, junto a la destacada agrupación que también interpretó La Tarde de Sindo Garay y el Chan Chan de Francisco Repilado.

Se aprovechó el momento para que los invitados especiales conocieran sobre los propósitos de la Bella Cubana; y médicos, técnicos y demás especialistas de la salud que fueron convocados por la Oficina de Atención a Intelectuales a partir de una invitación de Alicia Valdés, conocieron de la génesis de las tertulias de la Bella... y de su desarrollo indetenible desde 1999; de cómo el espacio es un lugar para el ejercicio de la amistad y de reconocimiento al trabajo de notables  cantantes, instrumentistas, directoras de coro y orquesta e investigadoras, pero, sobre todo,  al de las profesoras pues son las menos visibles aunque estarán siempre detrás de cada triunfo y en los aplausos de artistas que como Chucho Valdés, Frank Fernández y Milagros de los Ángeles, ellas enseñaron un día…hace ya mucho tiempo… Igual sucede con los médicos. “Muchos cantantes, instrumentistas, bailarines, actores… salen a escena y los aplausos no cesan, pero detrás están quienes nos atendieron. Si nosotros nos crecemos en el escenario es gracias a la entrega y sensibilidad de ustedes; a su sagacidad y talento; a sus mentes y manos que nos acompañan, impulsan y elevan para que cada batalla devenga una victoria”.

Diversas generaciones de artistas mostraron su arte. Estudiantes de todos los niveles de la enseñanza artística que en el espacio de la Sala Villena adquieren un entrenamiento necesario para la práctica de sus carreras, se unieron a profesionales consagrados como Mundito González, Nelson Camacho, Luis Manuel Molina, Gerardo Aldana y Magia López quienes nos trajeron de vuelta, en ese día tan especial y a través de su interpretaciones vocales e instrumentales, autores como Sindo Garay, José Fornaris, Francisco Castillo Moreno, Ernesto Lecuona, Salvador Adams, César Portillo de la Luz, Silvio Rodríguez y Martín Pedreira, entre otros que legítimamente nos pertenecen.

Algunas de las personalidades de la salud presentes pidieron permiso para hablar y agradecer a nombre de ellos y de sus colegas. Las Dras. Mirta Rubio y Damaris Gutiérrez y el Dr. Alberto Céspedes expresaron su beneplácito por el tributo a ellos ofrecido y hablaron de los difíciles retos que en ocasiones asumen. “Hoy, expresó la Dra. Rubio veo con beneplácito en el escenario a una de las grandes figuras del Ballet Nacional de Cuba que fue atendida por nosotros luego de muchas horas de desvelo, intercambios, reflexiones y preocupaciones para que el resultado fuera el esperado y pudiera seguir danzando en nuestros teatros. ¡Cuánta satisfacción sentimos al saber  que desde nuestra profesión contribuimos al logro de los éxitos de  ustedes, los escritores y artistas de Cuba!

Ciro Lazo Sánchez, de la Oficina de Atención a Personalidades del Ministerio de Cultura, visiblemente emocionado por todo lo que estaba sucediendo expresó palabras muy sentidas y de reconocimiento que también iban dirigidas a la Dra. Yamile Rodríguez García, los Dres. Raúl Hernández, Roberto Pérez Moreno, Judel Ricardo, Héctor Cutiño, y en general, a técnicos y demás especialistas de la salud congregados en la Sala Villena. Finalmente Ciro,  junto a Lucía Sardiñas, directiva de la mencionada Oficina del Ministerio de Cultura, entregó ramos de flores a las Dras. Rubio y Gutiérrez.

Quien esto escribe aprovecha la ocasión para reconocer el trabajo de Lucía Sardiñas y Ciro Lazo, portadores de una acusada sensibilidad y de un sentido de lo justo e importante que los convierten en seres necesarios marcados por el deseo de hacer bien.

Alicia agradeció la presencia de todos y el intercambio directo y afectuoso que había tenido lugar. Invitó al regreso, en especial de los médicos: “Espero volverlos a ver y ojalá no sea en el hospital ni en sus consultas, sino aquí en la UNEAC para que disfruten de lo que mejor nosotros, escritores y artistas podemos ofrecerles: nuestro Arte¡ ¿Qué mejor manera de retribuir lo que ustedes hacen por nosotros?!

La celebración concluyó en la Sala, no así  en  los  jardines  donde muchos se dirigieron para continuar el intercambio y el disfrute. Pasadas las 6 de la tarde todo quedó en silencio.

La Sala Villena cerró sus puertas y en el libro imaginario de memorias colectivas que sustentan su existencia, apareció una nueva hoja escrita. También percibí algo nuevo en mi memoria personal donde conservo los acontecimientos importantes de mi vida. Lo sucedido el 20 de octubre en la Sala Villena, testigo de privilegio, será bien atesorado.

Por Lía Desval

 

Notas:

[1] Jesús Gómez Cairo: Breve Historia del Himno Nacional de Cuba. 150 Aniversario de La Bayamesa. Himno Patriótico Cubano. Ediciones Museo de la Música, La Habana 2018.