Recordando a José Martí

Recordando a José Martí

  • En las 282 páginas de La Edad de Oro, ¿cuántas ideas no se pueden aplicar a la difusión de la radio y la TV, al dibujo animado, a los documentales? Foto tomada de Internet
    En las 282 páginas de La Edad de Oro, ¿cuántas ideas no se pueden aplicar a la difusión de la radio y la TV, al dibujo animado, a los documentales? Foto tomada de Internet

En la tertulia “La Sabatina” dirigida por el historiador Ernesto Limia, se presentó al investigador de José Martí, Pedro Pablo Rodríguez, encargado del estudio de las Obras Completas de José Martí.
Conocer a José Martí, estudiarlo, analizarlo, comprenderlo no es tarea nada fácil, es una vida y una obra altamente compleja, llena de matices, de una profundidad poco usual. Pedro Pablo se acerca asombrosamente a ese objetivo, el investigador vive con la obra de José Martí, está dentro de ella, la asume diariamente, sus definiciones no son estudiadas, las ha interiorizado, las asimila directamente.
Pedro Pablo estuvo ofreciendo una charla o conversatorio durante más de una hora, con una visión, con análisis dignos de haberse difundido por la televisión. Todos estos acontecimientos relacionados con José Martí, merece una Mesa Redonda, o algún programa especial.
En esta tertulia “sabatina” se expuso una pequeña muestra del tema de la “leyenda negra”, en la que relacionan a nuestro apóstol con la costumbre de beber Ginebra (Pepito Ginebra). Quedó demostrado que se trata de un falso testimonio, una verdadera falta de respeto, alimentado por los colonizadores españoles (y algunos que practican el choteo nacional). Se demostró la imposibilidad que tenía José Martí de ingerir alcohol. Su delicada salud le impedía tal adición. Martí vivió padeciendo grandes problemas de salud, que muchos desconocen. Contra viento y marea, dentro de una ciudad tan fría como Nueva York, el maestro tuvo que trabajar fervorosamente por la libertad de Cuba.
A estas alturas es difícil comprender cómo Martí pudo escribir tantos artículos y libros (además de los discursos y actividades independentistas en diversos países). En aquellos tiempos se escribía a pluma y maquinita de escribir. Hay que ver y leer la obra de Martí para percatarnos de la proeza intelectual de nuestro Héroe Nacional.
Con la vida de Martí no salimos de un asombro para entrar en otro asombro, es indiscutible que se trata de un intelectual que raya en lo sobre natural.
El Ministerio de Educación y todos los organismos que tienen que ver con la obra de José Martí deben sacar la figura de José Martí de las bibliotecas, hay que llevarlo a la vida popular, hay que crear todos los medios posibles de aplicarlo a los niños y jóvenes. No podemos hacernos la ilusión de que todos vamos a comprender la descomunal obra de José Martí; pero eso hay que condensarlo, simplificarlo, hacerlo potable. Quien conoce algo de José Martí, no puede quedar indiferente.
Pedro Pablo Rodríguez presentó en esta tertulia de la que hablo, un libro relacionado con José Martí, con el título “Con todos”. Tomado de la frase “Con todos y para el bien de todos”.
Se trata de un libro con las diversas facetas de Martí, hecho de una manera muy amena, condensada (condensar el conocimiento no es algo que debemos criticar). Condensar es abreviar, resumir, sintetizar. Los niños y jóvenes deben –al menos— tomar esa brisa intelectual del maestro José Martí, de alguna manera. No olvidemos que la curiosidad es el inicio del conocimiento. Entramos al mundo de la cultura apremiado por algo que queremos saber.
Martí no es para fechas señaladas, su obra, sus conocimientos, su sabiduría es para difundirla a todos los niveles y con toda la inteligencia que obliga a los difusores de la cultura.
De la misma manera que creamos un Elpidio Valdés con tanto acierto, hay que tratar de crear un personaje como el los de La Edad de Oro, para que tengamos materiales, animados, que sean potables a la niñez y la juventud. Hay que estimular a un Juan Padrón para que utilice su inteligencia en alguna nueva creación en la que Martí sea un punto de referencia y atractivo para todos.
Recordemos al sabichoso Meñique, La muñeca negra, hay que crear el “cuarto de la confianza” (palabra de Martí) para conversar como si estuviésemos en familia, deseo del maestro.
En las 282 páginas de La Edad de Oro, ¿cuántas ideas no se pueden aplicar a la difusión de la radio y la TV, al dibujo animado, a los documentales?
Hay que aprovechar a los talentos cubanos, a los realizadores, para que lleven a José Martí a las escuelas, los centros culturales, los cines, la radio, la TV, a todos los espacios donde se pueda ser útil un hombre que siempre será nuestro Guía intelectual.