Te quiero para mi colección

Te quiero para mi colección

  • Zootheby′s de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela.
    Zootheby′s de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela.
  • Obra Caja Fuerte, exposición Zootheby′s de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela.
    Obra Caja Fuerte, exposición Zootheby′s de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela.
  • Obra Buena Pesca, exposición Zootheby′s de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela.
    Obra Buena Pesca, exposición Zootheby′s de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela.

Así de abrupto es el mercado, es como un pequeño antojo, triunfa el más comercial, gana el que más venda y cuando el arte entra en escena, un negocio sustentable se asoma a la puerta, donde imperan —al costo de una afanosa labor— sonrisas, agradables tratos, con tal de que tu obra sea bien vendida.

¿Qué artista posmoderno puede darse el lujo de no subastar su obra? ¿Quién no sonríe ante un coleccionista de gran estilo o un respetado crítico? Ante tales juicios y con la invitación a participar visiblemente de una subasta es la exposición Zoothebys de Reynerio Tamayo en la Galería Villa Manuela de la UNEAC hasta finales del mes venidero.

Todos, al final, forman parte de una misma morfología: curadores, críticos, artífices, coleccionistas, dependen unos de otros y en ocasiones la fama se obtiene por senderos pocos atractivos, a la cuantía de triviales apariencias y relaciones de poder, se olvidan saberes e importa lo más comercial, lo atrayente; se prefiere la fama de lo banal, antes que el olvido. Una realidad conocida, pero obviada como las verdades que duelen en el corazón y son ocultadas, con tal de calmar su dolor.

El arte seduce a cualquier individuo como aquella manzana que conquistó las dudas de Eva y su coste fue el destierro. En estos escenarios las obras cobran vida, van seleccionando a su comprador, ellas piden, al por mayor, en cientos o miles, a su nuevo dueño, los papeles se confunden para que tenga protagonismo el “quien de más”.

Un negocio fuerte, lujoso que lleva al enriquecimiento, sin importar región, idiomas, castas o razas, una industria “segura”, sin embargo: ¿quién duda de una novedosa creación?, donde se mezcla el ingenio con la poesía que habita en los colores, la musa es la esencia del proceso creativo y su resultado sea una paleta de subasta, una caja fuerte o una pintura de lienzo. ¿Acaso no es mágico?, cierto es que el arte es bello, único y para esta ocasión Reynerio Tamayo cumple con estos adjetivos, alegra sus piezas con interesantes colores y convida desde su muestra interactiva a repensar tales verdades.