La Dickinson en casa editora cubana

La Dickinson en casa editora cubana

  • Emily nos confiesa en una poesía donde “los espacios están asociados a la respiración” y se vive en “la escultura del silencio”. Foto tomada de Internet
    Emily nos confiesa en una poesía donde “los espacios están asociados a la respiración” y se vive en “la escultura del silencio”. Foto tomada de Internet

La poeta norteamericana Emily Dickinson es un poderoso caso de concentración, de estilo, para recordar a Fina García Marruz, que lo define como velocidad del espíritu e intensidad del sentido, de lo que viene en mucho su originalidad.

Esta autora norteamericana ha sido publicada en nuestro país en una edición bilingüe titulada Purple Traffic, traducida por Rafael Ramírez y fruto de los esfuerzos de Ediciones La Luz. (1)  

Sus poemas parecen ejercicios acendrados de contemplación, donde lo que la naturaleza nos da es nuestro, y es, de cierto modo, nuestra herencia, a la vez que nos estamos siempre integrando a ella, a su armonía. Esa armonía a la que cantó Emerson, reluce aquí, bien tamizadas las profundas lecturas que de aquel realizó. (2) Nos asomamos al irisado país de las emociones, donde se canta a la armonía del universo como una verdad que nos sobrepasa y nos contiene, y a la que difícilmente, y con inteligencia, nos adaptamos, por culpa del dolor. Pese a lo cual, parafraseando a Wittgenstein, su ideal es una cierta indiferencia. Un templo que sirva de contorno a las pasiones, sin mezclarse en ellas (3).

Emily nos confiesa en una poesía donde “los espacios están asociados a la respiración” (4) y se vive en “la escultura del silencio” (5), que la onda abrupta que va de un hecho a su contrario, es bocanada permanente de tu pensamiento, con un alma cual cristal transparente, que lo refleja todo y se sensibiliza con todo. Esa correspondencia entre el mundo natural y el espiritual que recorre a la naturaleza vibrante en aparente contradicción con el hombre en su fluir indetenible:

¡Casi!

¡A mi alcance!

¡Podría haberlas tocado!

¡Debería haber probado ese camino!

¡Suave paseo a través de la aldea,

Tan suave alejamiento!

Así, inesperadas violetas

Yacen en los campos,

Tardías para los esforzados dedos

Que pasaron hace una hora. (6)

Todo volcado a través de una magia y misterio profundos, como un testimonio, un canto zigzagueante de la armonía universal. Ella sigue el camino de las conciencias libres de  toda época, ella exprime, como nadie, el poder de lo elíptico. Ese sobrecogimiento del alma que ya mencionábamos canta su propia majestad y diferencia en textos como este:

Exclusión

El alma escoge su propia compañía,

Entonces cierra la puerta;

En su divina superioridad

Nunca más obstruida.

Inalterable, percibo el freno de la carroza

Ante su puerta inferior;

Inalterable, un emperador se arrodilla

Sobre su estera.

La he conocido por escoger de su vasta nación

Una;

Entonces cierra las valvas de su atención

Como piedra. (7)

En todo este paisaje nos percatamos que el asombro es el pilar de nuestras acciones y de lo poético, por eso no es casual encontrar realzados en los poemas la naturaleza de los sentimientos montados sobre el anhelo de absolutos y el amor como centralidad del universo. Se proyecta también desde un manto religioso que hace de la piedad y la conmiseración el regocijo, el placer de vivir; lo que conforma una existencia escalonada entre éxtasis y dolor, el dolor como senda inclaudicable mostrando su autosuficiencia, trascendencia y permanencia, un alma de la que su naturaleza es ese mismo dolor. Los temas femeninos tampoco le fueron ajenos, pues describió el alma de mujer con exactitud y afinación profunda. Sirva, en este sentido, el siguiente ejemplo donde muestra la naturaleza de ser esposa, la estructura crujiente de su metal:

La esposa

Se levantó a su pedido, arrojó

Los juguetes de su vida

Para asumir el honorable trabajo

De mujer y esposa.

Si algo perdió en su nuevo día

En amplitud, o temor,

O en primeras búsquedas, o el oro

Que usándolo se desgastó,

Yace innombrable, como el mar

Crea perlas y algas,

Pero sólo él conoce

Las brazas que soporta. (8)

Aunque “su jardín y su herbario establecen el correlato” (9) de su obra, ella  nos muestra  “diferencia interna donde el significado existe.” (10) Palpar el temblor de nuestra propia alma, a eso nos ayuda, con creces, la poesía de Emily Dickinson.

Notas

(1) Emily Dickinson. Purple Traffic. Ediciones La luz, Holguín, 2016. Traducción de Rafael Ramírez. Uno de los aciertos de esta edición es la inclusión en portada e ilustraciones interiores de dibujos del gran artista Robert Maplethorpe.

(2) “La crítica ha afirmado que sus poemas, como los de Emerson, reflejan el momento de florecimiento de Nueva Inglaterra cuando las energías místicas inherentes a la tradición puritana finalmente estallaron más allá de restricciones duraderas de la Teología Puritana. Según los estudiosos ella manifiesta más originalidad cognitiva que ningún otro poeta desde Dante”. Caridad Atencio. “Estrategias cerradas”, Revista Matanzas,  Matanzas, dic., 2003, no.3, p.71.

(3) Ludwig Wittgenstein. Aforismos. Cultura y valor, Espasa Calpe, 1995, Madrid, p. 33.

(4) Rafael Ramírez. “Un acercamiento a  Emily Dickinson”, en Emily Dickinson. Ob. cit, p. 13.

(5) “Vivir la poesía es […] vivir en la escultura del silencio. Es la inclusión del silencio en las palabras lo que distingue al poema de la prosa”. Guillevic citado por Seamus Heaney en Obra reunida, Trilce Ediciones, México, 2015, p. 27.

(6) Emily Dickinson. Ob. cit, p. 27.

(7) Emily Dickinson. Ob. cit, p. 34.

(8) Emily Dickinson. Ob. cit, p. 72.

(9) Rafael Ramírez. Ob. cit, p. 12.

(10) Emily Dickinson. Ob. cit, “XXXI”, p. 113.