Semblanza lírica de Aitana Alberti

Semblanza lírica de Aitana Alberti

  • Aitana Alberti viene de la poesía pero, también, de ciudades, calles, encuentros y despedidas. Foto tomada de Ecured
    Aitana Alberti viene de la poesía pero, también, de ciudades, calles, encuentros y despedidas. Foto tomada de Ecured

Aitana Alberti antes nos congregó en la buena lectura con sus excelentes textos como Son del fugado cuerpo, La nostalgia inseparable, Inquilinos  de la soledad, Crónica famliar, entre otros. Ahora también lo hace con La arboleda compartida, fascinante libro, hondamente interesante y oportuno gracias a la Colección Sur—memoria— que , más que leer, devoramos. (1)

Muchos seres, cosas y hechos asombrosos hay en las 250 páginas de La arboledad compartida. Vademecum, recuento, de una vida nutrida de muchas vidas (reales, fantasmas) que viene de “La calle larga de la vida” y otros cielos infinitos… Ahora, en el Miramar habanero—no en sulky, en bicicleta— haciendo bueno el verso de Nazim Hikmet: “bella aun a la misma edad de las abuelas”,  donde vive sin duraznos y manzanos pero, con malangas y mameyes, donde en su piel asoma ya algo del color cubano “tras vivir en la isla durante diez años (…)”  

Aitana Alberti viene de la poesía pero, también, de ciudades, calles, encuentros y despedidas, perros (Centella, Chico, Yemi, Niebla “rayo tierno de brisa despeinada”, regalo de Pablo Neruda, Tusca, nacida casi debajo de su cuna, Muki, Jazmín,  Don Amarillo, Don Alejandro, Diana, Alano, Katy, “azabache ensortijada”, Guagua, Babucha,  “regalo navideño de Linucia Saba”, Marcos… “El último fue el Chico, genuino chicuelo...” )

“Los muchos perros que ladraron en las horas de nuestras vidas supieron ser —nos dice Aitana—, entre otras cosas, prendas de amor, heraldos de la infancia, antídoto contra la soledad…”

 En esta cosmogónica arboleda la insomne testigo excepcional comparte con nosotros la invaluable memoria de hombres y mujeres del arte y la cultura en general, la historia contemporánea de sucesos, gentes, años, vida (¿Ilia Ehrenburg?), escrito por la hija de Rafael Alberti y María Teresa León, íconos de la cultura occidental, que fueron actores y o protagonistas de gran parte del acontecer socio-cultural de España y América Latina en el siglo XX; de quienes hereda Aitana la pasión por el vivir consustanciado con la Poesía (“Aunque Rafael no crea en esa clase de herencias”), la cultura, el arte, con la inteligencia, inteligencia en eterna compañía con la vida o con el vivir mirando aquí y allá, de cerca o de lejos, en lontananza, o en lo inmediato… 

                                                       Qué hermoso el mar

                                                      qué hermoso su color

                                                     su amado azul

Aquí nos vamos a enterar—de primera mano— de hechos, anécdotas, sucesos, historias, relacionado todo con personalidades, amistades  paternas y propias—autónomas, independientes del sí o del no  de los célebres padres, casas que habitó—La Gallarda—, geografías visitadas o referidas (París, Moscú, China, Ulan—Bator, Castilla la Vieja de su madre, calles y barrios del mundo: Puerto de Santa Maria de su padre, Palermo, Belgrano, Costa Azul, Miramar—habanero—, Berlín oriental, Roma, Madrid, Buenos Aires, pinares del Uruguay, Punta del Este,  Varsovia, Alicante— ”patria de mi nombre”—Manuel Altolaguirre, José Bergamín, Avenida Santa Fe, Avenida las Heras, Canning y Via condotti, Residencia de Estudiantes, Malabia… Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, Doña María Oliva—la abuela memorable--, Salvador Dalí y Pablo Picaso, Salvatore Quasimodo, Norah Lang, Dario Carmona, “rey de los persas” (mi maestro en la revista Cuba internacional), Delia del Carril, Oliverio Girondo, Victoria Ocampo,  Alejo Carpentier, Luis Buñuel, Cándido Portinari, Federico García Lorca, Miguel Otero Silva, Jorge Luis Borges, Adolfo Bio Casares, Manuel Mujica Laínez, Juan Voicete Lecuona, Juan Carlos Guastavino, José Maria Chacón y Calvo… En fin.        

Tenía 13 años cuando la Editorial Losada le publica “un librito”  con sus primeros poemas, el autor de Platero y yo los lee y comenta con Federico de Onís: “Si esta criatura sigue así, yo no sé qué va a pasar cuando sea mayor”…

 Nosotros, los que la vemos trabajar incansablemente por Cuba, por España, Argentina, por el Mundo y sus semejantes, sabemos lo que pasa, adonde llega cada día la Tata. 

 

(1) Publicado primero por entregas en el suplemento  Cultural  del diario ABC de Madrid entre 1993 y 1997.