La segunda piel: estreno de Danza Contemporánea de Cuba

La segunda piel: estreno de Danza Contemporánea de Cuba

  • La obra integra la temporada corta de verano de la agrupación danzaria. Fotos tomadas de Prensa Latina y Radio Rebelde
    La obra integra la temporada corta de verano de la agrupación danzaria. Fotos tomadas de Prensa Latina y Radio Rebelde
  • músico Inhalt der Nacht, uno de los más eminentes del techno industrial alemán, subió al proscenio para interpretar —en vivo y directo— la música de la coreografía. Fotos tomadas de Prensa Latina y Radio Rebelde
    músico Inhalt der Nacht, uno de los más eminentes del techno industrial alemán, subió al proscenio para interpretar —en vivo y directo— la música de la coreografía. Fotos tomadas de Prensa Latina y Radio Rebelde

La segunda piel, con coreografía del artista Julio César Iglesias, es el título de la obra que estrenara, este fin de semana, la compañía Danza Contemporánea de Cuba (DCC), en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Dicha obra, disfrutada y aplaudida por los fieles seguidores de la emblemática compañía, integra la temporada corta de verano de una de las mejores agrupaciones de su tipo, a escala universal.

Completan el programa artístico: Identidad a la -1, del artista George Céspedes, Premio del Certamen Iberoamericano de Coreografía (CIC) Alicia Alonso.

En La segunda piel el auditorio debe descubrir las novísimas fabulaciones que brotan de la fértil imaginación del joven y talentoso coreógrafo, ya que esa puesta en escena les propone a los amantes cubanos y extranjeros de la danza contemporánea algo muy diferente a lo que Julio César tiene acostumbrado al público nacional y foráneo, porque lo regresa al universo, siempre inquieto y disímil que —en cada nuevo estreno— nos sugiere este carismático artista, residente del TanzHausNRW de Dusseldorf en Alemania, que ha colaborado con coreógrafos de la talla de WinVandekeybus, Susane Linke, Samir Akika, entre otros no menos relevantes.

Un acontecimiento importante devino la invitación formulada por la compañía madre de la danza contemporánea insular, al músico Inhalt der Nacht, uno de los más eminentes del techno industrial alemán. Durante las funciones, el ilustre invitado subió al proscenio para interpretar —en vivo y directo— la música de la coreografía.

La segunda piel se caracteriza —fundamentalmente—  por los movimientos corporales, cuyas vibraciones musculares los danzantes intelectualizan y espiritualizan, el dominio de la técnica académica, la interpretación teatral y el clima emocional del auditorio, la escena, la música, la proyección, el sentido, las sensaciones u otros estados subjetivos del yo, que Julio César explora, tanto en los bailarines, como en los espectadores.

Por otra parte, habría que destacar el hecho de que la danza contemporánea configura una realidad que fluye y refluye, como las olas de un mar apacible o embravecido, dentro de lo inmóvil, y se hace movimiento físico, que involucra emociones, pensamientos, vivencias, experiencias, contradicciones. Al mismo tiempo, la danza contemporánea es —en esencia— efímera y eterna, porque procede del sentimiento, hacia el cual lleva a los intérpretes y los empuja, con la misma fuerza que —según José Martí— “el huracán arrastra y destruye”; indicadores teórico-conceptuales y metodológicos, que los integrantes de DCC han interiorizado e incorporado a su estilo único e irrepetible de bailar; noble ejercicio al que se entregan en cuerpo, mente y alma,  porque lo perciben como un nutriente indispensable para el espíritu humano.

A este cronista no le asiste la más mínima duda de que La segunda piel constituye —sin duda— un éxito más en la fructífera carrera artístico-profesional de Julio César Iglesias.