“Nuestro tiempo no ha terminado; ninguno puede hacerlo antes de cumplirse. Y si se cumple bien, no será estéril”: Roberto Fernández Retamar

“Nuestro tiempo no ha terminado; ninguno puede hacerlo antes de cumplirse. Y si se cumple bien, no será estéril”: Roberto Fernández Retamar

  • El título reúne catorce entrevistas realizadas a Fernández Retamar. Foto tomada de internet
    El título reúne catorce entrevistas realizadas a Fernández Retamar. Foto tomada de internet

“Casi nunca me hacen preguntas sobre la poesía; me preguntan sobre política, y no soy dirigente político, aunque ningún ser humano es ajeno a la política –Aristóteles afirmaba que el ser humano es un animal político--, por lo tanto, al ser bastante ser humano, soy bastante político, mas no soy un político (…). A los cubanos siempre nos acribillan con preguntas políticas en el extranjero. Sin embargo, sí soy un viejo lector de Filosofía desde que tengo uso de razón, mas no soy filósofo”.

Así afirmaba en fecha reciente el laureado intelectual cubano Roberto Fernández Retamar, en la sede de la Casa de las Américas, luego de la presentación en segunda edición de su libro Un Poeta metido en camisa de once varas.Título que reúne catorce entrevistas realizadas a él y publicadas —desde 1982 ha brindado más de 200—, por connotados escritores, artistas, periodistas e investigadores en general.

Entre las entrevistas más prominentes al también Presidente de la Casa de las Américas —teniendo en cuenta su momento histórico-político—, se encuentran la del inolvidable Jaime Sarusky; las de las escritoras Mirta Yáñez y Marilyn Bobes, y la del investigador Julio César Guanche, realizada durante el llamado Período Especial, a propósito del discurso emitido por Fidel en la Universidad de La Habana. Interrogantes todas, bien analizadas, concisas, respetuosas, trasladadas a un interlocutor que siempre brindará respuestas maduras, comprensivas, con un alto sentido ético y, en especial, con un reconocido contenido de enseñanza académica literaria, histórica y hasta filosófica. Y es que en el pensar y hacer de Fernández Retamar se expresan los más altos valores del Pensamiento martiano, de sus conferencias, discursos y hasta diálogos diversos compartidos junto a elementos del más alto nivel político y cultural, hasta populares. Personalmente, entre otras experiencias, conversar o leer las obras de este Pensador de y para todos los tiempos, es disfrutar de Lo Cubano, de esa identificación que nos une a todos.

Mirta Yáñez: “(…) A su altura de la vida, cuando el paso del tiempo puede convertirse en angustia, ¿cuáles son sus límites? (1)

Retamar: “(…) A cualquier edad uno siempre se muere del todo, deja de tener mundo, deja de estar en el mundo. Cuando era muy joven, sin embargo, a la angustia de saber que iba a morirme (alimentada o acaso encauzada por la lectura fervorosa de Unamuno), se sumaba la de pensar que iba a morirme sin haber hecho tantas cosas que quería o tenía que hacer. Y bien, a esta altura de la vida, al menos algunas de esas cosas las he hecho. Digamos hijas, digamos libros, digamos…Otros límites me han impedido ir más lejos. Pero ellos forman parte de los que soy. No puedo verlos ya como límites físicos, intelectuales, morales, sino como formas de mi modo de ser. Un hombre como yo, pero que fuera más fuerte, más inteligente, más noble, ya no sería yo; sería otro hombre. (Naturalmente, mucho mejor. Pero otro)”.

Marilyn Bobes: “(…)¿Cómo era el joven poeta Roberto Fernández Retamar y cuáles sus inquietudes al escribir sus primeros poemas? (2)

“Deslumbrado desde mis trece a;os por Julián del Casal, escribí mis primeros poemas hacia 1945. Hasta entonces me atraía tan sólo la Matemática, pero una inolvidable profesora, Patria Sedano, y un condiscípulo genial que murió en la adolescencia, me ganaron para la literatura. Y sólo a partir de 1950 publiqué poemas. Mi inicial cuaderno de versos, Elegía como un himno, dedicado a Rubén Martínez Villena (lo que habla de mis inquietudes), me lo imprimió ese año en su casa Tomás Gutiérrez Alea, Titón. Desde entonces me consideré (y me consideraron) poeta. Ya había leído a muchos autores que me alimentaron y dejaron huellas visibles en mis textos”.

Jaime Sarusky: “(…) ¿Qué atractivos ves en la revista Casa de las Américas para que le hayas dedicado tanto tiempo y esfuerzo, a pesar de tus muchas otras labores; en primer lugar, la de escribir incesantemente? (3)

“(…) Soy revistero de siempre (…) Yo me considero ante todo una persona de preocupación por la existencia y un escritor. Y siendo vinculadas esas orientaciones, digamos, con mis ejercicios de escritor y profesor. En las revistas en general, y en Casa en particular, hallo ocasiones ideales para tal vinculación. En Casa he expuesto, con fortuna que no me corresponde evaluar, mis criterios, aparecidos junto a otros variados. Y ello en una circunstancia excepcional de mi país, del mundo. Más allá de vanidades y modestias, sé que para apreciar esta circunstancia habrá de contarse con Casa, que es, no se olvide, órgano de una institución creada por la Revolución de Cuba en 1959. ¿Repetiré que nos tocó vivir tiempos difíciles como a todo el mundo? Sí, pero añadiendo que también nos ha tocado vivir una época como pocas. Sabemos que, según lo proclama el verso de Dante, los que vengan después a este tiempo llamarán antiguo. Algunos quieren precipitarse y llamarlo así desde ahora. Se equivocan. Nuestro tiempo no ha terminado; ninguno puede hacerlo antes de cumplirse. Y si se cumple bien, no será estéril. Todo pasa, pero donde hubo fuego verdadero, algo o mucho queda. ‘Tiempo al tiempo’, dice el Refranero”.

Escritor profundamente martiano y connotado defensor del proceso revolucionario cubano, Fernández Retamar desafía el tiempo y manifiesta siempre su vivo interés hacia lo nuevo —lo por venir para el conocimiento humano, generacional e intelectual—, es así su reconocido apoyo a los jóvenes talentos. Poesía y ensayo —no olvidar Calibán, de alto contenido descolonizador—, se entremezclan en este hombre genuinamente cubano y defensor de nuestra Cultura nacional; en este hombre para quien “nuestro tiempo no ha terminado; ninguno puede hacerlo antes de cumplirse. Y si se cumple bien, no será estéril”.

Notas:

(1) Mirta Yáñez, Revolución y Cultura- Enero de 1988.

(2) Marilyn Bobes, Juventud Rebelde, El Tintero, domingo 21 de junio de 2015.

(3) Jaime Sarusky, revista Casa de las Américas- Julio-septiembre 1995.