Primera exposición personal del artista kosovar Sislej Xhafa en el Museo Nacional de Bellas Artes (I)

Primera exposición personal del artista kosovar Sislej Xhafa en el Museo Nacional de Bellas Artes (I)

  • Sus medios de expresión son variados: la escultura, la fotografía, el performance. Foto tomada de Internet
    Sus medios de expresión son variados: la escultura, la fotografía, el performance. Foto tomada de Internet

La primera exposición personal del artista Sislej Xhafa es una gran muestra con retrospectiva de algunas de sus obras trascendentes junto a muchas otras preparadas directamente en La Habana. Ha sido inaugurada en el Museo Nacional de Bellas Artes en su sede dedicada al arte internacional, con la colaboración brindada por Galleria Continua. Preparada curatorialmente por Jorge Fernández, especialista en Arte Contemporáneo y director del museo, quien anteriormente fuera director del Centro de arte internacional Wifredo Lam. Abarca un total de 27 obras, la mayoría en la planta baja y algunas en la tercera. Permanecerá abierta hasta mediados de diciembre. Una oportunidad que nadie debe perder.

Nacido el artista en 1970 en Kosovo y emigrado en 1991 a otras regiones europeas, su cambiante experiencia de vida y de trabajo en varias ciudades de ese continente y en Nueva York, le ha permitido estudiar, conocer y experimentar la dureza de las realidades sociales en diversas comunidades culturales de emigrados, con sus pesadas cargas de exclusión. Ha comprobado la persistencia de las tradiciones de esos grupos, asfixiadas por las costumbres y formas de organización social de las grandes y medianas ciudades.

Su arte mantiene una doble condición, la de ser desapasionado emocionalmente al pasar por el severo tamiz del minimalismo, aunque cargado de un valor poético intelectivo que lo identifica con el drama mostrado, al cual se acerca de una manera conceptual.

Sus medios de expresión son variados: la escultura, la fotografía, el performance. Recurre a uno u otro según considere conveniente. Siempre consecuente con el grado de responsabilidad del artista y de las limitaciones para decir de acuerdo a las condiciones del contexto donde crea y exhibe.

Se puede apreciar al recorrer esta exposición cómo Xhafa sigue el método creativo de seleccionar, reunir y combinar disímiles materiales en sus piezas, sin dejar de hacer algunos guiños a las procedencias de esos materiales; en esta ocasión extraídos en parte del contexto de la realidad cubana actual. Resultan por consiguiente testimonios de evocación antropológica social que su autor ha sabido apropiarse, haciéndoles pasar de su condición material común, ajena a lo artístico, a conformar el tejido de sus obras.

Ha recolocado esos materiales, tomados de la más extrema cotidianidad de nuestra ciudad, los cuales, al insertarlos en la estructura compositiva de las piezas, sufren un replanteo en su aspecto y sobre todo en su significación, adjudicándoles una intencionalidad artística.

Las diferentes ciudades donde ha expuesto permiten a este creador considerar las nuevas condiciones sociales observadas y la oportunidad de recurrir a la apropiación de materiales indicadores de las identidades de los sitios, en donde funcionarán con fines expositivos. Ese principio mayor lo mueve como artista y le confiere la condición de explorador preliminar de territorios, para luego crear obras, a partir del hallazgo de elementos tomados de la realidad no artística que puedan llamarla atención del público hacia esos contextos culturales.

Este es un proceso aplicado con frecuencia por el arte contemporáneo, porque ha sido dejada hace mucho tiempo atrás la idea de subordinarse el público a lo ofrecido por los artistas con piezas únicamente realizadas en otros contextos de creación. Ahora, los artistas acostumbran presentar junto a piezas antológicas suyas, otras realizadas en esos nuevos contextos de acción donde se les reclama su presencia.

Igualmente, ideas artísticas surgidas y presentadas en otros lugares, son replanteadas y versionadas en esos nuevos lugares, lo que les confiere una actualización de fuerte acción comunicativa con los nuevos públicos. Las nuevas obras resultado de sus reelaboraciones, se hacen susceptibles a ampliar y activar sus mensajes artísticos hacia públicos formados en otros contextos culturales.

No pretenden subordinar y someter a esos otros públicos a sus dictámenes autorales. Por el contrario, se propende a establecer un flujo de positivos intercambios entre estos y las piezas expuestas. Eso ocurre con las obras preparadas especialmente por Xhafa para esta ocasión.

Los avances en los estudios teóricos de la recepción en el mundo contemporáneo han dado claros indicios de las múltiples maneras de realizarse este proceso y de las ventajas que ofrece al arte.Parten los artistas de que las obras presentan una gran movilidad semántica. Siempre se completan y realizana nivel fenomenológico frente a públicos culturalmente diferentes, con pleno derecho de estos a proyectar sus habilidades interpretativas, partiendo de las dotaciones culturales de los nuevos interpretantes. Proceso cognoscitivo aún más favorecido, cuando se tocan elementos propios de la sociedad de esos nuevos contextos de exhibición.

Xhafa, por su parte, se propone resaltar la actitud de resistencia de las gentes humildes, característica esencial a la temática general de sus obras. El considera el esfuerzo y laresistencia ofrecida por estas personas en el día a día de un alto valor social,a la que nadie puede arrebatar su derecho a existir; manifestado en última instancia en el hecho de que aun cuando todo esté perdido, sean cuales sean las circunstancias en que se encuentren las personas, el anhelo de esperanza persiste y eso los hace valerosos frente a las adversidades diarias.

Mantiene persistentemente su producción general encaminada a un supra-objetivo, el de significar la naturaleza agresiva de los conflictos sociales en la realidad contemporánea y en las maneras de asumirse la vida en esas circunstancias durante la vida diaria en los contextos urbanos. Es una franca rebeldía contra la presión ejercida hacia grupos sociales, culturales, profesionales o étnicos, de alguna manera marginados o no resaltados por la sociedad.

