Por la Ruta del Agua de Julio Cordero, timonel del Barco Antillano

Proyecto Barco Antillano, Boyeros

Reportaje a orillas del agua, o 47 instantes de felicidad.
En apretada síntesis podemos decir que, con la participación de 4 agrupaciones de carácter
internacional, 7 nacionales y un considerable números locales, hasta 18, con 47 actividades, con títeres,
cantos, cuentos, teatro, danzas, poesías, narraciones orales…,y con la participación de unos 10,000
espectadores aproximadamente, todas ellas dadas dentro del territorio de Boyeros, y en la semana
comprendida del 8 al 14 de Mayo, a casi la totalidad de sus centros escolares, escuelas especializadas,
hospitales, parques y plazas y centros culturales, concluyó, felizmente, el evento, “Por la Ruta del Agua”
en su 5ta edición, 2017.
No quedó rincón- Ni en el propio barrio del Rincón- adonde no hayan llegados los invitados con su
mensaje artístico de loas y amor al agua; con una programación diseñada a partir de la división
territorial, propia de los Consejos Administrativos del Poder Popular. Y así se llegó a sus escuelas, sus
centro hospitalarios, escuelas especializadas, así como a las riveras de sus aguas, desde Rio Cristalemblemático
lugar ya en vías de restauración- donde está enclavado el Acueducto Albear- pasando por
el Lago de Mulgoba, majestuoso sitio local, siguiendo el curso del afluente del río San Miguel, cuyas
aguas corren a través del abierto paisaje del Parque José Martí, en el Residencial Altahabana,
concluyendo con una peregrinación a Las Madres, en su monumento del Parque José Martí, en la
histórica Ciudad de Santiago de las Vegas, para cerrar luego con la siembra- unidas las manos todas, en
canto ritual- de un árbol llamado “Fraternidad “en Armadita (la cofradía del buen títere) y sede del
proyecto Barco Antillano, con un espectáculo de muñecos, brindado a los concurrentes, como regalo de
despedida.
Fue una semana sin tregua, con dos o más actividades diarias por invitado, en ocasiones distantes un
sitio del siguiente, pero siempre plenas de alegría, en empatía con aquellos rostros multitudinarios de
niños que miraban, reían y disfrutaban junto a su profesor, o padre, u otro familiar que lo deseaba
acompañar en aquellos 47 instantes de felicidad. Fue una semana matizada por el embrujo amoroso de
toda presencia, donde los niños y el amor al agua, fueron el sello distintivo de toda función.
Pero también fuimos beneficiados los ejecutantes-como bendecidos, decíamos- porque la experiencias
nos hizo vivir una realidad soñada, donde defender los valores en los que se cree, se nos volvió, más que
en sacrificio, en un goce de insospechado placer.
A todos los participantes, llegue nuestra gratitud, y a los que no pudieron venir, llegue también, porque
este es- y debe ser- un evento de infinitas oportunidades, porque infinita es- y debe ser- nuestra
gratitud por el agua.
Luego de una necesaria pausa, el proyecto Barco Antillano, se alista para lanzar la convocatoria a su 6ta.
Edición, “Por la Ruta del Agua, 2018.