Los años fundacionales del ICAIC vistos desde la contemporaneidad

Los años fundacionales del ICAIC vistos desde la contemporaneidad

  • Este año el ICAIC arriba a su aniversario 60. Cartel conmemorativo
    Este año el ICAIC arriba a su aniversario 60. Cartel conmemorativo

Como parte de las actividades que se desarrollan en el contexto de los 60 años de la fundación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) se realizó en la Sala Saúl Yelin de la Casa del Festival de Cine Latinoamericano (calle 19 esquina a 2, El Vedado) un evento teórico dedicado a reflexionar sobre los años fundacionales del ICAIC, y específicamente la obra de esta institución durante la llamada “prodigiosa década de los 60 del cine cubano”, tal y como se expresó en la promoción realizada por el ICAIC para este encuentro .

El panel encargado de abordar el tema estuvo conformado por Ivan Giroud, Director del Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano (que a su vez leyó un texto escrito por el director Manuel Paredes, previsto como ponente del mismo), la Dra. Graziella Pogolotti, la realizadora Rebeca Chávez; y el periodista y catedrático español residente en Francia Ignacio Ramonet, ante un nutrido público que asistió a lo que sin dudas prometía ser un acercamiento de excelencia a la historia del cine revolucionario cubano en su primer decenio.

El texto presentado por Manuel Pérez constituyó esencialmente un acercamiento a la trayectoria desarrollada por Alfredo Guevara (fundador y primer Presidente del ICAIC) en el perído previo a la fundación del mismo, necesaria no solo porque constituye una semblanza muy abarcadora sobre esta figura, sino sobre todo porque permite comprender en gran medida los rasgos que caracterizaron la dinámica de trabajo de esa institución durante varias décadas a partir de su creación en marzo de 1959, mediante la publicación el día 24 de ese mes de la Ley No 169 del Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario y que fue la primera en abordar la temática cultural desde el orden legislativo de este proceso político-social.

Graziella Pogolotti desarrolló su intervención partiendo del hecho de que, según su criterio, “el ICAIC no solo diseñó una política cinematográfica, sino que fue un factor fundamental en el diseño de la política cultural de la Revolución durante el primer decenio revolucionario, en medio de contradicciones no antagónicas”;  y que a nivel institucional también tuvo como protagonistas a la Casa de las Américas (fundada en abril de 1959) y al Consejo Nacional de Cultura, creado en 1961. En el caso del ICAIC, un elemento que caracterizó su actuación sería el sistemático “proceso de formación y entrenamiento en el debate dentro del ICAIC sobre la política cultural de la Revolución”.

Posteriormente la ponente realizó una pormenorizada caracterización de los diferentes grupos y tendencias que conformaban el panorama cultural cubano en el momento fundacional del ICAIC y como estas influyeron de una u otra forma en la conformación de un escenario complejo, donde debates como el producido a raíz de la proyección del documental PM,  realizado con el apoyo del equipo del semanario Lunes de Revolución y especialmente de su director Guillermo Cabrera Infante(1), trascendieron no solo como meros debates estéticos sino sobre todo por el hecho de que “su trasfondo implicaba alcanzar espacios de poder dentro de la cultura y más allá”, por lo que a fin de cuentas la solución tomada frente a ese tipo de polémicas partía del hecho de que “no se podía romper la política de consenso revolucionario”, objetivo sobre el que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz trazaría los fundamentos de su célebre y citada intervención en el teatro de la Biblioteca Nacional José Martí, Palabras a los Intelectuales.

De ahí que como parte de su dinámica interna y como institución emblemática de los primeros años del proceso revolucionario, “la historia del ICAIC no solo se puede analizar a partir de sus resultados palpables, sino como elemento protagónico de una política cultural humana que se desmarcó del resto de la producción cultural de los países socialistas y la URSS”, sobre todo en lo referido a su concepción sobre el rol del arte dentro de un proceso como el que triunfó en 1959 en Cuba.

Rebeca Chávez basó su intervención en el hecho de que el ICAIC, surgido en el primer año de la Revolución triunfante y en medio de la lucha por la promulgación de la Ley de Reforma Agraria (de ahí que según su criterio no puede obviarse la interrelación entre esos dos acontecimientos)  fue capaz durante su primer decenio de producir “el capital simbólico de la Revolución Cubana, creó un sistema crucial de divulgación cultural, una mística (afiches, diseño de salas de cine)”; y a su vez propició “la participación de los cineastas como actores activos en debates sobre disímiles temas”.  Como resultado de ello hacia 1968 y con un contexto cultural marcado, entre otras actividades culturales de su época, por la realización del Congreso Cultural de La Habana (identificado por Rebeca Chávez como “un encuentro muy plural entre diferentes pensamientos”) el ICAIC presentaba “una producción fílmica impresionante y un público formado a partir de una visión amplia”.

Ignacio Ramonet fue el encargado de cerrar las intervenciones del panel dedicado a los años fundacionales del ICAIC. Para eso basó la misma en dos aspectos: Una mirada hacia el escenario cinematográfico internacional en el momento en que se funda dicha institución; así como también la relación que estableció con Alfredo Guevara y Saúl Yelin, a quién consideró como una figura “muy importante dentro del ICAIC en el área de las relaciones internacionales”.

Referido al contexto cinematográfico de ese período, este se caracterizó por la existencia de dos corrientes artísticas que pugnaban por influir en la estética del cine en esos años: la Nueva Ola en Francia y otra corriente que Ramonet identificó como Vieja Escuela, más política y militante, bajo una perspectiva donde el cine era considerado todavía “el ocio dominante”. Sin embargo, el ICAIC fue capaz de proyectar una manera de hacer cine novedosa sin tomar como patrones esos dos estilos y desde sus comienzos desarrolló una labor encaminada a propiciar un maridaje entre el cine entendido como un producto artístico; pero también parte siendo de una Industria, término que, según Ramonet, no fue casual apareciera en el primer párrafo del texto de la ley fundacional del ICAIC y “seguramente fue introducido a instancias de Alfredo Guevara”. También el ponente se refirió al papel desempeñado por la Revista Cine Cubano desde su fundación como “un crisol para críticos” y que aún hoy  “permite ser un instrumento de análisis y reflexión muy singular”.

Los asistentes al evento tuvieron la posibilidad de compartir un encuentro donde la Historia de la Revolución y dentro de esta el cine revolucionario, fueron protagonistas de un acercamiento siempre válido y necesario a las raíces de una cultura política que, en su momento, contribuyó al crecimiento espiritual de varias generaciones de cubanos y en días como estos, necesita ser revisitada para desde nuevos escenarios ciertamente más complejos aspirar a que, como dijo un poeta, quedemos “los que puedan sonreír, en medio de la muerte, en plena luz”.

Notas

(1)- Lunes de Revolución fue el suplemento cultural del periódico Revolución, dirigido por Carlos Franqui, figura importante de la dirección del M-26-7 y cercana a Fidel en esos años. Este diario era el órgano oficial de dicha organización, con una tirada enorme, por lo que en la práctica la cantidad de ejemplares de Lunes circulantes sería equivalente a la cifra de periódicos que Revolución imprimía ese día de la semana.