Llegó el jazz

Llegó el jazz

  • Entre los invitados de esta edición sobresale el grupo norteamericano Snarky Puppy.
    Entre los invitados de esta edición sobresale el grupo norteamericano Snarky Puppy.
  • El gran Chucho Valdés, nominado a los Grammy 2016, inauguró el Jazz Plaza.
    El gran Chucho Valdés, nominado a los Grammy 2016, inauguró el Jazz Plaza.

Ya viene el jazz, del 15 al 18 de diciembre, en la Casa de la Cultura de Plaza (Calzada y 8, El Vedado), el teatro Mella y otras locaciones. El evento lo preside el Lic. Víctor Rodríguez García, director del Centro Nacional de Música Popular.

Los asistentes que participan son de muy alto nivel como el gigante Chucho Valdés que viene con una nominación al Grammy por su disco Irakere 40, Terence Blanchard, trompetista estadounidense de la línea neo bop, Christian McBride viene con  su contrabajo y una estela de éxitos. Asimismo, se acercan a la Isla Snarky Puppy, desde Brooklyn, con un  proyecto muy apreciado y lleno de novedades, y la cantante de Costa de Marfil Fatoumata Diawara junto al pianista cubano Roberto Fonseca.

Hay otras atracciones de lo nacional como el concierto del grupo Síntesis celebrando sus cuatro décadas de vida, en la plaza de La Catedral. El concierto tuvo como invitados a muchos de sus iniciadores, aunque claro no pudo estar Mike Porcel con su mini mood de aquellos días. Pero, estuvo Silvio Rodríguez (amigo de Síntesis), José María Vitier, Fidelito y muchos otros como Ernán López-Nussa y la eminente flautista Niurka González.

Y hasta el trovador Pablo Milanés va a codearse con la trova o la balada jazzeada (teatro Mella, día 17), en unión con su pianista Miguelito Núñez para ofrecer canciones del disco Flores del futuro.

Algo de historia…

El Festival Internacional Jazz Plaza se inició en 1980 y desde sus inicios se rodeo de talentosos músicos, por lo cual es reconocido como uno de los festivales más atractivos del mundo, sobretodo, por el sello percutivo-cubano de nuestro jazz.

Ya desde aquellos días de la década de los 80, muchos músicos del grupo Irakere auguraban su éxito futuro. Ello lo atribuían a la alta escuela de música cubana y, a la tradición del jazz que, desde tiempos atrás existía en clubs habaneros (Maxím, Club 1900) y en el cabaret Tropicana, donde, de niño se inició Chucho Valdés con su padre Bebo, pianista de la orquesta dirigida por Armando Romeu.

¿Existe un jazz cubano?

Esa es una pregunta que se hacen inquisitivamente muchas personas. De la misma forma que algunos hablan de sones jorochos, danzones veracruzanos, etc., pueden existir versiones de géneros musicales de un país en otro. El asunto es apto para especialistas.

Lo cierto es que Cuba, desde la etapa colonial, influyó a la música del sur de los EE.UU. (Nueva Orleans) con la visita en barcazas de muchas guaracheras o rumberas cubanas, de negros esclavos liberados y, más adelante de músicos emigrantes cubanos que plantaron bandera (cubana) en esa tierra de jazz.

No olvidemos que el jazz se alimenta de la habanera, más delante de la conga, la rumba, el son y otros ritmos de nuestra nación. Cuba cuenta con una fuente ritmática que no posee EE.UU. Ese intercambio ha beneficiado a ambos pueblos. En definitiva, los españoles colonizaron, en otros tiempos, a ambas ciudades: La Habana y Nueva Orleans.

El jazz cubano es el más cercano geográfica y musicalmente al de los EE.UU., somos vecinos, y la música, hay que reconocerlo, ayuda a la amistad respetuosa, en tiempos de guerra y en tiempos de paz.

Desde 1977, ya La Habana recibió un yate cargado de jazzistas que quisieron  romper el bloqueo impuesto desde el Norte. En ese yate vino por primera vez Dizzy Gillespie y muchas luminarias del jazz, que quisieron saber qué pasaba en Cuba. Ese fue el antecedente de lo que sería, en 1979, el Encuentro Cuba-USA (Havana Jam), en el teatro Karl Marx.

En todos estos años de festivales de jazz, han venido a Cuba muchos de los mejores jazzistas estadounidenses y de otros países. Cuba siempre ha sido y será la meta.