Paginas vueltas a la comunidad. Por: Lorenzo Suárez

La Casa de la décima en Pinar del Río

Hay un cofre centenario en el que la espiritualidad ha sido esencia y
tesoro, legado de hondas raíces patrimoniales, herencia de canarios y
andaluces; un pequeño templo que encierra la pluma y las voces de los que,
en alas octosilábicas, han enaltecido nuestra razón de ser, de soñar, de
crear: la décima.
El corazón de esta ciudad, redimida por las letras, una vez más vierte a la
luz sus pliegos para la fiesta literaria más importante del ámbito cultural:
la Feria del Libro.
Afluentes institucionales de relieve socio cultural e histórico como el
Teatro Milanés, la Biblioteca Provincial, la librería Ateneo y el Museo de
Historia, entre otros, abren sus puertas a poetas y narradores en una
simbiosis de savia nutricia en el arte y la cultura, estandartes de la
nacionalidad.
Al frente del Teatro Milanés, en La Casona, su patio colonial evocador de
los más lejanos recuerdos del asentamiento poblacional, es sitio propicio
para extender la bandera cubana, emblemática del amor patrio, de la
identidad. Bajo su egregio ondear, el Patio de las tradiciones al auspicio
de las cuerdas, las voces de los poetas y el tañido sonoro del verso
improvisado, se hizo jubileo más que merecido de la Casa de la Décima
Celestino García en el Onceno Aniversario de su fundación.
En legítima comunión, las letras y las voces se fundieron al influjo de las
cuerdas durante los encantamientos de la estrofa mágica. Exposiciones y
ventas de libros en los que, junto a Cantares de Vuelta Abajo, de las
Ediciones Loynaz, dejaban su impronta las obras de Aniano Coro, José Ramón
Sánchez y otros poetas estelares del parnaso vueltabajero mientras que en el
estrado, los improvisadores echaban a volar la imaginación en las más
diversas temáticas existenciales. Uno de estos libros, A la vuelta de la
esquina, del poeta y periodista Jesús Arencibia Lorenzo, volvió sus páginas
por la viajera peninsular dentro de las crónicas del volumen y donde la
estrofa nacional se convierte en protagonista.
Desde este miércoles 6 hasta el domingo 10 el libro seguirá siendo el amigo
de los que, en aras del conocimiento humano, buscan en sus páginas los
nutrientes más valiosos de sedimento cultural.
Demos paso a la reina en el verso enaltecedor de sus poetas:
Adriel Ceballos Delgado
La Celestino García
en su onceno aniversario
brilla sobre el escenario
con sabor a poesía.
Pinceles  de cubanía
van dibujando el paisaje
y la décima en su traje
rosas de esperanza teje
para que el Cuyaguateje
nos vea en este homenaje.

Juanito Rodríguez Cabrera
Allí se erigió un Ranchón
y la décima se estaca
sin utilizar guataca
del fondo del corazón.
Allí las décimas son
una gloria distinguida
Yo le fundiera, en seguida,
una estatua hecha de bronce
porque celebra sus once
aniversarios de vida.

Anabeivi Rodríguez Alvarez
Llega la Feria y leer
con un cerebro seguro
es en barcos de futuro
entrar a mares de ayer.
El que pretenda saber
e instruirse en la cultura
que con la historia se apura
para que el cambio  se note,
debe montar en el bote
que hace la literatura.

Leandro Camargo Pérez
Yo también leí a Martí
que sin temer desengaños
vivió lejos quince años
y vino a morir aquí.
Fue intelectual y mambí
en una histórica suma
hasta en las sombras de espuma
y se convirtió en jinete
para enseñarle al machete
la dignidad de la pluma.

Yasel García Cortez
De la Feria su recinto
se abre de par en par,
sale en versos  a volar
la tórtola de Jacinto.
Los lectores con instinto
de buen gusto van en filas
y portan en sus mochilas
sus compras de libros nuevos
que le alumbran como Febos
el closet de las pupilas.