La Bella Cubana honra a Isabel Clavera Vázquez

La Bella Cubana honra a Isabel Clavera Vázquez

  • Flavio Rumbaud Ramos y Liettis Ramos dedicaron su actuación a la maestra. Foto: Rubén Ricardo Infante
    Flavio Rumbaud Ramos y Liettis Ramos dedicaron su actuación a la maestra. Foto: Rubén Ricardo Infante

Alicia Valdés, Vicepresidenta de la Asociación de Músicos de la UNEAC y a quien se debe la idea y coordinación del programa cultural por más de  dieciocho años habló antes de introducir el agasajo del origen y propósitos del espacio, de sus proyecciones futuras y de sus tantos seguidores que con fervor y alegría asisten los terceros sábados de cada mes a la Sala Villena porque saben que se les revelarán biografías de mujeres músicas, algunas poco conocidas y otras desconocidas para las nuevas generaciones de músicos y jóvenes en general; y podrán presenciar conciertos-homenajes de personalidades imprescindibles de la música cubana.

Pasada esta formalidad, Alicia lee el fragmento de un texto del Doctor Faustus de Thomas Mann y de esa forma introduce el homenaje: “El piano es un instrumento que no lo es en el mismo sentido que los demás, porque es, en su esencia, extraño a cuanto signifique especialización. Cierto que en manos de un solista, puede convertirse, como cualquier otro instrumento, en un pretexto de virtuosismo, pero eso es sólo uno de sus aspectos y a decir verdad, un abuso. Visto como debe ser, el piano es el representante directo y soberano de la música misma considerada en su intelectualidad, y es así como hay que aprenderlo. La enseñanza del piano no debe ser, o no debe ser esencialmente, en primero y último lugar, la enseñanza de una especial habilidad, sino la enseñanza de la…Música”.

“A propósito, expresó Alicia,  La Bella Cubana de hoy estará dedicada a honrar la vida profesional de una maestra que ha estado enseñando la música por cuarenta años. Pido, por favor, se pongan todos de pié para aplaudir  muy respetuosamente a Isabel Clavera, consagrada al estudio, disciplina  y arduo trabajo”. Entonces se escogió el momento para recordar aspectos de su biografía.

Isabel Clavera Vázquez nació en La Habana en 1955. Su formación musical transcurrió en el Conservatorio Provincial de Música Amadeo Roldán y a partir de 1977 comenzó a trabajar como profesora de piano en la Escuela Elemental de Música Alejandro García Caturla. Recibió e impartió cursos y clases metodológicas. Fue jurado y ponente en Encuentros Internacionales sobre Enseñanza Artística y de Investigaciones sobre el arte y la cultura y obtuvo premios y reconocimientos por su labor pedagógica. Sus alumnos han participado en concursos nacionales e internacionales donde han sido premiados. Actualmente se desempeña como profesora de piano en la Escuela Alejandro García Caturla, Amadeo Roldán y la Escuela Nacional de Música.

Luego del rápido balance biográfico llegó la ocasión para la entrega de regalos que no fueron físicos sino espirituales porque son los que provienen de la amistad, el cariño, la admiración y el respeto de amigos y colegas que durante varios días han estado pensando en Isabelita como persona y como maestra. Todas la conocen y admiran y accedieron sumarse a la celebración interrumpiendo sus importantes labores para responder a la solicitud y enviar vía e-mail, hermosas y justas valoraciones, práctica que incorporó el programa desde el 2010: “Dicen que hay cinco clases de personas que se deben valorar: las que se preocupan por ti, las que te corrigen, las que están a tu lado en las buenas y en las malas, las que te quieren bien y las que te dicen la verdad. Encerradas en Isabelita están esas cinco clases. Más que mi profesora y amiga, ella es mi familia y la madre que hace poco perdí. Gracias por guiarme en mi vida como estudiante y hoy como profesora, y por enseñarme que el trabajo ideal no existe porque uno debe crearlo”, escribió Ada González.

Virginia de la Osa escribió sobre Isabel: “Conozco a Isabelita desde 1977 y siempre ha sido mi hermana y compañera de estudio y trabajo, además de ser una excelente maestra de piano. Pero Isabelita es también una persona sociable, bien llevada con sus compañeros, muy solidaria. Humana,  sincera, amorosa, justa en todo sentido. En fin, un  ser humano excelente que siempre está presta a ayudar sin reparos sin esperar nada a cambio.

