La Bella Cubana honra a Daisy Brau

La Bella Cubana honra a Daisy Brau

  • La sala Villena de la UNEAC acogió el encuentro. Foto: Rubén Ricardo Infante
    La sala Villena de la UNEAC acogió el encuentro. Foto: Rubén Ricardo Infante

La Bella Cubana del sábado 18 de noviembre se colmó de colegas, familiares, compañeros de andares y amigos de la cantante Daisy Brau, directora de la agrupación vocal OBBÁ AREANLÉ (La gran familia de Changó) para honrar y enaltecer una trayectoria artística de cuarenta y nueve años al servicio de la cultura cubana, y en específico, de la interpretación de cantos ararás procedentes de la actual República de Benin, uno de los asientos de nuestra identidad como nación.

Alicia Valdés, anfitriona del espacio, reveló en sus palabras introductorias las ganancias que el canto le debe a Daisy, rememorando aspectos trascendentes de una historia iniciada en el año 1968 que no tiene el reconocimiento que merece.

Daisy Amparo Herrera Rodríguez (Daisy Brau) fue alumna de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y recibió cursos para directores de programas musicales radiales y productores de teatro. Fue guionista de programas televisivos y trabajó en varias emisoras radiales. Integró el cuarteto de la actriz y cantante Celina Reinoso, en 1968 y a partir de ese año continuó su ruta profesional en el cuarteto Las Amazonas, el grupo Arte Vivo dirigido por Mario Daly y Juan Antonio Leyva, y el grupo Distención. Formó, junto a Lázaro Ross, el grupo Olorún y a partir de 1995 crea su propia agrupación vocal que se da a conocer en la Casa de África y en la peña de Eloy Machado (El Ambia) que auspicia la Uneac. El grupo ha sido merecedor del Premio Merceditas Valdés que otorga la Fundación Fernando Ortíz y recibido el reconocimiento de la Embajada de Benin y del Festival de raíces africanas Wemilere. Y sus integrantes se enorgullecen porque han compartido la escena con figuras de la talla de Luis Carbonell, Rogelio Martínez Furé, Nancy Morejón, Sergio Vitier, Bobby Carcasés, Pablo Menéndez y Gerardo Alfonso, entre otros.

Llegado su turno, Daisy hilvanó memorias tocadas por el sentimiento y los apegos. Habló de sus orígenes; de su infancia y adolescencia; de los conocimientos buscados, adquiridos y aprehendidos; del filin y del bolero, sus preferencias iniciales que no lograron “llevársela”. Hasta un bolero filinesco interpretó que fue muy aplaudido. Habló del diálogo con los demás y desde sus palabras emergió la figura del ya citado Lázaro Ross, hoy un latido ausente,pero “invitado” por la cantante para que formara parte del agasajo. Otras personalidades fueron invocadas. El concierto en grande estaba por llegar y el completamiento de las remembranzas por parte de los amigos, también.

Motivo de especial regocijo fue la presencia del trovador Gerardo Alfonso, la periodista Sahily Tabares, la promotora cultural Nisia Agüero y los poetas Eloy Machado y Joaquín Baquero, amigos queridos que llegaron a la Sala Villena para ofrecer su homenaje personal y brindar testimonios que atesoran aspectos pocos conocidos de la protagonista. Todos hablaron y subrayaron la trascendencia de una cantante admirada por sus méritos artísticos y humanos. Para este momento, ella ya no habló tanto, pero sí respondió como mejor sabe hacerlo: interpretando cantos para los orishas de la santería y para los santos católicos con quienes se sincretizan. No hubo tambores, claves, güiros, ni guataca percutida con hierro, solo palmadas, sonidos guturales y unas marugas metálicas en forma de pulso como acompañantes.

El concierto ofrecido creció de principio a fin y resultó importante por cuanto permitió verificar en la práctica el porqué de los reconocimientos y las críticas recibidas de personalidades de la cultura como el ensayista, poeta y antropólogo Miguel Barnet, al margen de los mecanismos promocionales de la industria cultural que poco tiene en cuenta esta agrupación, portadora de códigos raigales que merecen ser difundidos.

Los miembros del grupo, o lo que, es decir, la gran familia —que hacen de sus interpretaciones un espectáculo en la dosis justa— fueron presentados con orgullo. En ella se encuentran las hermanas de Daysi, sus sobrinos y amigos entrañables, muchos de ellos fundadores de ObbaArianlé; Jorge Primo Llerena, Geoffrey López Pérez, Odalys Pérez Rodríguez, Reina Luisa Pérez Rodríguez, Hilda DeschapelleScull, Orniel Valdés González, Osmel Valdés González, Gabriel Colarte, RacielBengochea e Ialanai Brizuela.

La velada terminó por todo lo alto, con alegría y muchos aplausos para el grupo y, sobre todo, para la protagonista activa del agasajo quien expresó estar feliz y agradecida porque, no obstante, los años transcurridos, las ansiedades, prejuicios y penumbras que a veces asedian su trabajo, no acuna resentimientos. “Continuaré promoviendo y elevando el aporte de África a nuestra cultura y a la consolidación de la nación. No cederé porque he conseguido hablar de amor con mi canto”.

Por: Ila Desval