Simplemente Dee Dee: revelación en el escenario

Simplemente Dee Dee: revelación en el escenario

  • Su grupo acompañante preparó su entrada. Fotos del autor
    Su grupo acompañante preparó su entrada. Fotos del autor
  • Dee Dee Bridgewater, una manera especialísima de expresar. Fotos del autor
    Dee Dee Bridgewater, una manera especialísima de expresar. Fotos del autor

Los más de dos mil asistentes a la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba quedaron prendidos en larga ovación en respuesta a la excepcional actuación de la cantante norteamericana Dee Dee Bridgewater, quien estuvo de visita en Cuba por primera vez, a propósito del  recién terminado XXXIII Festival Internacional Jazz Plaza 2018.

Cientos de celulares y cámaras grabaron la genial y explosiva interpretación de la artista, quien, en grata respuesta, se integró al público cantando a capella en sentida interacción con este.

Manera especialísima de expresar en la música la de esta mujer estadounidense, ganadora tres veces del premio Grammy. Toda ella es entrega, conocimiento y dominio del jazz en todas sus formas, además de la canción ligera; respaldadas por vistosa, raigal y convincente interpretación.

Desde la entrada al escenario que, inteligentemente, antecedió su grupo acompañante, se apoderó de este. Bellamente vestida, toda envuelta en luz, hizo analogía a su vestimenta: ella es luz en su ejecución musical, luz en la trasmisión de los más encumbrados sentimientos, tanto los tiernos como los estremecedores.

Poco resultó la información de antemano que circuló sobre su persona y arte, ella fue más que eso: todo lo que pueda recoger la gramática, la lógica y el pensamiento resultó pequeño. Fue capaz de llevar a los presentes a la mayor de las experiencias vividas por un mortal, gracias a su temperamento y profundo dominio del escenario.

Varios números nos regaló la cantante por casi dos horas. Canciones de Steve Wonder y del repertorio jazzístico norteamericano fueron interpretadas por ella. Pero lo que no imaginamos los asistentes fue que, en intrépida actuación, la escucharíamos en una inusual y única versión del cubanísimo Bésame mucho, al cual imprimió complicados e impactantes giros armónicos; después de eso ya no será igual este clásico, habrá que mencionar este inolvidable momento.

La genial intérprete es pródiga en el mundo de la improvisación, demostró que su arte no admite moldes preconcebidos, es resultado del ambiente y la vibra que ella misma sabe imprimir al espectador y que este devuelve en grado sumo, convirtiéndola en referente mundial.

Dee  Dee es denodadamente temperamental, su percepción y necesidades expresivas la llevan a las más increíbles exposiciones: lo mismo imita a un instrumento que simula los latidos del corazón, como lo realizó en el proscenio de la Avellaneda.

Cuán necesario y placentero era para el público cubano conocer de artistas como ella. El espectador cubano agradecerá por siempre una posibilidad como esta.