Motivo de especial regocijo fueron las sentidas palabras de amor y respeto  expresadas y escuchadas “en vivo” por parte de alumnos, ex alumnos y colegas, encargados de protagonizar el concierto-homenaje revelador de las huellas dejadas por la maestra en los desarrollos musicales de sus alumnos. 

Shila Lim, Mario Elfakih y Julio Díaz Torres dieron muestras de cómo Isabelita plantó en ellos el árbol de la entrega. Los tres hablaron de la utilidad de la virtud, de la necesidad de enseñar que en la maestra constituye un elemento vital de existencia; de un antes y un después del estudio del piano con la presencia de Isabelita, por demás, mujer visionaria y sagaz; de los que están alrededor del mundo y también la recuerdan y agradecen. Rocío Rodríguez Castro, emocionada comentó que su mamá, la profesora de Solfeo, Alina Castro, también fue alumna de Isabelita. Bryan Álvarez no habló pero su brillante ejecución pianística mostró y demostró que con él hay que contar. Montserrat Escobio Llanos, Daniela Rivero, Aron Pérez Pupo, Anabel Alarcón. Gabriela Flores y Patricia Vega, subrayaron la sencillez y modestia de la agasajada y el rigor y exigencia que la identifican. Y los más pequeños cantaron o ejecutaron en el piano lo practicado para que su maestra Isabelita se sintiera orgullosa y de esa manera agradecerle también la posibilidad que tuvieron de participar en el concierto-homenaje. Flavia Margarita Núñez, Flavio Rumbaud Ramos, Ernie Luige Dejaghe, Sabrina Ridel y el Coro Coralillo, dirigido por la joven Maestra Isabel Gutiérrez Orraca, irradiaron.

Tres maestras-colegas de extraordinarias competencias en los ámbitos en que se desenvuelven se manifestaron, pero antes advirtieron que para hablar de  personas excepcionales como Isabelita no alcanza el tiempo. Ellas fueron, Liettis Ramos, Magaly Rolando y Viera Ulaskievich, esta última calificada como una bella cubana que no nació en Cuba pero “es merecedora de un reconocimiento por la fecundidad de su trayectoria a favor de la enseñanza musical”. Una madre, la virtuosa cantante Bárbara Llanes, expresó sentidas palabras para su maestra que también lo fue de su hija María Fernanda Agudín. Ambas tomaron parte en el concierto.

La familia no faltó. Su mamá Aleida, su esposo Juan, sus tres hijos (Viviana, Daniel y Yuri) y sus cinco nietos (Diego, Mauricio, Alejandrito, Sarah Sofía y Ana Laura), además de algunos tíos y primos. Todos atendían con interés pero solo una de sus nueras se decidió a hablar para referirse con lágrimas en los ojos “a la calidad humana de mi suegra a quien mucho quiero y de la que me siento orgullosa”. “Ahora sí estoy satisfecha” dijo Alicia “porque esta tarde no hubiera podido narrarse de manera completa sin el testimonio familiar”.

Isabelita recibió flores. Hubo aplausos para alumnos y profesionales y vítores para la maestra, protagonista activa de la celebración quien dijo sentirse muy emocionada por lo que estaba aconteciendo. “Estoy muy agradecida por tanto amor y júbilo mostrado y por la abrumadora presencia de ustedes que me indica la utilidad de lo que he hecho y seguiré haciendo”. Más adelante confesó haberse sentido muy sorprendida cuando Alicia la llamó para decirle que La Bella Cubana se le dedicaría “porqué cómo yo entre tantas candidatas posibles y probables!”.

Antes de que el público se marchara de la Sala Villena que se hizo pequeña para tanto público agradecido, Alicia invitó al próximo encuentro en el mes de agosto “porque hay que continuar revelando las nuevas personalidades y recordar otras pues la música es infinita y el universo de personas que trabajan para su progreso es grandioso, indispensable y cognoscible, máxime cuando se han invisibilizado tantas vidas de mujeres que han enriquecido y consolidado el escenario artístico-musical de esta Isla”. Todos prometieron volver.