Un poema poco conocido de Martí: el dolor como parte esencial de la poesía

Un poema poco conocido de Martí: el dolor como parte esencial de la poesía

  • Un poema poco conocido de Martí: el dolor como parte esencial de la poesía. Foto tomada de Internet
    Un poema poco conocido de Martí: el dolor como parte esencial de la poesía. Foto tomada de Internet

Si hubiera que escoger un texto entre los primeros poemas de Martí como botón de muestra de su más íntimo, esencial pensamiento poético no dudaría en escoger “[¡Dolor! ¡dolor! eterna vida mía]”, poema escrito durante la estancia española del poeta:

Dolor! Dolor! Eterna vida mía,

Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero!

Goce en buen hora espíritu mezquino

Al son del baile animador, y prenda

Su alma en las flores que el flotante lino

De mujeres bellísimas engasta:-

Goce en buen hora, y su cerebro encienda

En la rojiza lumbre de la incasta

Hoguera del deseo:-

Yo, - embriagado en mis penas, - me devoro,

Y sus miserias lloro,

Y buitre de mí mismo, me levanto,

Y me hiero y me curo con mi canto,

Buitre a la vez que altivo Prometeo.-

 

 El dolor y su consiguiente transformación en elemento creativo permeará toda la poética martiana y se inaugura en este texto, donde se erige el bardo, ya con bastante claridad, en conciencia crítica del entramado social. Emergen sus preceptos éticos. Hay algo en este poema semialzado del resto, definitivo. No sobran versos, no hay ampulosidad oratoria. Es Martí quien se sienta y se desnuda (no en balde figura en su Cuaderno de Apuntes número 1). Lo que tenemos ante nuestros ojos es una confesión que parte del núcleo del dolor para llegar a la dación desgarradora y enalte-cedora, (7) que es en sí el acto del poeta. Una confesión donde se expresa su raigal diferencia del resto de los hombres: conciencia crítica que sufre el mal que el otro lleva sobre sí y no tiene la capacidad de ver. Una confesión donde enmarca –escoge– el sello de su vida.

El poema “[¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía]” viene a inaugurar una cadena de ecos –la manifestación de una empatía sustancial respecto al mito– con la figura de Prometeo. Si en algunos de los poemas escritos en Cuba constan las muestras de dolor, en estos textos de España la presencia de dicho sentimiento, y del sustantivo propiamente es casi una constante. Es ya aquí “la visión flameante del alma grande”, como diría Georg Trakl. Donde dicho sentimiento alcanza el más alto vuelo es en este texto:

¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía,

¡Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero! (8)

Presenciamos aquí una enumeración exaltada (exclamativa, ¿otra forma de lo herediano?). La segunda estrofa prueba que el hablante lírico vive de sí mismo, de su dolor, pero también de su virtud, que se manifiesta en la oposición que se establece con las inclinaciones del “espíritumezquino”. (9) En el poema aflora, como ya dijimos, la idea del poeta como conciencia crítica. Aflora indudablemente un sentido moral. Un estudio de la espacialidad en el poema arroja un nuevo ángulo de las oposiciones: El “espíritu mezquino” se mueve en un plano horizontal: exterioriza, manifiesta, incorpora, intercambia. El yo lírico desciende y trepa sobre sí mismo, sus movimientos son intestinos, cáusticos, responden al reordenamiento ético del mundo que hace el poeta, al predominio de una verticalidad en rejuego antitético. Un nuevo ángulo de las oposiciones también arroja el estudio de la utilización del adjetivo y el sustantivo en el poema. Los adjetivos predominan en la estrofa que hace referencia al espíritu mezquino: “buen”, “mezquino”, “animador”, “flotante”, “bellísimos”, “rojiza”, “incasta”, donde observamos una rara mezcla entre las cualidades visibles y éticas. En las estrofas donde el yo lírico da referencia de sí los adjetivos, amén de escasear no niegan su componente místico: “eterna”, “embriagado”, “altivo”. Es el sustantivo el que en ellas va a asumir la función adjetiva, tan del gusto de Martí: “ser de mi ser, buitre de mi mismo, Buitre a la vez que altivo Prometeo”. Todo acompañado de lo que pudiéramos llamar una utilización descarnada o estoica del sustantivo (10) y, por supuesto, de la preeminencia del verbo –“me devoro”, “lloro”, “me levanto”, “me hiero”, “me curo”–.