Se hace muy necesario para la interpretación del conjunto de sus obras partir de su condición de haber nacido en Kosovo, pueblo sometido en años recientes a severos conflictos bélicos, convertido en escenario de guerras cruentas, con el desangramiento de sus poblaciones y la ruina de sus ciudades. Ese mundo convulso y agresivo socialmente de donde procede,forma el sustrato esencial que ha impulsado su mirada escrutadora de artista progresista hacia juzgar y pronunciarse con una sutil agudeza y sarcasmo.

Ese dolor social le persigue en sus impresiones, recuerdos y emociones, aun cuando ha pasado a vivir en otros países europeos y a Nueva York, donde ahora reside, con otras experiencias. El dolor y la molestia de haber sido testigo de actos de injusticia y de múltiples desprecios a grupos étnicos es un eje primordial del cual no debe desentenderse el crítico ni el observador en general, porque continúa gravitando sobre su imaginación creadora. Su producción artística testimonia cuán profundamente esas convulsiones y desencuentros sociales lo han marcado como persona y artista.

Sus obras en general tienen un carácter de denuncia o de exposición de un asunto. Proclama verdades que se tratan de ocultar. Con esa actitud da prueba de su valentía artística. Así se declara el performance titulado Again and Again (Una y otra vez), que diera apertura a su exposición en el museo, con la interpretación del Adagio para cuerdas (Adagio for Strings), escrita en 1938 por el compositor norteamericano Samuel Barber.

Tocado por la Orquesta Solistas de La Habana dirigida por Iván Valiente, como parte esencial del performance les ha hecho realizar la ejecución musical previa gestualidad plástica de ponerse los músicos frente al público unas capuchas de tela negra, indicando que esa interpretación musical de una emocionalidad muy triste como a continuación se escucharía, implicaba simbólicamente riesgos para sus ejecutantes. Porque está concebido el performance como una denuncia al dolor. No importa si se trata de ir contra la autoridad política, ideológica, social, cultural o específicamente artística. La postura manifestada es que cualquiera que esta sea, si es provocadora de dolor físico o emocional en la sociedad, es necesario enfrentarla y denunciarla con los recursos del arte.

Pide cuentas a las sociedades movidas por fuerzas oscuras cuyas consecuencias son provocadoras del sufrimiento de las personas,víctimas de expoliación sistemática, de desmanes y arbitrariedades,que en la historia encuentranuna expresión reiterada, sean las guerras desintegradoras de naciones en los albores del nuevo milenio,de la cual ha sido testigo su territorio natal; o siglos atrás, las despiadadas capturas de negros en las costas africanas, convertidos en esclavos parasatisfacción económica de las capas sociales privilegiadas al otro lado del Atlántico.

Esto último se puede constatar en una pieza muy significativa de grandes dimensiones en la tercera planta, titulada Archive of Bride, 2018. La realizó por vez primera en 1999 para la Bienal de Venecia bajo el título Casa s/t, y ahora la retoma, rehaciéndola para el contexto cubano, realizada con cajones de madera rústica, de los que se emplean para transportar los productos agrícolas en nuestros campos. Esa casa-archivo conserva la presencia de mechones de pelos adheridos a las maderas, dejados supuestamente poresclavos negros traídos a América desde África, a quienes se les trató como bestias, sin importar nada del sufrimiento humano.

Para el artista —como indicara en la conferencia de prensa unos días antes de la apertura—, el pelo es algo muy personal del cuerpo de las personas esclavizadas, del que no pudieron despojarle los esclavistas y transportistas en los barcos negreros, a pesar de convertirlos de personas a mercancía, como lo refuerza el sentido estrictamente mercantil de los cajones de madera que conforman esta instalación. Pudiera agregarse que ahora tampoco les importa mucho a las grandes naciones las oleadas de personas, en este caso de emigrados huyendo de la guerra o el hambre, moviéndose como pueden en camiones u otros medios de transporte, a las que tratan con menosprecio y subvaloración por debajo de lo humano.

De alguna manera, esa instalación vista desde su interior puede evocarlos barcos de madera donde eran encerrados los esclavos en las bodegas en su travesía por el océano. Invito al público a experimentarlo, permaneciendo callado en su interior, pues la estructura les permite entrar. Sin embargo, ese dolor humano se reviste de la carga de una fortaleza interior indoblegable de quienes aherrojados a esas terribles circunstancias se aferraban con firmeza a la vida.

Es interesante cómo el detalle de una viga vertical,colocada con dos salientes de apoyo en el interior de esta pieza, algo instrumental para sostener el amplio techo de madera de esas cajas, puede sugerir con suma intensidad y claridad la figura de un coloso quien con cuyos brazos fornidos, desde dentro mismo de esas adversidades, simbolizada por esa envolvente casa-archivo-barco-encierro, no se dejaron aplastar, ni él ni los suyos, en acto simbólico de legítima resistencia de esos hombres y mujeres arrastrados por las terribles convulsiones de su épocas.

Metáfora que se extiende al campo de todos aquellos avasallados por la historia, en la seguridad de que en lo inhóspito de los avatares, florece aun en la oscuridad la posibilidad de la afirmación floreciente de la vida. Es necesario destacar que Xhafa no pierde nunca la oportunidad de acentuar el deseo de afianzamiento en la vida y en el amor en cualquier circunstancia, por adversa que sea esta. La felicidad se busca a pesar de todo porque es un destino singular del hombre la perseverancia y la fortaleza, evidenciando que es un atributo reconocible a lo largo de toda la historia humana.