En las imágenes que se refieren al placer predomina el movimiento ostensible: “Goce...espíritu mezquino/Al son del baile animador, y prenda su alma en las flores que el flotante lino/ De mujeres bellísimas engasta”, donde las mujeres están encajadas en las flores, cual condenadas a una belleza vacua (se refleja una imagen interesante sobre la mujer). La pertenencia a este lino flotante las priva de voluntad. Un detenimiento especial merece la última estrofa del poema:

Y buitre de mi mismo, me levanto,

Y me hiero y me curo con mi canto,

Buitre a la vez que altivo Prometeo. (11)

Esta idea de herirse y curarse con su canto tiene ya su plasmación madura en Versos sencillos: el verso como fruto del dolor y como alivio a él. Por y para el dolor se escribe el verso. La poesía para Martí es “un orbe abarcador de todas las realidades”. (12) No se nos escape al contemplar esta estrofa el símil de esencia (13) que se nos muestra: el hablante lírico se autodenomina buitre –aquí atrapada en la imagen una rapacidad intestina–.También el sustantivo “Buitre” en el último verso ya es parte del mito de Prometeo, a fin de cuentas se repara en el mismo tronco del que manan ambos significados. La última imagen da la medida de la hermosura de su sacrificio en pro de los hombres, pero también de la interminable, horrible desgarradura que esto representa, la “imagen de un altivo Prometeo, capaz de luchar y sufrir por la justicia, por sí mismo y por otros seres humanos, capaz del ejercicio apasionado del autoexamen buscando definiciones para su ética...”, (14) de alguien capaz de pagar en dolor por hacer el bien. Todo este razonamiento vuelve evidentes los elementos estéticos del poema: el dolor, encarnado en la poesía, un universo alumbra. La poesía concede un universo al hombre. Para Martí, el poeta es una manifestación plena del dolor, es la presencia del dolor, concebido como un sentimiento cósmico, que brinda la posibilidad del perfeccionamiento para lograr una identificación total con el universo. Asimismo, el dolor debe ser origen de la conducta poética que dé motivos personales para poesía. Es decir fuente de poesía. Aquí se puede señalar la diferencia entre Martí y los románticos hispanoamericanos. Si bien Martí y los románticos afirman que la poesía morigera el dolor y es consuelo, Martí añade que el dolor no debe trascender el consuelo, debe concluir en el acto creativo” (15).

Por otro lado, corroboran estas ideas una temprana afirmación inmersa en el cuaderno de apuntes correspondiente a estos primeros momentos en España: “El dolor es la única escuela que produce hombres –‘‘¡Dichoso aquel que es desgraciado!” (O.C. T. 21, p. 17). El poema que estamos analizando justifica también una impresión suya de l876: “todo, hasta el dolor mismo ha de parecer amor en el poeta”. (16) Se debe tener en cuenta que dentro de los lances de lo vertical, predominantes en el texto, la última imagen del poema compone y descompone –recompone, crea– un mito clásico. Su identidad oscila entre los elementos del mito: el buitre y el titán. Dinamita una mentalidad después de hacer uso de ella. Los mismos elementos en función de otra –nueva– esencia: alusivo”. (18) Como hemos explicado anteriormente Martí toma como base el motivo de Prometeo para transgredirlo. En cuanto a la empatía martiana respecto al mito dePrometeo (19) vemos ya que en l875 Martí escribe y publica el poema “Haschisch” que, amén de mencionar la figura del titán, repite un verso del poema “[¡Dolor! ¡dolor! eterna vida mía]”:

Y en tanto de mi espíritu el deseo

De aquello lo invisible se enamora,

Y se abrasa en mí mismo, y me devora

¡Buitre a la vez que altivo Prometeo!

Téngase en cuenta que el otro poema –“[¡Dolor! ¡dolor! Eterna vida mía]”– no fue nunca publicado. Su carácter demasiado personal, su sentido exacerbado de rapto quizá aconsejaron a Martí en aquel momento no dar a conocer el texto, pero nada impidió “echar mano” a este sin dudas magnífico verso en el poema “Haschish”, que al dinamitar el propio mito permite la aparición de la antítesis (20) –el buitre, símbolo negativo del castigo divino se equipara a la deidad que representa la grandeza del sacrificio en pro de los hombres, “el hombre de enlutado arreo, que se vuelve al cielo en demanda de su existencia y sus secretos” (21) – antítesis resuelta, lógica, a nivel del

espíritu. En ambos poemas la lucha del pensamiento es la misma. El hecho de elevarse en conciencia crítica trae aparejado, como en las piezas schomber-tianas, esta armonía contrastante. De ella da prueba el poeta, sapiente de su animal de doble

signo.

 

Notas

7 Juan Marinello en “Españolidad literaria de José Martí” ha señalado

influencias de Santa Teresa en Martí, entre las que destaca lo sublime

del dolor, el gozo de la pena. Ver p.58 de dicho ensayo en Dieciocho

Ensayos Martianos, La Habana, Editora Política, Centro de Estudios

Martianos, 1980.

8 -En Adúltera podemos hallar esta idea emparentada con el poema que se

analiza: “A más, que si a mí me preguntaran qué es vivir, yo diría –el

dolor; el dolor es la vida” (parlamento de Grosserman). José Martí. Obras

Completas, Edición Crítica, La Habana, Centro de Estudios Martianos,

Casa de las Américas, T. I, p.136.

9-  Una idea semejante apreciamos en su texto de madurez “Marzo” de

Versos libres: “El dolor es la fuerza: la hermosura /Perfecto es el dolor… el

gozo/Corrompe el alma, –y el dolor la eleva”.

10- Carlos Javier Morales en su “Introducción” a José Martí. Poesía Completa,

Madrid, Alianza Editorial S.A., 1995, p. 44 califica a este poema de “construcción

expresionista”, luego de destacar su “frescura y autenticidad”.

11- Aquí se presentan “las dos facetas, del je est un autre de Rimbaud, del

“En mi pecho hay dos almas” del Fausto y del yo borgiano que une

verdugo y libertador”. Ada Teja, Ob. Cit. p. 80

12-  Fina García Marruz, “Los versos de Martí”, Temas Martianos 1ra serie,

La Habana, Biblioteca Nacional, José Martí, 1969, p. 240.

13-  Denominación utilizada para señalar un tipo especial de símil donde se

evita la presencia del adverbio “como”, donde los elementos de lo comparado

y su atributo pertenecen a una realidad afín, y se establece en la

comparación una amplificación de una idea en la otra, unde Martí. Aparece en otros románticos cubanos, por ejemplo Heredia y

Zenea. Pero en Martí los elementos de intensificación y encrespamiento

de las imágenes del símil entre sí –goce de los sentidos espirales– son

más evidentes. (Categoría ideada por la autora: C.A.)

14-  Ana Cairo, “Un altivo Prometeo, escritor del “Presidio Político en Cuba”

en Un domingo de mucha luz, Salamanca, Ediciones Universidad de

Salamanca, 1995, p. 262.

15-  Oscar Rivero-Rodas, “Martí y su concepto de la poesía”. Revista Iberoamericana,

Pittsburgh, nº. 37, p. 805.

16-  Juan Carlos Ghiano, “Martí poeta”, en Antología Crítica de José Martí,

México, Editorial Cultura T.G., S.A., 1960, p. 343.

17-  “Martí, cuando emplea mitos… es para recalcar su función original,

dinamizadora y liberatoria, haciendo abstracción del castigo de un Dios trascendente

o del destino inmutable, en los cuales no cree. Al identificarse con el

héroe mítico que intenta el cambio, se pone como innovador. Al regresar a los

orígenes del mito, une cambio y permanencia, conserva lo permanente,

potenciándolo hacia la renovación.” Ada Teja, Ob. Cit. p. 214.

18-  Esteban Tollinchi, Romanticismo y Modernidad, Ideas fundamentales de

la cultura del siglo XIX. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1989,

Río Piedras, t. I, p. 1010. Allí dicho autor sitúa el fundamento de este

uso del mito en el hecho de que el mismo es “otra forma más de expresar

la nostalgia por la unidad perdida; la misma nostalgia que aviva el

amor romántico, la concepción romántica de la naturaleza… Es parte

de la pasión por ampararse bajo un principio supra individual en donde

se palpa inmediatamente el origen de toda vida y en el que, de paso,

quede resuelto el conflicto entre los sentidos y el espíritu, entre la finitud

y la infinidad, entre la libertad y la necesidad.”

19-  La figura de Prometeo para Martí parte de la encarnación de un conflicto

personal y también espiritual para por extensión metafórica y maduración

intelectual llegar a convertirse en figura emblemática de lo humano.

Lo bello como aquello en lo que siempre media lo humano. (“Prometeo

arrancaba a los dioses, antes del fuego y de la técnica, otra temporalidad sin

la que ni el fuego ni la técnica tendrían sentido. Uno y otra, en efecto,

están pendientes de un objetivo [scopo] que ni el cielo ni la tierra, recorridos

por el tiempo cíclico podrían albergar. Skópos significa tanto “el que

observa y vigila” cuanto “el objeto sobre el que se fijan los ojos”, por tanto

el “blanco”, la “meta”. Vinculado a skópos está el verbo skopéo, que significa

“pensar de antemano”, “proveer”, por tanto “proyectar”. Prometeo es

aquel que piensa (methés) de antemano (pro)”. Umberto Galimberti. “La

metamorfosis de Crono” en Archipiélago nº. 10-11, 1992, Madrid. p. 56.)

Obsérvense las variadas alusiones a la misma, que fundamentan el aserto

anterior:

La figura de Prometeo es siempre ensalzada en un sutil detrimento

de otras: “Es preciso pintar lo constante, para alcanzar gloria constante.

Prometeo estará siempre clavado a la roca “. Op. Cit., t l4, Escena Europea,

“Francia”, “Orador-Historiador-Dramaturgo. –Jules Claretie…

1881, 30 de diciembre.”

“Fausto es, a mi juicio, la mejor obra del hombre después de Prometeo”.

“Byron”, en “Fragmentos” T. 15, Op. Cit., p. 356, (sin fecha).

“Embellecer la vida es darle objeto... Es como mellar el filo del buitre

que devora a Prometeo” Op. Cit., T. 15, pp. 361-362, “Oscar Wilde”,

enero de l882.

Serie “La pena como un guardián” en Polvo de alas de mariposa, La Habana,

Centro de Estudios Martianos, Ediciones ARTEX, l994, p. 71.:

Todas las fieras se han dado cita

Sobre mi alma,—

Y como el hígado de Prometeo,

Mi alma no acaba.

Es que de dientes de fiera acaso

Mi alma se nutre:—

Y crece el hígado con las mordidas,

Y crece el buitre!

En cuanto a este poema es “ notable la similitud de tema con poemas de

la década de los años 70. Pero el tono es otro, a pesar de la admiración

final. El aire declamatorio y la imágenes poéticas un tanto abstractas de

aquellos versos juveniles han cedido paso a concreciones más vitales. El

poeta ha madurado y se atreve a decir hígado y mordidas en un poema.”

Mary Cruz. Martí: Símbolo Cuádruple, La Habana, edición especial privada,

1993, p. 8.

20- “Como figura, la antítesis ha sido fundamental en los discursos que la

literatura desde el fin de siglo ha elaborado sobre su relación con la modernidad.

El peso del binarismo desplaza una relación fluida, rica en

desajustes y contradicciones. El análisis parte de esas zonas desplazadas

por el binarismo. No se trata de proponer la síntesis, sino de señalar la

contaminación de los campos cuya pureza proyecta la antítesis.” Julio

Ramos. Desencuentros de la modernidad en América Latina, México, Fondo

de Cultura Económica, p. 158.

21- José Martí. Obras Completas, La Habana, t. 22, p. 280, Editorial de Ciencias

Sociales, 1975.